Liberaron a los imputados por el crimen de Giselle
El juez Burgos dictó la falta de mérito, porque no había pruebas para procesarlos, pero Bordón y Fernández siguen vinculados a la causa.
INVESTIGACIÓN
La investigación que intenta esclarecer el crimen de Giselle Monje se quedó sin detenidos. El juez de Instrucción de feria Marcos Burgos les dictó ayer la falta de mérito y ordenó la inmediata libertad de Eduardo Ariel Fernández y Roberto Bordón, porque no tenía indicios suficientes ni pruebas como para dictar el procesamiento de ambos imputados.
Sin embargo, Fernández y Bordón siguen vinculados a la causa mientras continúa la investigación porque el magistrado no les dictó el sobreseimiento, informaron fuentes judiciales a “Río Negro”.
Explicaron que “la sumatoria de indicios recolectados hasta el momento no permiten sostener un procesamiento, pero tampoco dictarles un sobreseimiento”.
Fernández y Bordón recuperaron la libertad ayer alrededor de las 13. Ambos serán defendidos por el abogado y dirigente político del PJ Ernesto Saavedra, señalaron las fuentes.
Bordón fue chofer del ex intendente Omar Goye y estuvo contratado hasta octubre pasado por el municipio. Fernández es empleado municipal. Habían sido detenidos la mañana del 8 de enero pasado por orden del juez de Instrucción Martín Lozada.
Fernández fue detenido en la casa que alquilaba en la calle Elguea 195 del barrio Abedules, mientras que Bordón fue aprehendido en un domicilio del barrio Casa de Piedra.
Lozada ordenó la detención y el allanamiento de los domicilios de los sospechosos a partir de los indicios que tenía el fiscal Eduardo Fernández, quien impulsó la investigación, con la Brigada de Investigaciones de la Comisaría 28.
Al día siguiente de las detenciones, Lozada indagó a Fernández y Bordón y les atribuyó el homicidio de Giselle. Los imputados negaron cualquier participación en el hecho. Tras esa diligencia procesal comenzó a correr el plazo de 10 días para resolver la situación procesal de los imputados, que fueron enviados al penal 3.
Los investigadores pusieron la lupa sobre Fernández y Bordón a partir de las numerosas comunicaciones que intercambiaron con la chica de 21 años hasta el 8 de diciembre pasado. También valoraron declaraciones de testigos. Por lo menos dos testigos indicaron que la joven militante radical se bajó la noche del 8 de diciembre último en una parada de colectivo que está a unos 60 metros de la casa donde alquilaba Fernández.
El cuerpo sin vida de la joven fue hallado el 11 de diciembre, en un descampado cerca del barrio Vivero Municipal, donde vive la madre de Giselle. La autopsia determinó que la chica recibió dos puñaladas en el cuello que provocaron una importante hemorragia y su muerte. También presentaba una herida de arma blanca en un hombro y hematomas en un brazo y una pierna.
Peritos de Gendarmería Nacional que viajaron desde Buenos Aires y personal del gabinete de Criminalística inspeccionó la vivienda donde vivía Fernández con reactivos químicos para detectar manchas de sangre. Pero no hallaron nada.
Todavía falta que se realicen las pericias científicas en un laboratorio de Gendarmería en Buenos Aires, las pericias informáticas y telefónicas en Viedma. Los investigadores confían que allí puede haber alguna prueba clave para esclarecer el crimen de la joven.
DeBariloche
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