“Hablando de fiscales…”

Redacción

Por Redacción

Se cumplió el primer mes de la muerte del fiscal Nisman. El desenlace fue como consecuencia de querer cumplir con su labor específica de investigación, este señor perdió la vida en cumplimiento de su función y nadie lo protegió. Nada justifica esta muerte, haya sido de la forma que sea. Vaya mi homenaje por su tesón y vocación de servicio demostrados. Salvando sólo las distancias, porque los fiscales deben ser parecidos en sus funciones en cualquier lugar de la República, se me ocurrió pensar qué sucede con los de la provincia de Neuquén, cuyo jefe no puede resolver si algo tan sencillo como que los funcionarios públicos no cumplen con las ordenanzas vigentes constituye un delito. El incumplimiento de los deberes de funcionario público debe tener una sanción directa y no tener que esperar un juicio político de dudosa realización. Nosotros los contribuyentes, quienes somos sancionados cuando infringimos alguna ordenanza, debemos cumplir en forma casi inmediata con el “castigo”, y no vemos la misma respuesta cuando es un funcionario público el que lo hace. Administrativamente nunca se logra nada, por lo tanto la última posibilidad de defensa de nuestros derechos es recurrir al servicio de justicia, muchas veces sin éxito. La Justicia, como poder independiente, debería estar un escalón más arriba de la política y defender la igualdad ante la ley. ¿Somos todos iguales ante la ley? Los fiscales, ¿se interesan en potenciar las denuncias de los ciudadanos comunes o sólo cumplen con su horario de trabajo y se preocupan solamente de su nivel de vida? Reconozco a un par de fiscales que han demostrado compromiso e interés en resolver los problemas presentados. A ellos mi agradecimiento. Los ciudadanos deben saber que los fiscales del Ministerio Público son nuestros representantes ante la Justicia, los que llevan adelante nuestras denuncias. Recurramos a ellos, pero también exijámosles que hagan honor a su trabajo. Como Nisman. Ricardo Dougall DNI 10.532.537 Neuquén

Ricardo Dougall DNI 10.532.537 Neuquén


Se cumplió el primer mes de la muerte del fiscal Nisman. El desenlace fue como consecuencia de querer cumplir con su labor específica de investigación, este señor perdió la vida en cumplimiento de su función y nadie lo protegió. Nada justifica esta muerte, haya sido de la forma que sea. Vaya mi homenaje por su tesón y vocación de servicio demostrados. Salvando sólo las distancias, porque los fiscales deben ser parecidos en sus funciones en cualquier lugar de la República, se me ocurrió pensar qué sucede con los de la provincia de Neuquén, cuyo jefe no puede resolver si algo tan sencillo como que los funcionarios públicos no cumplen con las ordenanzas vigentes constituye un delito. El incumplimiento de los deberes de funcionario público debe tener una sanción directa y no tener que esperar un juicio político de dudosa realización. Nosotros los contribuyentes, quienes somos sancionados cuando infringimos alguna ordenanza, debemos cumplir en forma casi inmediata con el “castigo”, y no vemos la misma respuesta cuando es un funcionario público el que lo hace. Administrativamente nunca se logra nada, por lo tanto la última posibilidad de defensa de nuestros derechos es recurrir al servicio de justicia, muchas veces sin éxito. La Justicia, como poder independiente, debería estar un escalón más arriba de la política y defender la igualdad ante la ley. ¿Somos todos iguales ante la ley? Los fiscales, ¿se interesan en potenciar las denuncias de los ciudadanos comunes o sólo cumplen con su horario de trabajo y se preocupan solamente de su nivel de vida? Reconozco a un par de fiscales que han demostrado compromiso e interés en resolver los problemas presentados. A ellos mi agradecimiento. Los ciudadanos deben saber que los fiscales del Ministerio Público son nuestros representantes ante la Justicia, los que llevan adelante nuestras denuncias. Recurramos a ellos, pero también exijámosles que hagan honor a su trabajo. Como Nisman. Ricardo Dougall DNI 10.532.537 Neuquén

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