“Nuestros corazones tienen paz”

Redacción

Por Redacción

Mi texto bien entendido empezaría así: gracias. Hace unos días el seno de mi hogar, compuesto por cinco personas en total, se vio reducido de manera rápida y certera a cuatro integrantes. Somos una pareja de 35 años de familia, que reforzamos nuestra unión con tres hijos, Romi, Joel y July. Les contaba que uno de nosotros físicamente nos dejó, nuestro amado Joel (pero dejar es solo una manera de decir, lo juro). Joel nació en Ushuaia hace 26 años, con un problema de salud que terminó por dejarlo neurológicamente comprometido por el resto de su vida. En estos 26 años ha tenido seis intervenciones quirúrgicas, cuatro comas profundos. Siempre fuerte y decidido con su equipo de personas, su familia, quien aparezca extraño, encontramos en él a un verdadero maestro. No dejó espacio para la duda, fue un verdadero guerrero y así lo tomamos, lo amamos y aprendimos de fortaleza. Poco tiempo caminó, nunca habló, pero se hizo entender como pocos, aunque nada podía hacer solo, él todo lo podía. Paradójico y real. Ahora el motivo de esta carta: con esta frágil salud, parte fundamental de su vida fueron los médicos, muchos profesionales de la salud que marcaron el camino; no siempre con recetas. Tantas experiencias compartidas derivan en esta carta. Gracias a los médicos, enfermeros, personal auxiliar de limpieza, secretarias, gracias por siempre ponerse en nuestra piel, cansados, mal pagos, aun cuando no estaban de guardia, nunca nos dejaron solos. Gracias a todos los médicos y voy a nombrar a algunos en representación del resto: Gracias en el hospital de Neuquén a los doctores Cormensana, E. García, Iyañez, Matías Palacios. Gracias en el hospital de Centenario a los doctores N. Lecura, Nanci León, Santiago Hausdeu y Pablo Tvarde, que, estuvieran de guardia o no, se encontraban allí. Estos médicos que sostienen las manos y el alma de esta familia fuerte pero dolida. Gracias por mermar el dolor del enfermo y aliviar el peso del dolor de la familia. Tienen honores en el saber pero son benditos por acompañarnos hasta el final, por este acompañamiento más el amor de muchos amigos de esta vida. Hoy, a pocos días de haber achicado nuestra familia, nos sentimos sólidos y fuertes. Nuestras almas van ligeras y nuestros corazones tienen paz (¡¿habrá algo más?!). Adriana Altamirano DNI 13.150.236 Centenario

Adriana Altamirano DNI 13.150.236 Centenario


Mi texto bien entendido empezaría así: gracias. Hace unos días el seno de mi hogar, compuesto por cinco personas en total, se vio reducido de manera rápida y certera a cuatro integrantes. Somos una pareja de 35 años de familia, que reforzamos nuestra unión con tres hijos, Romi, Joel y July. Les contaba que uno de nosotros físicamente nos dejó, nuestro amado Joel (pero dejar es solo una manera de decir, lo juro). Joel nació en Ushuaia hace 26 años, con un problema de salud que terminó por dejarlo neurológicamente comprometido por el resto de su vida. En estos 26 años ha tenido seis intervenciones quirúrgicas, cuatro comas profundos. Siempre fuerte y decidido con su equipo de personas, su familia, quien aparezca extraño, encontramos en él a un verdadero maestro. No dejó espacio para la duda, fue un verdadero guerrero y así lo tomamos, lo amamos y aprendimos de fortaleza. Poco tiempo caminó, nunca habló, pero se hizo entender como pocos, aunque nada podía hacer solo, él todo lo podía. Paradójico y real. Ahora el motivo de esta carta: con esta frágil salud, parte fundamental de su vida fueron los médicos, muchos profesionales de la salud que marcaron el camino; no siempre con recetas. Tantas experiencias compartidas derivan en esta carta. Gracias a los médicos, enfermeros, personal auxiliar de limpieza, secretarias, gracias por siempre ponerse en nuestra piel, cansados, mal pagos, aun cuando no estaban de guardia, nunca nos dejaron solos. Gracias a todos los médicos y voy a nombrar a algunos en representación del resto: Gracias en el hospital de Neuquén a los doctores Cormensana, E. García, Iyañez, Matías Palacios. Gracias en el hospital de Centenario a los doctores N. Lecura, Nanci León, Santiago Hausdeu y Pablo Tvarde, que, estuvieran de guardia o no, se encontraban allí. Estos médicos que sostienen las manos y el alma de esta familia fuerte pero dolida. Gracias por mermar el dolor del enfermo y aliviar el peso del dolor de la familia. Tienen honores en el saber pero son benditos por acompañarnos hasta el final, por este acompañamiento más el amor de muchos amigos de esta vida. Hoy, a pocos días de haber achicado nuestra familia, nos sentimos sólidos y fuertes. Nuestras almas van ligeras y nuestros corazones tienen paz (¡¿habrá algo más?!). Adriana Altamirano DNI 13.150.236 Centenario

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