Debate sobre el femicidio: ¿se prueba o se presume?

Aunque la violencia de género se admite como problema social estructural, en el ámbito judicial se debate cómo acreditar la “relación desigual de poder” entre hombre y mujer ante un femicidio.

Redacción

Por Redacción

Es prácticamente unánime en el ámbito judicial –y también fuera de él– el reconocimiento de la violencia de género como un problema “estructural”, que atraviesa la vida pública y privada de sus comunidades e individuos.

Sin embargo, para uno de los más reconocidos juristas y exponentes de la dogmática penal en Argentina, Jorge Buompadre, la “relación desigual de poder” entre la víctima y el victimario debe probarse como cualquier otro elemento objetivo o subjetivo del tipo penal para que un femicida pueda ser condenado bajo esa figura. De lo contrario, deberá ser eliminada la agravante por aplicación del beneficio de la duda y, a lo sumo, condenarse el hecho como un homicidio simple.

Sobre eso giró buena parte de su conferencia magistral en las Jornadas de Violencia de Género de Bariloche y desató el contrapunto con quienes sostienen que la violencia de género debe “presumirse” en la investigación y juzgamiento de ciertos delitos.

“La violencia no se debe probar. Está implícita por propia definición cuando mueren en Argentina más de 300 mujeres por año”, le recalcó la doctora en Derecho especializada en género y docente de la Universidad Nacional de Río Negro Daniela Heim, quien también participó como expositora en las jornadas. Su posición, que propone una suerte de inversión de la carga de la prueba en favor de las víctimas, tiene el respaldo descontado de organizaciones feministas y de derechos humanos en general y es uno de sus objetivos pendientes en la lucha contra la violencia de género.

Sin embargo, quedó claro en el debate en Bariloche que la mayoría de los fiscales y jueces acuerda con el criterio de Buompadre, sustentado en una fundamentación teórico-jurídica de raigambre constitucional y convencional y derivado de los principios básicos del garantismo.

Según Buompadre, una nueva reforma del Código Penal en materia de delitos de género “es necesaria”, pero debe ser cuidadosa. “Hay que consolidar el principio de legalidad al que dañamos con construcciones teóricas apresuradas”, sostuvo, y abrió su disertación con una frase alarmante: “Han convertido el artículo 80 del Código Penal en un monstruo” (ver recuadro).

Cuestionó duramente las deficiencias en la técnica legislativa y marcó lo que considera que son contradicciones de la ley de diciembre del 2012 que incorporó el femicidio y otras agravantes al delito de homicidio. Dijo que son “desperfectos técnicos de un producto de un Congreso nacional que saca reformas a toda velocidad” y forjando una política criminal que reacciona de manera “errática” y “ante los hechos consumados”. Mencionó así las reformas penales que siguieron al femicidio de Wanda Taddei en Buenos Aires y al de Carla Figueroa en La Pampa.

Buompadre reiteró su conocida oposición –por tacha de inconstitucionalidad– a las condenas de prisión perpetua y entre las variadas críticas a la actual redacción del Código Penal destacó que usa la frase “mediando violencia de género” para establecer una agravante. Sin embargo, “el legislador no se preocupó por conceptualizarla (a la violencia de género) como un elemento extrapenal del tipo penal. No tenemos una ley de ‘violencia de género’ estrictamente, tenemos una ley de ‘violencia contra la mujer’, concepto que es parecido pero no es igual”, enfatizó.

Desde esa base analizó que, si se acepta que hay violencia de género cuando exista una “relación desigual de poder” entre la víctima y el victimario, ese elemento deberá probarse en un juicio, como cualquier otro. “¿Cómo hace el juez para saber que es desigual la relación? ¿Cómo hace el fiscal para probarlo? ¿Cómo se prueba la “actitud machista” o el “motivo discriminatorio” de un femicidio?”, lanzó el catedrático como interrogantes al público. Según su conclusión, si el fiscal no logra probarlo en el juicio debe aplicarse el “in dubio pro reo” y resultaría inviable condenar al autor con la agravante.

Heim fue la vocera de respuesta tras la conferencia de Buompadre. Una hora antes, en la misma sala, la catedrática había brindado casualmente su exposición titulada “De la tradición formalista a un derecho no androcéntrico”.

El prestigioso penalista Jorge Buompadre fundamentó una posición polémica pero con fuerte respaldo técnico.

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Es prácticamente unánime en el ámbito judicial –y también fuera de él– el reconocimiento de la violencia de género como un problema “estructural”, que atraviesa la vida pública y privada de sus comunidades e individuos.

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