“Llegó el día, finalmente se jubiló”
Carta para nuestro padre Jorge Gilberto Serqueira: ¡Y sí… llegó el día! Nuestro querido viejo, don Jorge Gilberto, finalmente se jubiló. Llegó el día de despedirse de la tan querida YPF que fue mutando a través del tiempo. Llegó el día de mirar atrás y orgullosamente recordar cuando llegaste con mamá a la desconocida Plaza Huincul para hacer patria, junto con otros petroleros. Llegó el día de repasar el camino recorrido, empezando por la tan querida y añorada Yacimientos Petrolíferos Fiscales, siguiendo por la agridulce YPF SA, pasando por la extranjerizada Repsol YPF y llegando con la frente bien alta a la “recuperada” YPF (empresa estatizada por los mismos que aplaudieron su venta/entrega desgarrando pueblos enteros). Llegó el día de mirar aliviado tu casa e inflar el pecho de orgullo por la familia constituida dentro de esas paredes. Llegó el día de contar una vez más tus anécdotas en la lejana y cercana Rincón de los Sauces, ese pueblo que supo ser sede de Navidades o improvisados festejos de Año Nuevo en familia, siempre en familia, por supuesto. Llegó el día de rememorar los eternos viajes de Plaza Huincul a la ciudad de Neuquén de lunes a viernes para ir a trabajar, enfrentando temperaturas bajo cero, sorteando piquetes, resistiendo vientos y aguantando soles de verano. Llegó el día de recordar los “tiempos dorados” donde salías de la oficina con mamá y nos pasabas a buscar en la camioneta Ford con chasis Igarreta y el logo de YPF a la escuela primaria Juan Keidel Nº 133, aquella que quedaba en frente de “La Casita del Sol” y de la que varias veces fuiste presidente de su cooperadora. Llegó el día de irse de vacaciones, reclinar la reposera, tomar mate, escuchar las olas y sentir la brisa del mar sin preocuparse por el trabajo pendiente en la oficina. Llegó el día de mimar, disfrutar y malcriar a tu hermosa nieta Agustina. Llegó el día de dedicarles más tiempo al matrimonio, al jardín, a la casa, al auto, al coro y las cosas que siempre dejaste de lado por tu trabajo. ¡Llegó el día de des-can-sar! Súper y merecidísimo descanso después de décadas de trabajo. Llegó el día de mirar un poco más de fútbol, tenis, Fórmula 1 y más películas o leer un buen libro. Llegó el día de dejar de planear y vivir el hoy. Llegó el día de darle más besos a mamá y de recibirla con mates y galletitas light luego de un largo día de trabajo. Llegó el día de ir al gimnasio, ¿por qué no? y desafiar el paso del tiempo. Llegó el día de volver a tocar la guitarra y de cantar algún tema de “Los tíos queridos”, “La joven guardia” o “Los náufragos”. Llegó el día de multiplicar por mil tu linda sonrisa y tu risa contagiosa. Llegó el día de viajar más seguido sin pensar en la vuelta. Llegó el día de hacer, pensar y disfrutar tantas cosas… Por nuestra parte llegó el día de decirte gracias… Gracias por tanto sacrificio, por pensar siempre en nosotros (la mejor prueba de pensar siempre en la familia es el rol importante que cumple para vos el baúl a la hora de cambiar el auto) y gracias por haber estado siempre presente a pesar de tus largas horas de trabajo. Ojalá podamos llegar a ser aunque sea la mitad de lo profesional, responsable, honesto, humilde y gran ser humano de lo que sos. Sin duda, sos nuestro ejemplo a seguir. ¡Felicitaciones por la etapa culminada y a disfrutar de la que comienza! ¡Te queremos mucho! Orgullosos y eternamente agradecidos, tus hijos. Lautaro, Facundo y Rodrigo Serqueira DNI 27.352.156 Plaza Huincul
Lautaro, Facundo y Rodrigo Serqueira DNI 27.352.156 Plaza Huincul
Carta para nuestro padre Jorge Gilberto Serqueira: ¡Y sí... llegó el día! Nuestro querido viejo, don Jorge Gilberto, finalmente se jubiló. Llegó el día de despedirse de la tan querida YPF que fue mutando a través del tiempo. Llegó el día de mirar atrás y orgullosamente recordar cuando llegaste con mamá a la desconocida Plaza Huincul para hacer patria, junto con otros petroleros. Llegó el día de repasar el camino recorrido, empezando por la tan querida y añorada Yacimientos Petrolíferos Fiscales, siguiendo por la agridulce YPF SA, pasando por la extranjerizada Repsol YPF y llegando con la frente bien alta a la “recuperada” YPF (empresa estatizada por los mismos que aplaudieron su venta/entrega desgarrando pueblos enteros). Llegó el día de mirar aliviado tu casa e inflar el pecho de orgullo por la familia constituida dentro de esas paredes. Llegó el día de contar una vez más tus anécdotas en la lejana y cercana Rincón de los Sauces, ese pueblo que supo ser sede de Navidades o improvisados festejos de Año Nuevo en familia, siempre en familia, por supuesto. Llegó el día de rememorar los eternos viajes de Plaza Huincul a la ciudad de Neuquén de lunes a viernes para ir a trabajar, enfrentando temperaturas bajo cero, sorteando piquetes, resistiendo vientos y aguantando soles de verano. Llegó el día de recordar los “tiempos dorados” donde salías de la oficina con mamá y nos pasabas a buscar en la camioneta Ford con chasis Igarreta y el logo de YPF a la escuela primaria Juan Keidel Nº 133, aquella que quedaba en frente de “La Casita del Sol” y de la que varias veces fuiste presidente de su cooperadora. Llegó el día de irse de vacaciones, reclinar la reposera, tomar mate, escuchar las olas y sentir la brisa del mar sin preocuparse por el trabajo pendiente en la oficina. Llegó el día de mimar, disfrutar y malcriar a tu hermosa nieta Agustina. Llegó el día de dedicarles más tiempo al matrimonio, al jardín, a la casa, al auto, al coro y las cosas que siempre dejaste de lado por tu trabajo. ¡Llegó el día de des-can-sar! Súper y merecidísimo descanso después de décadas de trabajo. Llegó el día de mirar un poco más de fútbol, tenis, Fórmula 1 y más películas o leer un buen libro. Llegó el día de dejar de planear y vivir el hoy. Llegó el día de darle más besos a mamá y de recibirla con mates y galletitas light luego de un largo día de trabajo. Llegó el día de ir al gimnasio, ¿por qué no? y desafiar el paso del tiempo. Llegó el día de volver a tocar la guitarra y de cantar algún tema de “Los tíos queridos”, “La joven guardia” o “Los náufragos”. Llegó el día de multiplicar por mil tu linda sonrisa y tu risa contagiosa. Llegó el día de viajar más seguido sin pensar en la vuelta. Llegó el día de hacer, pensar y disfrutar tantas cosas... Por nuestra parte llegó el día de decirte gracias... Gracias por tanto sacrificio, por pensar siempre en nosotros (la mejor prueba de pensar siempre en la familia es el rol importante que cumple para vos el baúl a la hora de cambiar el auto) y gracias por haber estado siempre presente a pesar de tus largas horas de trabajo. Ojalá podamos llegar a ser aunque sea la mitad de lo profesional, responsable, honesto, humilde y gran ser humano de lo que sos. Sin duda, sos nuestro ejemplo a seguir. ¡Felicitaciones por la etapa culminada y a disfrutar de la que comienza! ¡Te queremos mucho! Orgullosos y eternamente agradecidos, tus hijos. Lautaro, Facundo y Rodrigo Serqueira DNI 27.352.156 Plaza Huincul
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