¿Qué pasa con la chatarra?
El Municipio no cuenta con un plan de reciclaje. Mientras tanto, cientos de cascos oxidados se amontonan en el centro ambiental que costó 80 millones de pesos.
Durante la última década el parque automotor de Bariloche creció en forma exponencial. De los 33.000 vehículos registrados en el 2006 se pasó a unas 67.000 unidades.
Así como creció la posibilidad de transporte particular, también se incrementaron los restos de autopartes que descansan frente a las casas de sus dueños o terminan escondidas entre los senderos de montaña.
El dilema de la basura en los barrios no es una problemática nueva, pero a esto se suman las dificultades por no contar con un lugar destinado al reciclaje de autopartes.
El subsecretario de Servicios Públicos, Eduardo Garza, reconoció que, además, la comuna no puede disponer libremente de la chatarra y, aunque lo hiciera, tampoco le puede dar un destino útil.
“No se está haciendo reciclaje”, explicó Garza y dijo que mayormente se trata de cascos oxidados cuyas piezas ya fueron retiradas.
El año pasado el municipio logró retirar 175 cascos de vehículos que hoy descansan, apilados, en el vertedero municipal.
El funcionario sostuvo que los recicladores de otras ciudades no pueden costear el traslado de esa chatarra fuera de Bariloche, por lo que el municipio deberá resolver qué hacer con estos residuos.
El número de cascos apilados crecerá en los próximos meses. Las juntas vecinales se sumaron a la iniciativa de pedirle a los propietarios de los vehículos una autorización para que la comuna se haga cargo de la chatarra.
“Sin tener el aval de alguien, no podemos mover eso de ahí”, detalló sobre un accionar que podría generar una catarata de demandas contra el Estado.
Desde Inspección General se acompaña con un operativo de información para que los propietarios retiren sus vehículos en desuso de sus veredas.
A finales del año pasado, el Concejo Municipal aprobó una normativa para contrarrestar la basura existente en las calles. De esta manera, quienes dejen autopartes, residuos forestales o de obra sobre veredas o baldíos, se exponen a multas de hasta 50.000 pesos.
¿Cuál es la solución?
Desde el 2014 el Municipio de Mar del Plata comenzó a compactar los vehículos confiscados.
Una empresa le paga a la comuna por cada kilo de chatarra que luego es reciclada.
Los autos son cortados y triturados y no pueden ser reinsertados al mercado ilegal.
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