Brasil: acusan a parlamentarios oficialistas de recibir sobornos
Rousseff presidía el Consejo de Administración en esa época.
AP
BRASILIA.- El exdirector de Petrobras Paulo Roberto Costa acusó de integrar una red de corrupción en la petrolera estatal brasileña al tesorero del gobernante Partido de los Trabajadores, los presidentes de las cámaras alta y baja y al fallecido candidato a la presidencia por el Partido Socialista Brasileño, entre otros. Costa hizo estas revelaciones a la Policía Federal a cambio de que se le reduzca la pena por participar en los fraudes. La denuncia se extiende a decenas de políticos más. Según informó la revista semanal “Veja”, entre los acusados por Costa está el tesorero nacional del PT, Joao Vaccari Neto, quien establecía la conexión entre la trama de corrupción y el partido de gobierno. Costa también citó como beneficiarios del esquema de desvío de dinero y pago de sobornos a los presidentes de la Cámara de Diputados, Henrique Eduardo Alves, y del Senado Nacional, Renan Calheiros, ambos del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, principal aliado del gobierno de la presidenta, Dilma Rousseff. Otros mencionados por Costa son el ministro de Minas y Energía, Edison Lobao; el exgobernador de Río Sergio Cabral; la actual gobernadora de Maranhao, Roseana Sarney –todos del PMDB–; y el excandidato socialista Campos, muerto en un accidente aéreo el pasado 13 de agosto. De acuerdo con Costa, los políticos recibían el tres por ciento de comisión sobre el valor de cada contrato firmado durante su gestión al frente del departamento de Abastecimiento y Refinería de la estatal, donde, según sostuvo, las empresas contratistas formaron un cartel que actuaba en casi todos los departamentos de la empresa. Los fraudes ocurrieron entre los años 2004 y 2012, período que coincide en buena parte con los años en que la actual presidenta de la República, Dilma Rousseff, presidió el Consejo de Administración de Petrobras, entre 2003 y 2011. Costa está detenido desde junio, en el marco de un operativo de la policía federal que desmanteló una banda de lavado de dinero que movió en los últimos tres años unos 4.250 millones de dólares. Las revelaciones ocurren cuando falta un mes para las elecciones generales, en las que Rousseff buscará la reelección, y en el peor momento de la campaña, cuando la mandataria ve amenazada la posibilidad de conquistar un segundo mandato a raíz del vertiginoso ascenso en las encuestas de la líder ambientalista Marina Silva, quien sustituyó a Campos como candidata de los socialistas. (DPA)
AP
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