Tres lecturas sobre un diciembre que no se fue…
La rionegrina y socióloga Maristella Svampa, de sólida proyección en el espacio de la ciencias sociales, sostiene en relación con lo sucedido en diciembre del 2001 que la productividad de aquellas jornadas fue enorme en la medida en que al “calor de una dialéctica vertiginosa entre estructura y actores, en medio de los tiempos extraordinarios, se fue desplegando una serie de importantes debates políticos que incluyeron discusiones de corte teórico y epistemológico acerca del rol de los investigadores y las propias ciencias sociales”.
En línea con esta mirada, Maristella Svampa sostiene que existen tres interpretaciones mayores que apuntaron a retener o apresar el sentido de lo ocurrido el 19 y el 20 de diciembre del 2001: éstas se centran en los conceptos de crisis, argentinazo y acontecimiento. Las tres lecturas se caracterizaron por una voluntad de totalización, aun cuando ninguna de ellas logró apresar la totalidad de aristas o la complejidad que tuvo lo ocurrido en esas jornadas, sino a costa de una reducción notable”.
Svampa ahonda entonces en los diferentes sentidos “y dimensiones que incluye cada una de estas lecturas”, en las que encuentra “puntos ciegos”.
El recorrido que hace en cumplimiento de ese objetivo se concreta vía sólidas reflexiones que, de hecho, configuran un aporte de significativa calidad para pensar aquellos días. Pero advierte Svampa que “tomadas de modo separado o aisladamente, radicalizadas en la interpretación que ellas mismas proponían, dan cuenta de diferentes puntos ciegos”. Así, a la hora de las conclusiones, señala:
• Leer diciembre exclusivamente como crisis: esta lectura es portadora de un gran peligro de reduccionismos, aquel que pretende leer lo sucedido sólo en términos de caos y disolución, sobre todo a la luz de los hechos posteriores, desdibujando o borroneando las otras dimensiones del proceso (diciembre como insurrección y como acontecimiento)… Además, hay que recordar que las crisis siempre son portadoras de demandas ambivalentes, con lo cual queremos decir ahí que no sólo había una demanda de orden y estabilidad, sino también una demanda de cambio y transformación.
• Leer diciembre exclusivamente desde la insurrección o la pueblada (como “argentinazo”) también puede producir problemas que, en realidad, conducen menos a una visión reductora que a un punto ciego, que aparece ejemplificando bajo la forma del deseo de la repetición, tal como lo expresa otra consigna política que recorrió durante años diferentes grupos de izquierda: “Por un nuevo argentinazo”.
• Leer diciembre exclusivamente como acontecimiento lleva a enfatizar ciertas lecturas fuertemente pesimistas que ponen el acento en los intentos de clausura inevitable, la tendencia a la institucionalización, la pérdida de radicalidad, cuando no en el olvido de la política como acontecimiento e inauguración de algo nuevo.
(Maristella Svampa en “Tras las lecturas y las huellas de diciembre de 2011”, trabajo que integra “La Grieta. Política, economía y cultura después del 2001”, Edt. Biblos, aporte en el que, entre otros, también escriben Roberto Gargarella, Alejandro Grimson, María Matilde Ollier, María Pía López, Federico Schuster, Mónica Gordillo)
La mirada de Maristella Svampa
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