Encontró en Río Negro el lugar para hacer crecer su empresa y hoy produce los recitales de grandes artistas argentinos

El bahiense Federico Ceballes encontró en Río Negro parte del impulso para hacer crecer su empresa de sonido e iluminación. Hoy, desde la Patagonia, participa en las giras de artistas como Airbag, Luciano Pereyra, Divididos y No Te Va Gustar.

Por Auribel Zuarce

Federico Ceballes comenzó como baterista en una banda de cumbia. Hoy lidera una empresa de sonido e iluminación que presta servicios en grandes recitales y festivales. Foto: gentileza.

Federico Ceballes comenzó como baterista en una banda de cumbia. Hoy lidera una empresa de sonido e iluminación que presta servicios en grandes recitales y festivales. Foto: gentileza.

Para Federico Ceballes la música siempre fue parte de su vida. Nacido en Bahía Blanca, pero rionegrino de corazón, desde chico creció rodeado de instrumentos, músicos y ensayos. «Mi historia con la música arrancó de chico. Mi viejo fue DJ en sus comienzos y en casa siempre estuvieron presentes la música y los instrumentos», recordó. Esa influencia hizo que comenzara estudiando percusión y se especializara en batería, timbales, congas y bongó.

Los comienzos en la música a pura cumbia


A los 15 años dio un paso más y armó una banda de música tropical junto a otros jóvenes que, como él, provenían de familias ligadas al ambiente musical. «Hacíamos toda cumbia. En ese momento era Ráfaga, La Nueva Luna. Éramos todos apasionados y todos familiares de músicos. La banda sonó muy bien, tocamos por todos lados: Neuquén, La Pampa y muchas fiestas nacionales, provinciales y sociales», cuenta.


Lo que aprendió siendo músico


Aunque disfrutaba tocar sobre el escenario, esa etapa le dejó otra enseñanza que terminaría cambiando su vida. «La pasé como músico, me atendieron empresas grandes, chicas, viví de todo. La pasé bien y la pasé horrible también», recordó.

Fue entonces cuando tomó una decisión que marcaría su futuro. «Ahí decidí comprarme mi equipo de sonido para cubrir fiestas y eventos chicos».

El desafío era enorme. «Vengo realmente de una familia trabajadora, mi mamá era profesora y mi papá trabajaba en Prefectura. Comprar sonido, consolas o luces era remotamente imposible. La primera batería que me compré fue como tocar el cielo con las manos».

Mientras daba sus primeros pasos, consiguió trabajo como ayudante en un comercio dedicado a la venta de equipos de sonido e iluminación. «Estuve diez años trabajando ahí. Néstor fue un gran influyente para mí, una persona que me dio una mano gigante», recuerda.

Con el tiempo comenzó a hacerse cargo del sonido de su propia banda y descubrió que allí estaba su verdadera vocación. «Yo le hacía el sonido a mi banda. Entendía desde la parte del músico lo que quería expresar, entonces para mí se hacía muy fácil hacer una mezcla para un evento o un show».

Ese conocimiento llamó la atención de otras agrupaciones. «Hice el sonido de muchas bandas colegas y me empezaron a contratar. Ahí empecé a crecer y a comprar equipos muy de a poco».


El apoyo incondicional de su padre y la fiesta que le cambió la vida


En ese crecimiento hubo una persona fundamental, su padre. «Mi viejo se involucró de tal manera que vendió la camioneta, se compró una combi, me dio una mano infinita hasta el último día».

Durante años compartieron rutas y festivales. «Mi viejo fue encargado, chofer, cocinero, anduvimos por toda la Argentina. Hicimos muchísimas fiestas en Neuquén y Río Negro, la Fiesta de Patagones, la de Viedma y la Fiesta del Golfo».

Ese recorrido también le permitió conocer a quien hoy es su pareja. «La Fiesta del Golfo fue la que me llevó a conocer a la mujer con la que estoy, la conocí ahí, en 2022″.

Desde entonces, Natalia se incorporó a la empresa y ayudó a ordenar todo lo que ocurría fuera del escenario. «Yo realmente fui manejando la empresa como pude, en la parte técnica siempre estudié, pero en lo contable fui muy desprolijo», reconoció.

Según explica, fue ella quien comenzó a organizar la administración. «Me llevó a acomodar esa parte y a saber cuándo y cómo comprar«.

Federico asegura que su forma de ver el trabajo nunca cambió. «Para mí esto es un 80% pasión y un 20% negocio. Nunca lo miré como una forma de decir ‘con esto me compro una casa’. Compraba equipos porque era lo que amo».

Actualmente vive gran parte del tiempo en Las Grutas y asegura sentirse «más rionegrino que otra cosa». Aunque la base principal de la empresa continúa en Bahía Blanca, también cuentan con un depósito operativo en Neuquén.


Un equipo preparado para grandes espectáculos


Hoy la empresa cuenta con alrededor de veinte trabajadores estables. «Lo más difícil es conseguir gente experimentada y que además ame lo que hace. Nosotros pasamos más de un mes fuera de casa y los chicos dejan a sus familias para salir de gira».

Después de muchos años de inversión, lograron incorporar equipamiento de primera línea. «Es un equipo que aceptan en cualquier Rider, preparado para hacer estadios. Está a la altura de cualquier show internacional».

La empresa cuenta con equipamiento de sonido, iluminación, pantallas y escenarios para recitales y festivales de gran escala. Foto: gentileza.

Además, destaca que contar con esa infraestructura instalada en la Patagonia beneficia a toda la región. «Tener este sistema acá les abre las puertas a muchos productores para traer espectáculos que antes tenían que pensar dos o tres veces, porque toda la infraestructura había que traerla desde Buenos Aires o Rosario».

Cuando le preguntan cuál fue el mayor desafío de su carrera, la respuesta llega sin dudar. «La Fiesta de la Confluencia marcó un antes y un después«, afirmó.

Su empresa estuvo a cargo de cuatro ediciones consecutivas y ese trabajo terminó consolidando la confianza de clientes, proveedores y fabricantes. «Después de semejante evento los clientes terminaron de confiar en mí. Fue realmente un antes y un después en toda la trayectoria de la empresa».

A lo largo de los últimos años la empresa participó en espectáculos y giras de Airbag, Lali, Tini, Pimpinela, Abel Pintos, Luciano Pereyra, No Te Va Gustar, Divididos y Ciro y Los Persas, entre muchos otros.

A más de dos décadas de haber comprado su primer equipo de sonido, Federico sigue convencido de que el motor de todo fue el mismo que cuando empezó a tocar la batería siendo adolescente, «la pasión por la música».


Para Federico Ceballes la música siempre fue parte de su vida. Nacido en Bahía Blanca, pero rionegrino de corazón, desde chico creció rodeado de instrumentos, músicos y ensayos. "Mi historia con la música arrancó de chico. Mi viejo fue DJ en sus comienzos y en casa siempre estuvieron presentes la música y los instrumentos", recordó. Esa influencia hizo que comenzara estudiando percusión y se especializara en batería, timbales, congas y bongó.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios