ADN complica a acusado del homicidio del hotelero

Está en un par de anteojos hallado en el sitio del crimen. Pertenecería al enjuiciado Gabriel Salcedo.

Redacción

Por Redacción

JUNÍN DE LOS ANDES

JUNÍN DE LOS ANDES (ASM).- Pericias de ADN sobre unos anteojos hallados en la habitación donde fue ultimado a golpes el hotelero Alfredo Roca Jalil fueron introducidas ayer como una pieza clave de la acusación que complica a Gabriel Salcedo en el juicio que se le sigue por homicidio en ocasión de robo.

Para esta tarde se esperan los alegatos, tras lo cual los jurados civiles se retirarán a deliberar hasta llegar a un veredicto, que deberán leer ante el juez de Garantías, Jorge Criado, a cargo de moderar las audiencias.

Los anteojos, según el médico legista que realizó los análisis, contenían trazas de ADN compatibles con las muestras extraídas al imputado, lo que lo ubicaría de ese modo en el sitio de los hechos.

Pero la defensa preguntó al especialista sobre aspectos vinculados con los procedimientos de recolección de muestras y las fechas en la que se hicieron los análisis, que acaso se perfilen luego como elementos a tener en cuenta a la hora de su alegato.

El equipo que patrocina a Salcedo también sorprendió con el testimonio de tres personas (apellidadas como Beloso, Bugayo y López), que estuvieron detenidas en la U11 en las mismas fechas en las que Salcedo esperaba por el presente juicio. Dieron cuenta de que distintas personas autorizadas por el penal ingresaron a la celda de Salcedo por entre 10 y 15 minutos, para realizar inspecciones y colectar, aparentemente, algunos objetos.

En este conmocionante caso para los vecinos de Junín de los Andes, sigue sin novedad la búsqueda de una mujer que habría sido cómplice del apodado como “el mendocino”, siempre según la tesis de la fiscalía y la querella.

Los anteojos con marco blanco y cristales incoloros fueron hallados en la mañana del 14 de abril pasado en la mesa de noche de la habitación donde fue encontrado el cuerpo del empresario, salvajemente golpeado y tendido en el suelo sobre un charco de sangre.

Hipótesis compartida

Se trata del mismo cuarto donde la Fiscalía sostiene que se alojó la pareja sospechada del crimen. Conforme la hipótesis compartida con la querella, esos anteojos pertenecían a Salcedo.

Así lo atestiguó en su declaración el hijo del hotelero, Juan, quien fue el primero en atender a la pareja cuando se alojó el 13 de abril por la noche, y quien también descubrió el cadáver de su padre a la mañana siguiente, junto con una comisión policial.

La pericia señala que en los anteojos existen trazas de ADN compatible con el del acusado. Se trata de muestras untocebáceas y células epiteliales que quedaron como restos por el uso cotidiano de esos cristales traídos a juicio, según explicó el médico Diego Estomba.

También declaró la forense Marcela Retamal, a propósito de las condiciones en las que se encontró el cuerpo y los resultados de la autopsia.

Entre los testigos de la acusación destaca además la esposa de la víctima, María Buscaglia de Roca Jalil, quien ubicó en el lugar de los hechos a la mujer sospechada de ser cómplice del homicidio.

“Picha”, quien padece una enfermedad que limita sus movimientos, relató con voz débil pero audible para el jurado, que la mujer en cuestión subió a su habitación matrimonial en la misma hostería y, mientras la amenazaba en procura de dinero, se alzaba con los objetos de valor que encontraba a su paso.

En diálogo con este diario en un alto del debate, el fiscal Fernando Rubio resaltó ese testimonio ya que, interpretó, ubica a la segunda persona en la hostería y confirmaría el móvil de robo, que es capital para la tesis de la acusación.

Salcedo residía en la ciudad de Neuquén al momento del crimen que se le imputa. Fue detenido días después en la ciudad de Buenos Aires.


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