Fiscal casó sentencia por el crimen de Atahualpa

Presentó un recurso de casación contra la sentencia absolutoria de los acusados por considerarla arbitraria y carente de fundamentación, entre otras cosas. Pide que se haga un nuevo juicio.

Redacción

Por Redacción

VIEDMA

La sentencia absolutoria por el homicidio de Atahualpa Martínez inició el camino hacia el Superior Tribunal de Justicia. El Fiscal de Cámara, Fabricio Brogna López, presentó ante la Cámara el respectivo recurso de casación contra la condena por considerarla arbitraria, carente de fundamentación, violatoria de los principios de coherencia y por no citar cuáles son las leyes en la que el Tribunal se basó para anular las pruebas fundamentales. En su alegato el Fiscal pidió condenas entre 15 y 17 años de prisión para los imputados.

La sentencia firmada por los camaristas Juan Bernardi, Eduardo Roumec y Rolando Gaitán el 23 de octubre pasado absolvió a Belén Barrientos, Felipe Carrasco y Carlos Morales Toledo, quienes hasta ese momento estaban procesados por el crimen de Atahualpa, ocurrido en junio de 2008 en Viedma.

Ahora el Fiscal de Cámara pide al STJ que anule ese fallo y ordene un nuevo juicio, atacando la sentencia que absolvió a los imputados al dejar sin efecto -por cuestiones formales-el allanamiento a los pocos días del homicidio en la casa de Carrasco donde fue encontrada una campera de Morales Toledo con manchas de sangre de Atahualpa. Brogna López sostuvo que los dos allanamientos en esa vivienda -uno en el mañana y el otro en la tarde-estaban autorizados por el juez.

Si bien admitió demoras en la investigación de la causa y algunas irregularidades como la falta de firmas en proveídos de la fiscalía pero «en este caso no podrán los imputados favorecerse del negligente accionar del Poder Público, porque el mismo imputado Carrasco en la indagatoria, en presencia de su abogado defensor, reconoció la existencia en su domicilio de la campera que contenía el ADN de Atahualpa Martínez, aunque sobre ella ha dado diversas explicaciones. Premiar a los imputados con la nulidad del acto, y su probable impunidad, es llevar a un extremo irracional las garantías procesales».

Descartó una plantación de prueba «ya que el lugar donde fue encontrada la campera la dio el mismo imputado, en su declaración ante el juez».

Concluyó que de la mezcla de ADN de Morales Toledo en la campera «puede inferirse que estuvieron al unísono presentes cuando se le quitó la vida a la víctima, quien sólo recibió un disparo letal. Esa prenda fue encontrada en la casa del otro imputado (Carrasco) que fue visto el día del hecho tirando una bolsa de nailon en el cesto de la basura frente a su casa que luego sacó y se la llevó en el auto en donde se encontró muestra de tierra de similares características a las halladas en el calzado de la víctima. Además Morales Toledo y su pareja Barrientos fueron vistos en el mismo lugar donde por última vez se viera con vida a Atahualpa».


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