Paro y contraparo

La demorada “sintonía fina” llegó con la poda de subsidios del 20% en tarifas de agua y gas.

Redacción

Por Redacción

Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

Obligada a dar respuestas expeditivas –un baño de realismo tras la derrota parlamentaria de 2013 y el complejo tránsito final de su segundo mandato–, la presidenta Cristina Fernández avanzó con la quita “razonable” de subsidios de agua y luz y concilió con gremios “amigos” en un intento de contrarrestar la huelga general para el próximo 10 de abril lanzada por sindicatos “enemigos”. “Tiene que preservar su cuota de poder y hacer los deberes como corresponde para entregar la posta en la forma más ordenada posible”, deslizó un peronista de primera línea que justificó la nueva dosis de anestesia para tener dormido al Partido Justicialista y evitar que se acelere la pelea sucesoria. Son varios los frentes controvertidos: En el plano económico, el Senado dio media sanción a la expropiación de YPF a Repsol (correspondida por los accionistas de la compañía española); el Ejecutivo inició el tantas veces anunciado recorte de subvenciones (20 por ciento) en el área metropolitana (reasignación en el vocabulario de Axel Kicillof, tarifazo en boca de la oposición) y tras las amenazas de sanciones del FMI, y con el nuevo índice del Indec, reconoció que el crecimiento apenas superó el 3%, ahorrando 3.600 millones de dólares a la arcas nacionales ya que no se deberá pagar el cupón correspondiente al PBI (debía superar el 3,22). La poda de subsidios, de la que está exceptuada la industria, dará que hablar ya que implicará incrementos graduales de hasta el 284% en el gas y 406 en el agua. “Nada se puede hacer en forma abrupta sin provocar más tensión entre los asalariados aquejados por la inflación”, se señaló cerca del ministro Carlos Tomada, quien debe lidiar con los reclamos en las negociaciones colectivas y enfrentar a organizaciones poderosas como las que representan el camionero Hugo Moyano, el gastronómico Luis Barrionuevo y el peón rural Gerónimo Venegas. Los tres, secundados por la CTA de Pablo Micheli y representantes del transporte de pasajeros, le pusieron fecha a una medida de fuerza que pretende paralizar al país, sin actos ni movilizaciones, contra el ajuste, la inseguridad y el narcotráfico. Será el jueves 10 de abril. Por eso, la presidenta tuvo que interceder personalmente para destrabar dos conflictos clave: el de los maestros de la provincia de Buenos Aires, que tuvieron a maltraer a Daniel Scioli durante 17 días y dejaron a los chicos sin clases, y abrir la mano para que los metalúrgicos de Antonio Caló perciban un total del 29,5% a lo largo del año. Al acuerdo alcanzado en la UOM seguirán otros en gremios importantes como bancarios, mecánicos y ferroviarios. “Se están manejando mal. No sigan así pues nos obligarán a parar a nosotros también”, había conminado Caló a Tomada. Ahora, luego de la respuesta positiva, el secretario general de la CGT oficialista será un activo difusor del “contraparo” frente a la huelga de Moyano y Barrionuevo. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, ya dijo que detrás de esa iniciativa “política” se esconde la proyección de Sergio Massa, hoy por fuera del PJ, timoneando el Frente Renovador. Tomada avanzó luego con otros argumentos: dijo que no hay razones valederas pues “las paritarias de los camioneros y los gastronómicos ni siquiera han comenzado”. También le dio un palo a los docentes bonaerenses antes del mejoramiento de la oferta sciolista: “la situación no se soporta más. Deben discutir con los niños en las aulas”. Roberto Baradel, que enfrenta una interna muy dura en Suteba con sectores de izquierda fuertes en distritos populosos, debió explicar el fin de su intransigencia. Hizo notar entre otras cosas que el gobierno había resignado su pretensión de imponer una mejora atada al presentismo, tema en debate que quedó para mejor ocasión. Con respecto a la reorganización del PJ, Cristina impuso su criterio de adormecerlo. Se marcha hacia una conducción poco significativa a cargo de Eduardo Fellner, que no tiene aspiraciones presidenciales y está preocupado por emparejar el avance de Milagros Salas en Jujuy. Scioli se amoldó, una vez más, a las circunstancias y apagó motores en su poceada carrera hacia la Rosada. “Hoy Scioli y Massa son los que tienen las mayores chances en el peronismo, pero falta mucho. Cristina demorará lo más posible la instalación de un postulante sólido, mientras alumbra la ilusión de destapar a un K con chances”, se señaló a “Río Negro”. Por lo demás, Mauricio Macri, aún con graves falencias territoriales, está empeñado en construir una alternativa de centro. Su asesor Jaime Durán Barba, argumentó que Massa “se ancló en el pasado”, al atarse a hombres como Felipe Solá y Alberto Fernández. A Scioli lo encuadró como “un fenómeno raro que se mantiene en cualquier circunstancia. Debe ser inteligente, maneja a la perfección la estrategia del animalito que se hace el muerto”, dijo.

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