El Concejo Deliberante como espacio de tensión política

Redacción

Por Redacción

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Emilia Campos

Nuestro trabajo de investigación, centrado en los municipios de la oposición en la provincia del Neuquén, estuvo enfocado en el análisis de la relación de los concejos deliberantes con las intendencias.

Para ello nos es útil el concepto de “gobierno dividido”, que remite a dos situaciones posibles: cuando la mayoría legislativa es controlada por un partido diferente del que pertenece el intendente, o un municipio es gobernado por un concejo deliberante pluripartidista. Ambas están presentes en la capital neuquina.

La dinámica de los gobiernos divididos se sustenta en la distribución y dispersión del poder, entre los distintos bloques que componen el CD, en este caso. En los gobiernos pluripartidistas, para poder gobernar es fundamental el juego de las alianzas y las coaliciones, como también la capacidad de negociación del Ejecutivo con el mismo. Relación sujeta a conflictos y tensiones entre los distintos poderes de gobierno. Las situaciones de poder compartido se multiplican en las localidades en que la oposición al gobierno provincial accede a la intendencia.

En los concejos deliberantes se juegan otras proyecciones políticas, se constituyen en plataformas de acceso a otros espacios diferentes y de mayor impacto político. En consecuencia, los conflictos que se manifiestan no sólo trascienden lo que puntualmente “está en juego”, sino que tienen que ver con posibilidades de medir poder y de proponer nuevas alianzas “temáticas”, para evaluar cómo funcionan las fuerzas en pugna.

Así, el CD es un espacio donde se desarrolla parte del juego político, con diferentes aristas: apoyar/entorpecer la gestión del Ejecutivo, algunos agentes buscan su proyección hacia otros ámbitos y otros simplemente desean permanecer allí.

En el 2014 –por ejemplo– los 17 concejales capitalinos están distribuidos en ocho bancadas. La gestión actual tiene dificultades para aprobar las ordenanzas, la mayoría se consigue con aliados temporarios y según la conveniencia del proyecto. Esta conformación heterogénea (acentuada desde el 2009) lleva a que la alianza sea la estrategia más desarrollada, ya que en el escenario no existe una mayoría que permita avanzar en el plan de gobierno propuesto a la ciudadanía.

En este juego de coaliciones coyunturales no hay una cimentación estable que permanezca en los distintos espacios y que los atraviese, logrando así una visibilidad y legitimidad que permitan otras construcciones políticas, más duraderas y con proyección a otros escenarios.

En este escenario juega un rol fundamental la ciudadanía como electorado. En el caso de la capital neuquina, es poco discutible la figura de Quiroga como líder y como quien lleva adelante el proyecto de ciudad, (su desempeño y la calidad de su gobierno son evaluados como buenos) pero en el CD, el ciudadano vota más por partido o por nombre que por proyecto. En otras palabras, la realidad local (ciudad embellecida, asfalto, obra pública, etc.) puede inclinar la balanza hacia el candidato que conduce la gestión, pero no necesariamente incluir su lista de concejales. El votante puede seguir otro criterio en la elección de los ediles. Ésta sería una de las causas de la fragmentación y la heterogeneidad en la composición.

Respecto de la oposición en el CD, el MPN como bloque político tiene una presencia decreciente en las últimas gestiones (actualmente tiene cinco concejales) y las otras fuerzas políticas se diversifican, perdiendo peso.

Los conflictos y sus débiles resoluciones –en términos de argumentaciones políticas– mostrarían que responden más a una directiva que a una disputa de proyectos de ciudad diferente. La pluralidad partidaria que conforma el CD debería garantizar la transparencia y ejercer el control sobre las acciones del Ejecutivo.

Ello sucede cuando se comienzan a tratar los temas, pero la discusión se diluye y prevalecen otros criterios, que se desconocen, para culminar con la aprobación de la ordenanza del tema en cuestión. Estas resoluciones mostrarían cómo en el CD influyen otras instancias de gobierno pero ¿para qué? Para reforzar procesos de debilitamiento o se considera que la heterogeneidad es una fortaleza que impregna la gestión y se busca llevar en conjunto un proyecto común de ciudad.

Provisoriamente, y a modo de hipótesis, podemos decir que los parlamentos municipales están desdibujando sus roles y funciones, priman una lucha de poderes, ambiciones personales y proyecciones partidarias. Diluyéndose su función esencial –legislar– y la de ser el espacio de representación de la ciudadanía toda.


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