Luz Mala
Columna semanal
El disparador
Esa luz no me gusta, no es real. Escuchame. Si vos me conocés, sabés que soy Mercedes. Traeme un jugo de naranja. Y haceme un favor: apagá esa luz blanca que me altera. En serio te lo digo. Vos me querés alterar, ¿no?
Decile al dueño que no se haga el vivo. Hace veinte años que vengo a este bar. ¡Apagame esa luz ya! Y vos, nena, vení, hacé tu trabajo: traeme el jugo de naranja, en condiciones. No, mejor un café.
Esa luz me altera. Llamalo al dueño. Este señor ya sabe todo, por algo no quiere que suba a verlo. Es un atorrante, un sinvergüenza. Todos, todos ustedes que están sentados ahí, que se hacen los que no me escuchan, son todos unos sinvergüenzas. Son varios, eh, no solamente uno. Varias personas me lo dijeron.
Aparentemente estoy sola. Pero no estoy sola, eh. Mirá que ya una vez hice algo y lo voy a volver a hacer. Nena, vení, apagame esa luz y toda la mar en coche. O me cambio de mesa. A mi no me van a desequilibrar.
Tengo familia rusa, también checoslovaca. Vos, nena, ¿sos extranjera? Tenés cara de rusa. Te parecés a Nadia Comaneci. ¿Es pariente tuya? ¿Sos gimnasta como la rumana? Por tu corte de pelo, digo.
Y vos, flaquito, no te rías, vos no sabés nada. Yo sé lo que digo. Hace 18 años que… Mirá, a algunos los tienen secuestrados, encerrados, pero a mi no. Me quieren hacer pasar por loca. Y no, no estoy loca.
¿Sabés qué? Quisiera saber cómo es ese señor. Ese que está ahí sentado, en aquella mesa, tomando un café y escribiendo no sé qué cosa en su computadora. Che, ¿qué escribís? Mirá, no me responde, qué sinvergüenza.
Y vos, nena, ¿vas a venir otra vez? Sabés qué pasa, te pregunto algo: ¿vos fuiste torturada? Hay una luz, como la luz mala del campo. Bueno, igualito. Eso siento, igualito. ¿Vas a apagar esa luz? Esa luz que me desequilibra, ¿dale? ¿Y me traés un jugo de naranja?
Cuando veo tu cara, nena, se me aparece la cara de mi mamá. Y yo podría ser tu mamá, eh. Pero sos vos la que tiene la cara de ella. Yo sé dibujar bien, te voy a dibujar. ¿Sabías que a mi me copian los dibujos? Hay una por acá, en el barrio, que me copia lo que hago, que me roba las ideas. Y en Europa… ¡Hablemos de Europa! Allá cada uno lo sabe: ¡esa luz no es real, me desequilibra!
Mirá que te conozco bastante, nena. Sé lo que es el envenenamiento. Traeme el jugo de naranja. Y quiero saber quién es esa señora, esa vinchuca que hizo mucho, mucho mal. Esas señoras que hay acá, son todas malas. Ellas no, pero ustedes me tienen que conseguir una computadora. Yo tenía una, pero ya no la tengo. Ahora escribo a mano, en todas estas hojas…
¿Y, nena? No me trajiste ni jugo, ni café. Al menos, limpiá la mesa. Puede ser la última vez que venga a este bar. Esa luz me desequilibra. ¿Y vos? Sí, vos, que estás ahí mirando, ¿de qué te reís? ¿Y tus compañeros de qué se ríen? Sí, sí, ríanse ustedes. Ríanse, yo también me río. Miren: ja, ja, ja.
Juan Ignacio Pereyra
(pereyrajuanignacio@gmail.com)
El disparador
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