El trabajo invisible de las mujeres del Valle inferior

En Viedma, se expone la muestra de Irene Carrión que retrata las labores femeninas en las chacras de la zona.

Redacción

Por Redacción

MUESTRA

“Lo esencial es invisible a los ojos”, decía El Principito de Saint-Exupéry. Pero si hay una mirada que pueda ver más allá, las cosas tal vez se revelan y muestran su esencia tal y como son. Alrededor de esto gira la recientemente inaugurada muestra de la fotógrafa Irene Carrión, que estará en la sede atlántica de la UNRN hasta el viernes próximo.

Las veintiuna piezas de las que consta muestran un universo de trabajo en donde se muestra a mujeres productoras realizando todo tipo de tareas. Algunas de un alto grado de rudeza.

Detrás de esta genial idea, hay una historia. Que comienza allá por los años setenta. En entrevista con “Río Negro”, Irene Carrión comentó cómo fue que se le ocurrió la idea.“Vine a vivir a Viedma en el año 1973, cuando tenía siete años. Desde un pueblito de la provincia de Buenos Aires me vengo a Idevi directamente, a las chacras.Me crie viendo trabajar en el campo, aparte de mi mamá, a todas las vecinas, a la par de los hombres, en trabajos rudos. Otras no tanto, pero en líneas generales todas aportando al trabajo de las chacras”, explicó Irene.

Emanuel Lagos

emanuellagos9@gmail.com

El tiempo pasó. Irene se fue, se casó, se recibió de maestra, empezó de grande a trabajar con la fotografía. Y cuando un día alguien le ofreció el hall de la Legislatura para exponer una muestra sobre el tema que ella eligiese, Irene se decidió por mostrar el trabajo de las mujeres de las chacras. “Siempre que se habla del Idevi se habla del productor, y no de la mujer o del núcleo familiar. Y lo consideré siempre un trabajo invisible, que nadie ve, ni valora. Y sin embargo, cuando ésa mujer del chacarero afloja por la causa que sea, por enfermedad, por vejez, ahí se nota su trabajo, su ausencia. Que muchas veces el trabajo de la mujer no es sólo colaborar, sino que muchas veces es sostén de ése productor. Entonces dije que les haría un homenaje”, relató.

A partir de ése momento, Carrión realizó un trabajo de mucha paciencia. Visitó a distintas vecinas y productoras de la zona. Les habló de la idea que tenía. Les preguntó si se animarían a dejarse sacar fotos. “Son veintiún fotos. Me llevó cuatro o cinco meses. Iba un día, hablaba con ellas.

Algunas no querían. Otras sí. Hubo algunas, unas hermanas de San Javier, trabajadoras rudas de toda la vida, y no quisieron mostrar eso. Quisieron mostrar otra cosa: que ellas destejían pulóveres viejos y hacías nuevos. Mi tarea era respetar también lo que ellas querían mostrar”, contó Irene.

Luego de que la exposición se hiciera pública, la fotógrafa se encontró con muchas retratadas. Ahí pudo constatar que muchas se sentían felices con la idea de que su trabajo, sus vidas, no quedaran al margen. “A veces hay un poco de resistencia a verse retratadas en una foto, pero al verse, también vieron que alguien más iba a reconocer su trabajo”.

Irene sigue trabajando en la misma línea de mostrar el tema del trabajo de la mujer, de hacer “visible” lo invisible. Ahora planea mostrar a mujeres de la ciudad. Y tiene otra de mujeres el altiplano.

Para quienes deseen conocer esta muestra y disfrutar de lo “esencial” que escapa a los ojos del cotidiano, estará en la sede atlántica de la UNRN.


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