Reclamo
NEUQUÉN (AN).- El sábado, los familiares y amigos de David Segovia marcharon por Las Coloradas. Partieron de la plaza San Martín y llegaron hasta la esquina de Picasa y Anacleta Aguilar, donde ocurrió el crimen.
No marchó todo el pueblo, a pesar de que todos saben lo ocurrido. Es que para los Segovia “se han dicho muchas cosas falsas, muchas cosas malas”.
Como el dicho que dice que un pueblo chico es un infierno grande, la familia de David sospecha que la participación en política del padre del acusado pueda inclinar la balanza de la justicia y ser el origen de los rumores que circulan.
“Solo queremos que se sepa la verdad y que se haga justicia”, repite María Elena, la hermana que con 28 años decidió emprender la lucha.
“Acá quedaron dos criaturas sin su papá. Ya mí me tocó explicarle al más grande que su papá no va a volver más, que está en el cielo”, cuenta con un nudo en la garganta. Y mientras asegura que es por esos pequeños que tiene fuerzas para levantarse cada mañana y para que su padre batalle ahora la tutela judicial, advierte una ironía del destino. “Un año antes mi hermano cargó a Maxi al hospital cuando lo habían apuñalado”, recordó la hermana.
NEUQUÉN (AN).- El sábado, los familiares y amigos de David Segovia marcharon por Las Coloradas. Partieron de la plaza San Martín y llegaron hasta la esquina de Picasa y Anacleta Aguilar, donde ocurrió el crimen.
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