“Ética profesional”
Antes de comenzar a plantear la situación que me lleva a escribir esta carta, considero necesario aclarar lo siguiente: “profesional” designa, en términos generales, a aquel que se dedica a una profesión u oficio sin importar el nivel de estudios que tenga. En mi caso, soy técnico agropecuario y tengo esta profesión por ser algo que no sólo me gusta sino que es lo que estudié y a lo que me dedico desde hace más de 30 años; por tanto, me considero un profesional del sector agropecuario. En función de ello surge el planteo de la siguiente crítica a las instituciones públicas gubernamentales de la provincia del Neuquén. Hace unos meses me dejaron cesante en mi trabajo en el Ministerio de Desarrollo Territorial, Dirección General Zona Norte (área norte de la provincia del Neuquén). A ello se suma que no me han dado una explicación válida sobre tal situación. Se me “acusa” de no presentarme a trabajar, lo cual no es así dado que en los últimos cinco años solicité en reiteradas oportunidades –al punto de llegar al límite del cansancio de pedir por favor– que se me diera trabajo (mientras que la mayoría de los empleados públicos no trabaja por dedicarse a hacer paros gremiales por un mejor salario; es más, creo que hoy en día ni siquiera tienen claro por qué están reclamando). Entonces, me pregunto ¿dónde está la ética profesional? La última vez que me presenté en mi lugar de trabajo terminé de hacer mi solicitud por escrito y la única respuesta que recibí fue que tenía que esperar, a lo cual se suma que ni siquiera tengo un lugar decente donde sentarme a esperar. Después de haber entregado el 90% de mi vida durante 25 años al sector agropecuario, destinando no sólo tiempo y conocimientos sino inclusive dinero de mi bolsillo para cumplir a término las actividades programadas en forma conjunta con los productores minifundistas de la provincia y específicamente de la zona norte, además de haber participado en diversos eventos dentro de la provincia toda, apoyando y acompañando de forma totalmente desinteresada las acciones de gobierno del sector, hoy me encuentro total y completamente desamparado. Considero que se ha cometido una gran injusticia, dado que no se han tenido en cuenta en absoluto mi trayectoria y mi jerarquía profesional, la cual está demostrada en toda la provincia y especialmente en la zona norte (departamentos Chos Malal, Ñorquín, Minas y Pehuenches). Me pregunto: ¿de qué sirve entregarse por completo a un objetivo que beneficia a tantas personas si después de todo somos considerados descartables? ¿Quién me devuelve mi dignidad profesional? ¿Por qué no le descuentan los días no trabajados al empleado público que no trabaja porque no quiere? Tal vez suene retórico, pero creo que los gobernantes en general no toman decisiones de manera profesional aunque deberían hacerlo porque, de hecho, en mayor o menor medida ellos también son profesionales, salvo que se hayan olvidado de que antes de tomar un cargo político también estuvieron trabajando como lo he hecho yo. Tengo muchas cosas más que decir al respecto, pero no quisiera redundar en el tema para que no sea una carta “pesada” para los lectores. Cerraré este escrito solicitando que se revea mi situación pero desde una mirada profesional, no desde una silla y sin conocimiento alguno sobre mis actividades, que de hecho han sido muchas. Alejo R. Gessler, DNI 16.570.468 Neuquén
Alejo R. Gessler, DNI 16.570.468 Neuquén
Antes de comenzar a plantear la situación que me lleva a escribir esta carta, considero necesario aclarar lo siguiente: “profesional” designa, en términos generales, a aquel que se dedica a una profesión u oficio sin importar el nivel de estudios que tenga. En mi caso, soy técnico agropecuario y tengo esta profesión por ser algo que no sólo me gusta sino que es lo que estudié y a lo que me dedico desde hace más de 30 años; por tanto, me considero un profesional del sector agropecuario. En función de ello surge el planteo de la siguiente crítica a las instituciones públicas gubernamentales de la provincia del Neuquén. Hace unos meses me dejaron cesante en mi trabajo en el Ministerio de Desarrollo Territorial, Dirección General Zona Norte (área norte de la provincia del Neuquén). A ello se suma que no me han dado una explicación válida sobre tal situación. Se me “acusa” de no presentarme a trabajar, lo cual no es así dado que en los últimos cinco años solicité en reiteradas oportunidades –al punto de llegar al límite del cansancio de pedir por favor– que se me diera trabajo (mientras que la mayoría de los empleados públicos no trabaja por dedicarse a hacer paros gremiales por un mejor salario; es más, creo que hoy en día ni siquiera tienen claro por qué están reclamando). Entonces, me pregunto ¿dónde está la ética profesional? La última vez que me presenté en mi lugar de trabajo terminé de hacer mi solicitud por escrito y la única respuesta que recibí fue que tenía que esperar, a lo cual se suma que ni siquiera tengo un lugar decente donde sentarme a esperar. Después de haber entregado el 90% de mi vida durante 25 años al sector agropecuario, destinando no sólo tiempo y conocimientos sino inclusive dinero de mi bolsillo para cumplir a término las actividades programadas en forma conjunta con los productores minifundistas de la provincia y específicamente de la zona norte, además de haber participado en diversos eventos dentro de la provincia toda, apoyando y acompañando de forma totalmente desinteresada las acciones de gobierno del sector, hoy me encuentro total y completamente desamparado. Considero que se ha cometido una gran injusticia, dado que no se han tenido en cuenta en absoluto mi trayectoria y mi jerarquía profesional, la cual está demostrada en toda la provincia y especialmente en la zona norte (departamentos Chos Malal, Ñorquín, Minas y Pehuenches). Me pregunto: ¿de qué sirve entregarse por completo a un objetivo que beneficia a tantas personas si después de todo somos considerados descartables? ¿Quién me devuelve mi dignidad profesional? ¿Por qué no le descuentan los días no trabajados al empleado público que no trabaja porque no quiere? Tal vez suene retórico, pero creo que los gobernantes en general no toman decisiones de manera profesional aunque deberían hacerlo porque, de hecho, en mayor o menor medida ellos también son profesionales, salvo que se hayan olvidado de que antes de tomar un cargo político también estuvieron trabajando como lo he hecho yo. Tengo muchas cosas más que decir al respecto, pero no quisiera redundar en el tema para que no sea una carta “pesada” para los lectores. Cerraré este escrito solicitando que se revea mi situación pero desde una mirada profesional, no desde una silla y sin conocimiento alguno sobre mis actividades, que de hecho han sido muchas. Alejo R. Gessler, DNI 16.570.468 Neuquén
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