“Cuando el Estado daña un monumento”
Al llegar de vacaciones a Bariloche con mis dos hijos y mi esposa, me dirigí al Centro Cívico para sacar la clásica foto donde podés capturar parte del edificio diseñado por Bustillo, con el Nahuel Huapi de fondo y en el centro el monumento a Julio Argentino Roca, dos veces presidente de la Argentina y gestor de la histórica “Conquista del desierto”, campaña a través de la cual se expandieron las fronteras de nuestro país hacia el oeste y hacia el sur. Podemos debatir acerca de si la figura de Roca fue positiva o negativa en todos los aspectos que queramos, a 135 años de su campaña hoy cuestionada por el gobierno de turno, sin embargo no es la intención de esta nota. Lo que noté con triste asombro al intentar sacar la foto familiar fue que de ambos lados del monumento, con muchísima prolijidad y claridad, está escrita en letras grandes la palabra “asesino”. El monumento está ubicado en pleno Centro Cívico, a metros de la oficina de Turismo, del museo, de la biblioteca, ¡y de una comisaría! Es decir, para poder escribir “asesino” de ambos lados con esa claridad se precisa de una escalera, de tiempo, y quizás por ambas razones no es muy difícil pensar en la complicidad del Estado. Claro, todo esto sería una suposición, podríamos creer que nadie vio a los agresores y que además el municipio no cuenta con los elementos necesarios para retirar la pintura del monumento (me quedé pensando en cuál sería el castigo por dañar un monumento en París o en Roma, por ejemplo). Sin embargo, tan sólo unos días antes de mi arribo a Bariloche, durante las Fiestas, el monumento de Roca no dejaba ver esa palabra, era imposible poder visualizar esas letras tan prolijas escritas sobre su caballo; es que el municipio de San Carlos de Bariloche construyó por segundo año consecutivo un árbol de navidad ¡sobre el monumento! Es decir, lo tapó por completo ubicando en su lugar un árbol gigantesco. Ayer escuché a un político de la oposición hablando acerca de que necesitamos un Estado ejemplar y me quedé pensando en esta palabra, ya que al ver el monumento a Roca pensé en un Estado cómplice de este daño y ataque a un monumento, que para colmo está emplazado en el centro icono de Bariloche. Es evidente que el Estado no sólo ha sido cómplice, sino que su ejemplo no ayuda. Aquí, en la Patagonia, el Estado nos enseña a destruir un monumento histórico y a burlarse de un prócer de nuestra historia Argentina. Federico Lausi DNI 24.881.252
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