“¿Vio, doña Rosa?”
Era sólo cuestión de caminar. En Hamburgo, en el norte bien remoto de la implacable Alemania, el kilito de manzanas, de esas que dan estos valles, no estaría costando más que 23 magros mangos. “¡Mamadera!”, pienso yo… “¡Mal negocio en dicha tierra devenir intermediario!”, porque acá basta una cuenta para saber que esos gordos, que no creo que en su vida hayan hecho un germinado, guardan teca para rato. Eso si es que fuera cierto, se chusmea casi a diario, que al chango que la produce el kilo le cuesta tres mangos y que con toda la furia lo vende a dos. ¡Claro, doña! ¿A quién le cierra? Por algo sobran los barrios y de postre garpa más un alfajor. Yo la entiendo, gladiadora. Un garrón lo de los puentes y asumir que a su compota hoy la juzguen casi ya una ostentación. Pero más garrón –intuyo– será para el que protesta tener que agachar el lomo para sembrar una historia y cosechar la poronga que hoy tenemos por Nación. Nilo M. Contepomi, DNI 21.483.523 Neuquén
Nilo M. Contepomi, DNI 21.483.523 Neuquén
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