Damnificados complican a Iturburu y al IPPV en el juicio por las casas

Redacción

Por Redacción

ROCA.- “Yo iba re caliente a la oficina a reclamar y salía contenta, porque él me prometía el oro y la tierra. No puedo creer que haya sido tan tonta… Pero ya aprendí, no le creo nada más a ninguno de los que haya intervenido en todo esto, ni al IPPV; ya no me hago ilusiones aunque haya salido en la lista de preadjudicatarios”. Una joven mujer policía, soltera y madre de cuatro hijos, fue una de las damnificadas que declaró ayer en el juicio contra Carlos Sansuerro y Carlos Iturburu por las presuntas estafas con viviendas del sindicato de los Viales, House Vial y el IPPV. Lloró varias veces. El hombre que le hacía aquellas promesas, según dijo, era Iturburu, el titular de la cooperativa y el mismo con el que ella firmó su convenio por el terreno, a quien le pagó 8.000 pesos en varias cuotas. Media docena de damnificados declararon ayer en el debate ante la Cámara Criminal Segunda de Roca, donde los dos hombres enfrentan cargos por 101 presuntas estafas y 15 supuestos hechos de administración fraudulenta. La empleada policial dio otro dato llamativo: el día que fue a las oficinas de la calle Rohde a consultar por el plan se entrevistó con un hombre “muy amable y simpático” que se presentó sólo “por su nombre de pila”. Se refería a Iturburu, quien al igual que Sansuerro, se llama Carlos. La testigo creyó durante varios encuentros que su interlocutor era el titular del sindicato de Viales, porque su nombre y su firma estaban en el convenio que había firmado. Pero en realidad era Iturburu y ella se mantuvo largo tiempo en el error porque “a mí nadie me corrigió”. Si eso fue sólo una confusión o fue parte del ardid que se imputa a los dos detenidos será evaluado en su momento por los jueces. La testigo ratificó también que en las oficinas de House Vial había un cuaderno con los nombres de las personas que habían declarado ante la justicia y que cuando comenzaron las sospechas sobre el accionar de los vendedores de las tierras ella fue al IPPV, donde las empleadas le dijeron que los convenios eran “reales”. Lo mismo le respondió Vicente Pili, por entonces titular del IPPV, a otra de las damnificadas que declaró ayer. La mujer, empleada del INTA, lo fue a ver porque dudaba de que se cumpliera lo pactado. “Me dijo que las casas se iban a hacer y que el convenio era legal… que nos quedáramos tranquilos porque ellos a la gente del INTA la tenían en el corazón”. Pero los años pasaron y la mujer aún no tiene casa ni recuperó el dinero que pagó por el terreno. El juicio continúa el próximo jueves, con más testimonios y definiciones sobre una posible pericia caligráfica.

Los contratos decían Carlos Sansuerro, pero el que actuaba era Iturburu.


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