La Lobería una combinación de tranquilidad y belleza
La reserva de Punta Bermeja vive una temporada a pleno. La presencia de los lobos marinos es uno de los atractivos.
Marcelo Ochoa
Un alto nivel de ocupación muestra La Lobería en sus orillas. Los veraneantes aprovechan del lugar, que en forma esporádica cuenta con la visita de algún habitante de la reserva faunística de Punta Bermeja ubicada a unos cinco kilómetros de allí.
El temporal de los últimos días quedó superado con lo cual la gente comenzó a poblar todos los espacios disponibles en inmediaciones de la bajada a la playa. Para su acceso, los más cómodos que usan gran cantidad de reposeras, sombrilla y equipo de mate; cuentan con la opción de descender en un carro automático de ascenso y descenso.
A los asiduos concurrentes se le sumaron en los últimos días un nutrido grupo de extranjeros que llegaron a conocer el lugar con “autoportantes” y motos, en tren de recorrida por toda la costa atlántica rionegrina.

En los estacionamientos contiguos a la bajada por el acantilado no cabía un alfiler. Se estima que los visitantes llegan en un promedio de unos 350 autos en forma diaria, sin contar el servicio de colectivos que une esta capital con ese punto de la costa atlántica.
Los grupos familiares y de amigos, prácticamente mezclados, suelen aprovechar el momento de la bajamar. Allí, en la restinga se puede utilizar como lugar de baño una serie de “piletones” naturales.
Los visitantes, que son tan curiosos como los lobos que habitan en las inmediaciones, han descubierto otro “piletón” natural más a unos 500 metros. Al estar un poco más alejado del grueso de los veraneantes, el lugar se presenta como más tranquilo.

Los guarda-ambientales son los que más trabajo tienen por estos días ante la masiva concurrencia. Sobre la base del acantilado imparten recomendaciones a los veraneantes para que no bajen con mascotas al lugar por tratarse de un área natural protegida, y paralelamente, en la zona de playa se han visto obligados a emplazar una suerte de vallado imaginario y mantener una atenta vigilancia ya que un pequeño grupo se desprendió de la colonia –de unos 5.000 ejemplares- y decidió apostarse a unos 500 metros del espacio público.
En forma individual se los ve entre la gente con lo cual se están extremando todos los recursos para evitar contactos, y fomentar el respeto mutuo. Al parecer, esta zona de descanso está compuesta por machos que han perdido su harem en la colonia principal, y hacen algunas ostentaciones en su despliegue de supervivencia para tratar de recuperarlo.
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