“Día del Niño sin mi nieta”
Soy madre y tuve la suerte de ser abuela. Después de sólo un año de besos y caricias imborrables comenzaron los problemas de pareja. Y esos problemas me alejaron de mi nieta. Pasaron siete años, tres abogados, dos edificios de tribunales diferentes y un montón de intentos. Pero nada dio resultado. La mamá de mi nieta jamás se presenta a la Justicia. ¿Qué debo hacer? ¡Es imposible olvidar los ojos negros de esa beba tan hermosa! Cada regalo que le envío me lo devuelve el cartero. Cada intento de acercarme se frustra por alguna nueva treta. Mi esperanza sigue, pero mi cuerpo y este corazón rebelde, con dos operaciones a cuestas, no sé si aguantará. Todos los días es el Día del Niño para esta abuela vieja y cariñosa. Todos los días la busco entre todas las nenas con rulos y cabellos largos. Siempre voy a seguir tratando de que la Justicia ampare no sólo los derechos de los abuelos y de los padres, sino también del niño. ¿Esa nieta no tiene derecho a tener una abuela que le enseñe a cocinar, que le compre un chupetín o que la lleve a la plaza? ¿Dónde están esos derechos? ¿Dónde ha quedado la justicia? ¿Dónde me guardo todo este amor que siento y este dolor que me va secando de a poco? ¿Dónde guardo otro juguete más este domingo? Griselda Carrasco DNI 3.265.077 Roca
Griselda Carrasco DNI 3.265.077 Roca
Soy madre y tuve la suerte de ser abuela. Después de sólo un año de besos y caricias imborrables comenzaron los problemas de pareja. Y esos problemas me alejaron de mi nieta. Pasaron siete años, tres abogados, dos edificios de tribunales diferentes y un montón de intentos. Pero nada dio resultado. La mamá de mi nieta jamás se presenta a la Justicia. ¿Qué debo hacer? ¡Es imposible olvidar los ojos negros de esa beba tan hermosa! Cada regalo que le envío me lo devuelve el cartero. Cada intento de acercarme se frustra por alguna nueva treta. Mi esperanza sigue, pero mi cuerpo y este corazón rebelde, con dos operaciones a cuestas, no sé si aguantará. Todos los días es el Día del Niño para esta abuela vieja y cariñosa. Todos los días la busco entre todas las nenas con rulos y cabellos largos. Siempre voy a seguir tratando de que la Justicia ampare no sólo los derechos de los abuelos y de los padres, sino también del niño. ¿Esa nieta no tiene derecho a tener una abuela que le enseñe a cocinar, que le compre un chupetín o que la lleve a la plaza? ¿Dónde están esos derechos? ¿Dónde ha quedado la justicia? ¿Dónde me guardo todo este amor que siento y este dolor que me va secando de a poco? ¿Dónde guardo otro juguete más este domingo? Griselda Carrasco DNI 3.265.077 Roca
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