“Sin palabras”
En un lapso de 15 días mi hija de 13 años estuvo internada en la clínica Juan D. Perón, de Catriel, en tres oportunidades. Ingresó por un dolor intenso abdominal, presumiblemente cólico renal. En ese lapso de tiempo le hicieron sólo análisis de laboratorio. Estando mi hija en el sector de Pediatría con dolor, la pediatra a cargo indicó un analgésico para calmar el malestar. Grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que estaban realizando un “placebo”. Cuando le pregunté, la doctora me lo negó, pero yo ya sospechaba y horas después me confesó la verdad. Le pregunté por qué me había mentido diciéndome que iban a hacer un procedimiento y estaban realizando otro. Me contestó que no me lo dijo para que “yo no condicionara la conducta de la nena”. Se me heló la sangre. Para ella, mi hija no era una persona con derechos, ni yo tampoco. ¿Hasta dónde llega la competencia legal de un médico pediatra para mentir y realizar procedimientos de este tipo en menores de edad sin consentimiento de los padres y sin información? Yo no consentí ni verbalmente ni por escrito. Tratamos de dialogar con el director de la clínica pero “no podía atendernos”. No hubo un pedido de disculpas ni un acto de contrición. Ningún niño y ningún padre tienen que pasar por algo como esto. ¿Es necesario ir al médico con un abogado? Sin palabras. Paola Ávalo, DNI 25.354.282 Catriel N de la R. Este diario se reserva el nombre de la profesional mencionada en la carta, el que está a disposición de las autoridades que lo requieran.
Paola Ávalo, DNI 25.354.282 Catriel
En un lapso de 15 días mi hija de 13 años estuvo internada en la clínica Juan D. Perón, de Catriel, en tres oportunidades. Ingresó por un dolor intenso abdominal, presumiblemente cólico renal. En ese lapso de tiempo le hicieron sólo análisis de laboratorio. Estando mi hija en el sector de Pediatría con dolor, la pediatra a cargo indicó un analgésico para calmar el malestar. Grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta de que estaban realizando un “placebo”. Cuando le pregunté, la doctora me lo negó, pero yo ya sospechaba y horas después me confesó la verdad. Le pregunté por qué me había mentido diciéndome que iban a hacer un procedimiento y estaban realizando otro. Me contestó que no me lo dijo para que “yo no condicionara la conducta de la nena”. Se me heló la sangre. Para ella, mi hija no era una persona con derechos, ni yo tampoco. ¿Hasta dónde llega la competencia legal de un médico pediatra para mentir y realizar procedimientos de este tipo en menores de edad sin consentimiento de los padres y sin información? Yo no consentí ni verbalmente ni por escrito. Tratamos de dialogar con el director de la clínica pero “no podía atendernos”. No hubo un pedido de disculpas ni un acto de contrición. Ningún niño y ningún padre tienen que pasar por algo como esto. ¿Es necesario ir al médico con un abogado? Sin palabras. Paola Ávalo, DNI 25.354.282 Catriel N de la R. Este diario se reserva el nombre de la profesional mencionada en la carta, el que está a disposición de las autoridades que lo requieran.
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