Ratificó insinuación de Mangeri
BUENOS AIRES.- La mujer que denunció que hace dos años el portero Jorge Mangeri, procesado por el crimen de Ángeles Rawson, le ofreció dinero a cambio de mantener relaciones sexuales en el sótano del edificio de la calle Ravignani, declaró ayer como testigo ante el juez Javier Ríos. La mujer, María Esther Hernández, vendedora de bienes raíces, explicó que el 13 de junio pasado, “en horas de la madrugada, mientras se encontraba viendo televisión por el caso de la menor mencionada, pudo reconocer a la persona que a la postre resultó detenida por el hecho; dado que había estado en el lugar aproximadamente dos años atrás, con motivo de trabajo”, indicaron las fuentes de la causa. En aquella oportunidad, dijo, “se acercó al nombrado (Mangeri), quien se hallaba barriendo la vereda, a quien le preguntó por una casa abandonada que había junto al edificio, y tras una breve conversación le entregó su tarjeta de contacto”. Seguidamente, él le manifestó: “Esther, ¿quiere pasar al sótano? Sólo tengo cien pesos” (sic); a lo cual le contestó que era un desubicado y se retiró”. La denuncia fue radicada ante otro organismo pero se unió “por conexidad” a la causa que lleva Ríos por el crimen de Ángeles. Ayer el juez analizó el testimonio antes de resolver qué destino dará a esa acusación, que en principio no representaría ningún delito. (Agencias)
BUENOS AIRES.- La mujer que denunció que hace dos años el portero Jorge Mangeri, procesado por el crimen de Ángeles Rawson, le ofreció dinero a cambio de mantener relaciones sexuales en el sótano del edificio de la calle Ravignani, declaró ayer como testigo ante el juez Javier Ríos. La mujer, María Esther Hernández, vendedora de bienes raíces, explicó que el 13 de junio pasado, “en horas de la madrugada, mientras se encontraba viendo televisión por el caso de la menor mencionada, pudo reconocer a la persona que a la postre resultó detenida por el hecho; dado que había estado en el lugar aproximadamente dos años atrás, con motivo de trabajo”, indicaron las fuentes de la causa. En aquella oportunidad, dijo, “se acercó al nombrado (Mangeri), quien se hallaba barriendo la vereda, a quien le preguntó por una casa abandonada que había junto al edificio, y tras una breve conversación le entregó su tarjeta de contacto”. Seguidamente, él le manifestó: “Esther, ¿quiere pasar al sótano? Sólo tengo cien pesos” (sic); a lo cual le contestó que era un desubicado y se retiró”. La denuncia fue radicada ante otro organismo pero se unió “por conexidad” a la causa que lleva Ríos por el crimen de Ángeles. Ayer el juez analizó el testimonio antes de resolver qué destino dará a esa acusación, que en principio no representaría ningún delito. (Agencias)
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