Dolor e indignación en el último adiós a Carla
ALLEN (AA).- En medio de un clima de profundo dolor e indignación, familiares, amigos y vecinos de Allen le dieron el último adiós a Carla Noemí Milla (24), la joven que el sábado en la mañana fue asesinada cuando se encontraba trabajando en una clínica privada de Cipolletti. Cientos de personas estuvieron en el velatorio y participaron del cortejo fúnebre que se realizó ayer a las 11:30. Una larga caravana de vehículos acompañó los restos de Carla hasta el cementerio municipal. En la necrópolis y junto al panteón en el que se llevó adelante la inhumación, una pastora brindó un mensaje y oró por la joven. La madre de Carla, Beatriz Fattorel, también aprovechó ese momento para agradecerle a todos por el acompañamiento y mencionó entre algunas de sus palabras: “Era de esas personas que en todo momento tienen una sonrisa y hasta cuando estaba enojada tenía una sonrisa. Esa era ella. Y caminaba por las calles libremente (….) Yo iba y venía con ella por que era mi gran tesoro. Son mi gran tesoro las dos: la que quedó y la que está en mi corazón. Jamás las voy a perder, jamás las voy a soltar, así se vayan al cielo. Todos miren el cielo a la noche, la estrella que más brille esa va a ser Carla, que nos va a estar iluminando a nosotros”. Entre lágrimas y el desconsuelo de no encontrar la repuesta al “por qué le tocó a ella”, los amigos, allegados y compañeros de trabajo de la joven allense, abrazaron y contuvieron a los familiares más cercanos. No faltaron los testimonios de aquellos que la conocieron a Carla y que la describieron como una excelente persona, dulce, feliz, trabajadora y con un apego especial por su familia. Con un fuerte y largo aplauso la despidieron en el cementerio. Ayer la comunidad de Allen continuaba sensibilizada, bajo un profundo estado de conmoción.
ALLEN (AA).- En medio de un clima de profundo dolor e indignación, familiares, amigos y vecinos de Allen le dieron el último adiós a Carla Noemí Milla (24), la joven que el sábado en la mañana fue asesinada cuando se encontraba trabajando en una clínica privada de Cipolletti. Cientos de personas estuvieron en el velatorio y participaron del cortejo fúnebre que se realizó ayer a las 11:30. Una larga caravana de vehículos acompañó los restos de Carla hasta el cementerio municipal. En la necrópolis y junto al panteón en el que se llevó adelante la inhumación, una pastora brindó un mensaje y oró por la joven. La madre de Carla, Beatriz Fattorel, también aprovechó ese momento para agradecerle a todos por el acompañamiento y mencionó entre algunas de sus palabras: “Era de esas personas que en todo momento tienen una sonrisa y hasta cuando estaba enojada tenía una sonrisa. Esa era ella. Y caminaba por las calles libremente (….) Yo iba y venía con ella por que era mi gran tesoro. Son mi gran tesoro las dos: la que quedó y la que está en mi corazón. Jamás las voy a perder, jamás las voy a soltar, así se vayan al cielo. Todos miren el cielo a la noche, la estrella que más brille esa va a ser Carla, que nos va a estar iluminando a nosotros”. Entre lágrimas y el desconsuelo de no encontrar la repuesta al “por qué le tocó a ella”, los amigos, allegados y compañeros de trabajo de la joven allense, abrazaron y contuvieron a los familiares más cercanos. No faltaron los testimonios de aquellos que la conocieron a Carla y que la describieron como una excelente persona, dulce, feliz, trabajadora y con un apego especial por su familia. Con un fuerte y largo aplauso la despidieron en el cementerio. Ayer la comunidad de Allen continuaba sensibilizada, bajo un profundo estado de conmoción.
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