Llega a juicio el obispo evangélico acusado por abusos

Se clausuró la etapa de instrucción y la causa fue elevada a juicio. El pastor está imputado por siete hechos en 2006 y sigue en libertad.

Redacción

Por Redacción

JUSTICIA

El juez Martín Lozada clausuró la etapa de instrucción y elevó a juicio la causa que tiene como imputado al obispo evangélico José Lucino Figueroa como presunto autor de abusos sexuales en perjuicio de adolescentes que formaban parte de la congregación religiosa, informaron fuentes judiciales.

El juez le atribuyó al imputado siete hechos que ocurrieron presuntamente entre junio, julio y septiembre de 2006, cuando las víctimas eran menores. Aunque la fecha de algunos hechos no pudo establecerse con precisión, indicó el magistrado cuando dictó el procesamiento contra Figueroa, de 69 años. Sólo falta que se defina la fecha de la convocatoria al juicio y la conformación del Tribunal.

Según la acusación del fiscal Guillermo Lista se trató de supuestos tocamientos en los genitales de los chicos aprovechándose de su condición de líder religioso de la iglesia, que funciona en la intersección de las calles Basilea y Pasaje Gutiérrez del barrio La Cumbre, con una numerosa congregación.

Uno de los hechos atribuidos al obispo ocurrió presuntamente la madrugada del 25 de septiembre de 2006, cuando el imputado “ostentando el cargo de obispo de la misión” tocó en la zona genital a un chico que entonces tenía 13 años.

Figueroa reiteró los tocamientos en otras ocasiones, cuyas fechas no se pudieron establecer, “y le hizo entrega de dinero -entre 20 y 30 pesos-” al chico.

Las víctimas de esos hechos, quienes ya son mayores de edad, denunciaron al obispo en mayo del año pasado. La investigación la impulsó Lista y en agosto último Lozada procesó sin prisión preventiva al obispo, quien en su descargo sostuvo que los hechos que se le atribuyen se deben a un complot concertado entre algunos miembros de la iglesia para sacarlo del cargo. La clausura de la instrucción y la elevación a juicio se hizo a principios de junio pasado, pero recién trascendió esta semana.

Lozada advirtió cuando procesó al obispo que “ningún elemento permite sostener esa tesis”. “Por el contrario, resulta manifiestamente sugerente que hasta quien resulta ser sobrina directa del imputado, pese a la incredulidad con la que inicialmente recibió la noticia de los hechos investigados, se haya visto luego conmovida por aquéllos, al punto de conversar directamente con su tío, quien reconoció la comisión de hechos de abuso sexual”, indicó el juez.

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