Hace una semana que no se sabe nada de María Francisca

Redacción

Por Redacción

BARILOCHE (AB).- María Francisca Maxsud, de Temperley, provincia de Buenos Aires, llegó a Bariloche en diciembre, escapando de una situación de violencia de género. Rápidamente, consiguió alojamiento en una casa del barrio Villa Llanquihue, en el kilómetro 23 de avenida Bustillo. En febrero, empezó a trabajar como moza en el restorán de curanto de Víctor Goye, en Colonia Suiza. La mujer, de 49 años, no aparece desde el sábado 26 de marzo, cuando salió de su casa hacia el hospital Ramón Carrillo para que los médicos le quitaran los puntos de una operación. La denuncia la radicó María del Carmen Rivero, la mujer que albergaba a María Francisca, el viernes pasado a las 19.55 en el destacamento de Llao Llao. “Maxsud le envió un mensaje a la denunciante que en este momento es objeto de la investigación. Pero después, no se supo nada más de ella”, explicó el jefe de la Regional Tercera, Ramón Fernández. La Policía no quiere difundir el contenido del mensaje ni el destinatario, porque considera que podría perjudicar la investigación en la que están inmersos. “María Francisca trabajó con nosotros hasta que la operaron. Es una mujer muy trabajadora, educada y lo cierto es que no contaba nada”.”, relató ayer Víctor Goye, de Colonia Suiza. “Mi hija fue a declarar el viernes al Destacamento del Llao Llao pero lo cierto es que la llamamos cuando la operaron para saber cómo había salido todo y no supimos nada más de ella”, añadió el comerciante. Cómo es La Unidad Fiscal Temática (Ufap) investiga la causa de Maxsud por “presunta desaparición”, según se informó desde la Justicia. La mujer mide 1,72 metro, tiene cabello lacio rojizo y corto, es de contextura física mediana. Usaba una faja en el abdomen por la reciente operación, cuyos detalles no trascendieron. La Policía indicó que tiene un tatuaje en el hombro derecho y uno en cada tobillo con los nombres de sus hijos, Juan y Tomás. Al momento de su desaparición, vestía zapatillas de color marrón y beige y calzas negras, pero es incierto qué ropa podría tener ahora. La búsqueda de María Francisca se suma a la de Micaela Bravo, la joven de 28 años, que desapareció el miércoles 23 de marzo en el barrio 2 de Abril y de la que no se sabe absolutamente nada. Este caso agrega además un nuevo punto a la lista de hechos que tienen como víctima a una mujer (ver página 34).


BARILOCHE (AB).- María Francisca Maxsud, de Temperley, provincia de Buenos Aires, llegó a Bariloche en diciembre, escapando de una situación de violencia de género. Rápidamente, consiguió alojamiento en una casa del barrio Villa Llanquihue, en el kilómetro 23 de avenida Bustillo. En febrero, empezó a trabajar como moza en el restorán de curanto de Víctor Goye, en Colonia Suiza. La mujer, de 49 años, no aparece desde el sábado 26 de marzo, cuando salió de su casa hacia el hospital Ramón Carrillo para que los médicos le quitaran los puntos de una operación. La denuncia la radicó María del Carmen Rivero, la mujer que albergaba a María Francisca, el viernes pasado a las 19.55 en el destacamento de Llao Llao. “Maxsud le envió un mensaje a la denunciante que en este momento es objeto de la investigación. Pero después, no se supo nada más de ella”, explicó el jefe de la Regional Tercera, Ramón Fernández. La Policía no quiere difundir el contenido del mensaje ni el destinatario, porque considera que podría perjudicar la investigación en la que están inmersos. “María Francisca trabajó con nosotros hasta que la operaron. Es una mujer muy trabajadora, educada y lo cierto es que no contaba nada”.”, relató ayer Víctor Goye, de Colonia Suiza. “Mi hija fue a declarar el viernes al Destacamento del Llao Llao pero lo cierto es que la llamamos cuando la operaron para saber cómo había salido todo y no supimos nada más de ella”, añadió el comerciante. Cómo es La Unidad Fiscal Temática (Ufap) investiga la causa de Maxsud por “presunta desaparición”, según se informó desde la Justicia. La mujer mide 1,72 metro, tiene cabello lacio rojizo y corto, es de contextura física mediana. Usaba una faja en el abdomen por la reciente operación, cuyos detalles no trascendieron. La Policía indicó que tiene un tatuaje en el hombro derecho y uno en cada tobillo con los nombres de sus hijos, Juan y Tomás. Al momento de su desaparición, vestía zapatillas de color marrón y beige y calzas negras, pero es incierto qué ropa podría tener ahora. La búsqueda de María Francisca se suma a la de Micaela Bravo, la joven de 28 años, que desapareció el miércoles 23 de marzo en el barrio 2 de Abril y de la que no se sabe absolutamente nada. Este caso agrega además un nuevo punto a la lista de hechos que tienen como víctima a una mujer (ver página 34).

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