Entre la interna y los sueldos

La prioridad del gobierno de Jorge Sapag es sortear con éxito la instancia electoral del 30. A medida que se acerca fin de año, crecen las demandas para recomponer los salarios en la administración pública.

Redacción

Por Redacción

DOMINGO A DOMINGO

En el tramo final del año, una agenda marcada por las discusiones salariales con los gremios estatales se vuelve a plantear como desafío para Jorge Sapag.

La interna del Movimiento Popular Neuquino que se definirá el 30 de este mes aparece en el primer lugar de la lista de prioridades de la gestión, pero no por ese motivo deja de crecer la presión sindical sobre el gobierno a medida que se acerca diciembre.

El objetivo común de la dirigencia, aun en sus diferencias, consiste en recomponer los puntos perdidos del salario frente a la inflación.

Con acuerdos como los que suele obtener el sector petrolero, la nave insignia de las negociaciones salariales, las conducciones de otros gremios corren infructuosamente detrás de objetivos similares.

La actividad de los hidrocarburos marca el pulso de la economía regional en forma creciente. Bienes y servicios que se consumen en Neuquén están influenciados por el «precio petrolero», lo que erosiona el poder de compra de los asalariados que no pertenecen a la industria en auge, revalorizada por Vaca Muerta. Una de las manifestaciones de este desequilibrio se traduce en el índice de aumento de precios, que en Neuquén suma un 40% anual según los datos oficiales de la Provincia.

En la semana, Guillermo Pereyra, secretario general del gremio de los trabajadores mejor remunerados, fue por una reducción en la retención del impuesto a las Ganancias pero no consiguió el objetivo. Sin embargo, está negociando un aumento de 50.000 pesos para los empleados del sector, libres del impuesto y que se pagarían en tres cuotas, la primera en diciembre. De este tema se seguirá hablando mañana en una reunión convocada en la cartera de Trabajo en Capital Federal.

Los petroleros locales llegaron a esta instancia en unión con las dirigencias sindicales del sector de Chubut y Santa Cruz. Lo hicieron tras amenazar con un paro a escala patagónica, una decisión que transforma en fuerza hercúlea la capacidad de presión de la que disponen estos gremios en forma individual.

En el sector público, las negociaciones tienen un umbral mucho más modesto que el de los petroleros. Uno de los gremios que agrupan a los trabajadores estatales (ATE) sólo firmó un acuerdo salarial en el sector Salud, pero para el resto de sus afiliados no tiene nada resuelto. Por ese motivo, anunció un paro para el jueves, para pedir un bono al que todavía no le puso número.

Otra de las organizaciones del sector, UPCN, exige un incremento antes de finalizar el año no inferior a 1.500 pesos. Y en Salud hay conflicto desde hace seis meses, también por cuestiones de bolsillo. En este ámbito se llegó a un acuerdo solamente con uno de los cuatro gremios del sector (ATE), con una recomposición de bolsillo que oscila entre un 13 y un 17%.

Los trabajadores judiciales, los mejor remunerados dentro del Estado, cerraron sobre el fin de semana un 7% de aumento promedio y una mejora en un ítem que reciben por ley, variable según la categoría. En la Legislatura, segundos en el ranking de sueldos, por el momento no está abierta ninguna mesa salarial.

La Policía, que a fin del año pasado le arrancó a Sapag un aumento con una rebelión cuyas consecuencias aún hoy se sienten dentro de la institución, también está revisando sus números.

Para anticiparse a posibles nuevos reclamos, el jefe Raúl Laserna discutió con la plana mayor la política salarial de los policías e inició una negociación con el ministro de Seguridad, Gabriel Gastaminza. El objetivo que tiene la Jefatura es lograr una respuesta para diciembre.

Sapag se refirió el viernes a la política salarial del gobierno y dijo que las decisiones que se tomen no serán para un sector en particular sino para el conjunto de los empleados, una manifestación que puede interpretarse como respuesta al calendario que intentó fijarle Laserna.

La partida salarial del 2015 contempla un aumento del 29% respecto de este año, un porcentaje que lleva el número final a 13.685 millones de pesos, según los datos del proyecto de presupuesto que ya fue enviado a la Legislatura.

Los sueldos futuros, que representan la mitad de los gastos totales, pautados en 27.191 millones de pesos, fueron calculados con una proyección anualizada de aumento salarial tomando como base el acuerdo en Salud. Además, incluye todas las correcciones propias del crecimiento vegetativo de la planta de personal, la cobertura de vacantes y ascensos en la policía.

Lo expresado en el proyecto de presupuesto en este rubro permite leer que la puja salarial será más fuerte en el 2015, si además se tiene en cuenta que las discusiones se darán en un año electoral.

Sin estar formalmente en carrera, el gobernador mantiene un rol central en la pelea por el 2015. Sus adversarios interno -Jorge Sobisch- y externo -Horacio Quiroga- se ocupan más del gobernador que del precandidato que Sapag eligió para la sucesión.

Sobisch sigue subiendo el tono de la crítica a la gestión en diferentes áreas pero especialmente lo hace en la de energía. En ese punto el discurso se emparenta con el de Quiroga.

Al elegir a Sapag como objeto de la crítica, hay un claro intento de bajarle el precio al ministro de Economía Omar Gutiérrez, precandidato del oficialismo. Pero, al mismo tiempo, provoca el efecto, tal vez no deseado por los promotores de la estrategia, de mantener en alza las acciones políticas del gobernador.

Gerardo Bilardo

gbilardo@rionegro.com.ar


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