“Me quitaron la libertad hace diez meses y soy inocente”

Redacción

Por Redacción

Soy Oscar Robert Peche, oriundo de Cervantes, Río Negro. Llevaba una vida normal trabajando de camionero, hasta que un día empezó una pesadilla que es la que estoy viviendo el día de hoy. Fue cuando una mujer dijo haber reconocido en mi persona a un delincuente que había robado en su casa una suma de u$s 100.000. Desde ese momento me detuvieron, ¡hace casi un año! Luego de dicha detención, se realizó una marcha en esta ciudad pidiendo mi liberación, atento a que el día del hecho yo me encontraba en la aduana de Paso de los Libres y se presentaron a declarar las personas que estaban conmigo en la aduana, manifestando al juez que ese día estuvieron conmigo todo el día y que no había posibilidad de que pudiera haber sido yo. Además, presenté distintas documentaciones que se generan en la aduana con las fechas y horarios, avalando todo lo que declaraba y declararon las personas que tenían estacionados sus camiones a mi lado. Lo cierto es que desde el día de mi detención he sufrido todo tipo de violaciones a los derechos humanos y a mi derecho de defensa. No se tomaron en cuenta los tres testigos que aseguran que estuvieron conmigo desde que entramos a la aduana hasta que salimos y toda la documentación presentada, firmada por personal de la aduana, personal de Gendarmería, etc. En todo momento mi defensa solicitó al juez que se libre oficio a la aduana de Paso de los Libres, porque, como expresamos yo y los testigos, allí hay cámaras por todos lados y porque con esa prueba se iba a poder tener certeza de que yo estaba en la aduana trabajando, en los días y horarios en que lo vieron al delincuente que confunden conmigo. Hace nueve meses que la defensa la pidió y no se ha obtenido esa prueba, corriendo el riesgo de que, por el tiempo transcurrido, la misma ya no exista. Además, las víctimas denuncian que la persona que confunden conmigo es: alta de 1,85 a 1,90 mts, ojos claros color celeste, pelo con una cresta tipo militar rapado a los costados, tono bien porteño y pecas en los brazos. Yo mido 1.65 mts, tengo los ojos marrones, no puedo tener una cresta porque hace cinco años me rapo la cabeza por la caída de cabellos, no tengo pecas en los brazos y mi tonada es provinciana, siendo yo de Río Negro. Todas estas contradicciones en las denuncias de las víctimas, compulsando con mis verdaderas características, sumado a todos los testimonios y documentos que avalan mis dichos, tuvieron que generar por lo menos una duda en el juez, pero ni siquiera las ha tomado en cuenta. Además, hay que aplicar la lógica, porque una persona que comete el tremendo hecho que denuncian las víctimas, a cara descubierta, siendo vista por muchas personas, llevándose 100.000 dólares, no va a ir a comprar a la semana del hecho a uno de los comercios más grandes que tiene la ciudad de Santo Tomé. Estoy exhausto de clamar por mi inocencia y se me nieguen todos los medios para hacerla. Por ejemplo, mi defensa solicitó en el mes de septiembre del 2012 que se constatara si yo tengo pecas en los brazos y recién en el mes de junio del 2013 se realizó dicha constatación. ¡Es un abuso! Además, hemos solicitado en todo momento la excarcelación, para poder gozar mi derecho constitucional de que uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario –mediante una sentencia fundada y firme luego de un juicio–, como han otorgado a muchas personas que cometieron delitos más graves que el que se me imputa y del que soy inocente. Tal es así que se ha excarcelado a la imputada en el caso “Re” (el profesor de tenis que fue atropellado supuestamente por la señora Torres) y acá, en Santo Tomé, al señor Ayala (con expectativa de penas superiores a la mía), lo que me lleva a pensar que la Justicia correntina otorga el beneficio a determinadas personas con determinado nivel social y contactos que influencian a los que dicen impartir justicia. El fundamento de la cámara de apelaciones para excarcelar a la señora Torres fue: “La permanencia en libertad, durante la sustanciación de un proceso penal, es un derecho y no un “beneficio” que puede ser discrecionalmente “concedido” o denegado por los jueces. Cada día que me levanto en la comisaría pienso que estoy soñando, que no estoy encarcelado. Las horas del día son más largas, los días son más largos, vivo deprimido porque no puedo solventar con trabajo a mi familia, como estoy acostumbrado, porque fui criado así. No tengo ningún antecedente penal, no hay ninguna prueba más que el reconocimiento de una persona que puede estar consternada por lo que sucedió. Se me ha quitado lo más preciado que tiene el hombre que es la libertad, hace más de diez meses. Oscar Robert Peche, DNI 22.820.028 Cervantes

Oscar Robert Peche DNI Nº 22.820.028 Cervantes


Soy Oscar Robert Peche, oriundo de Cervantes, Río Negro. Llevaba una vida normal trabajando de camionero, hasta que un día empezó una pesadilla que es la que estoy viviendo el día de hoy. Fue cuando una mujer dijo haber reconocido en mi persona a un delincuente que había robado en su casa una suma de u$s 100.000. Desde ese momento me detuvieron, ¡hace casi un año! Luego de dicha detención, se realizó una marcha en esta ciudad pidiendo mi liberación, atento a que el día del hecho yo me encontraba en la aduana de Paso de los Libres y se presentaron a declarar las personas que estaban conmigo en la aduana, manifestando al juez que ese día estuvieron conmigo todo el día y que no había posibilidad de que pudiera haber sido yo. Además, presenté distintas documentaciones que se generan en la aduana con las fechas y horarios, avalando todo lo que declaraba y declararon las personas que tenían estacionados sus camiones a mi lado. Lo cierto es que desde el día de mi detención he sufrido todo tipo de violaciones a los derechos humanos y a mi derecho de defensa. No se tomaron en cuenta los tres testigos que aseguran que estuvieron conmigo desde que entramos a la aduana hasta que salimos y toda la documentación presentada, firmada por personal de la aduana, personal de Gendarmería, etc. En todo momento mi defensa solicitó al juez que se libre oficio a la aduana de Paso de los Libres, porque, como expresamos yo y los testigos, allí hay cámaras por todos lados y porque con esa prueba se iba a poder tener certeza de que yo estaba en la aduana trabajando, en los días y horarios en que lo vieron al delincuente que confunden conmigo. Hace nueve meses que la defensa la pidió y no se ha obtenido esa prueba, corriendo el riesgo de que, por el tiempo transcurrido, la misma ya no exista. Además, las víctimas denuncian que la persona que confunden conmigo es: alta de 1,85 a 1,90 mts, ojos claros color celeste, pelo con una cresta tipo militar rapado a los costados, tono bien porteño y pecas en los brazos. Yo mido 1.65 mts, tengo los ojos marrones, no puedo tener una cresta porque hace cinco años me rapo la cabeza por la caída de cabellos, no tengo pecas en los brazos y mi tonada es provinciana, siendo yo de Río Negro. Todas estas contradicciones en las denuncias de las víctimas, compulsando con mis verdaderas características, sumado a todos los testimonios y documentos que avalan mis dichos, tuvieron que generar por lo menos una duda en el juez, pero ni siquiera las ha tomado en cuenta. Además, hay que aplicar la lógica, porque una persona que comete el tremendo hecho que denuncian las víctimas, a cara descubierta, siendo vista por muchas personas, llevándose 100.000 dólares, no va a ir a comprar a la semana del hecho a uno de los comercios más grandes que tiene la ciudad de Santo Tomé. Estoy exhausto de clamar por mi inocencia y se me nieguen todos los medios para hacerla. Por ejemplo, mi defensa solicitó en el mes de septiembre del 2012 que se constatara si yo tengo pecas en los brazos y recién en el mes de junio del 2013 se realizó dicha constatación. ¡Es un abuso! Además, hemos solicitado en todo momento la excarcelación, para poder gozar mi derecho constitucional de que uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario –mediante una sentencia fundada y firme luego de un juicio–, como han otorgado a muchas personas que cometieron delitos más graves que el que se me imputa y del que soy inocente. Tal es así que se ha excarcelado a la imputada en el caso “Re” (el profesor de tenis que fue atropellado supuestamente por la señora Torres) y acá, en Santo Tomé, al señor Ayala (con expectativa de penas superiores a la mía), lo que me lleva a pensar que la Justicia correntina otorga el beneficio a determinadas personas con determinado nivel social y contactos que influencian a los que dicen impartir justicia. El fundamento de la cámara de apelaciones para excarcelar a la señora Torres fue: “La permanencia en libertad, durante la sustanciación de un proceso penal, es un derecho y no un “beneficio” que puede ser discrecionalmente “concedido” o denegado por los jueces. Cada día que me levanto en la comisaría pienso que estoy soñando, que no estoy encarcelado. Las horas del día son más largas, los días son más largos, vivo deprimido porque no puedo solventar con trabajo a mi familia, como estoy acostumbrado, porque fui criado así. No tengo ningún antecedente penal, no hay ninguna prueba más que el reconocimiento de una persona que puede estar consternada por lo que sucedió. Se me ha quitado lo más preciado que tiene el hombre que es la libertad, hace más de diez meses. Oscar Robert Peche, DNI 22.820.028 Cervantes

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