“El paraíso perdido”
Con estas líneas quiero compartir las expresiones del Sr. Héctor Manchini (de Zapala) cuando, el 25/10/14, realiza una extrapolación del título de un libro del Dr. Gregorio Álvarez –que se refiere a la zona de los lagos y su entorno– al compararlo con el Alto Valle de Río Negro y Neuquén en épocas pasadas. Como NyC (capital) quisiera agregar que, además de todas las bondades que el pueblo ofrecía y que se describen, estaba atravesado por canales. En la época de la dictadura, al interventor se le ocurrió entubarlos con el argumento (la excusa) de que sus aguas eran propicias para arrojar basura y animales muertos. No se le ocurrió pensar que en el futuro esos canales –como en Mendoza o en General Roca– podían servir de atractivo turístico, además de producir frescura junto a la sombra de los álamos, en los tórridos meses del verano. Por supuesto, era más fácil entubarlos que invertir dinero en remodelarlos y modificarlos para embellecer la ciudad que podría surgir. Ahora, como dice el Sr. Manchini, tenemos una ciudad de altos edificios, hormigón, cemento y escasos espacios verdes, que en un futuro derivará en tierra arrasada y desierta. Poseíamos también vastos pulmones: Confluencia, Valentina, Plottier, Centenario. Ahora, casi todos convertidos en barrios cerrados o en loteos para la construcción. El Parque Central es cada vez menos parque, playas de estacionamiento y construcciones innecesarias ocupan espacios verdes. Nuestras bardas del norte desaparecieron, las demolieron y fueron reemplazadas por edificios estatales o privados. En fin, esto es consecuencia de lo que algunos llaman equivocadamente progreso, concepto mal aplicado que no comparto en absoluto y que provoca y provocará serios problemas a los habitantes de nuestra querida ciudad. Marta Ester Ramos, DNI 4.761.190 Neuquén
Marta Ester Ramos, DNI 4.761.190 Neuquén
Con estas líneas quiero compartir las expresiones del Sr. Héctor Manchini (de Zapala) cuando, el 25/10/14, realiza una extrapolación del título de un libro del Dr. Gregorio Álvarez –que se refiere a la zona de los lagos y su entorno– al compararlo con el Alto Valle de Río Negro y Neuquén en épocas pasadas. Como NyC (capital) quisiera agregar que, además de todas las bondades que el pueblo ofrecía y que se describen, estaba atravesado por canales. En la época de la dictadura, al interventor se le ocurrió entubarlos con el argumento (la excusa) de que sus aguas eran propicias para arrojar basura y animales muertos. No se le ocurrió pensar que en el futuro esos canales –como en Mendoza o en General Roca– podían servir de atractivo turístico, además de producir frescura junto a la sombra de los álamos, en los tórridos meses del verano. Por supuesto, era más fácil entubarlos que invertir dinero en remodelarlos y modificarlos para embellecer la ciudad que podría surgir. Ahora, como dice el Sr. Manchini, tenemos una ciudad de altos edificios, hormigón, cemento y escasos espacios verdes, que en un futuro derivará en tierra arrasada y desierta. Poseíamos también vastos pulmones: Confluencia, Valentina, Plottier, Centenario. Ahora, casi todos convertidos en barrios cerrados o en loteos para la construcción. El Parque Central es cada vez menos parque, playas de estacionamiento y construcciones innecesarias ocupan espacios verdes. Nuestras bardas del norte desaparecieron, las demolieron y fueron reemplazadas por edificios estatales o privados. En fin, esto es consecuencia de lo que algunos llaman equivocadamente progreso, concepto mal aplicado que no comparto en absoluto y que provoca y provocará serios problemas a los habitantes de nuestra querida ciudad. Marta Ester Ramos, DNI 4.761.190 Neuquén
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