“Gratuidad” e inequidad de la educación universitaria
En el 2007, el Congreso decidió declarar al 22 de noviembre como el Día Nacional de la Gratuidad Universitaria.
En el 2017 se destinaron más de 75.000 millones de pesos del Tesoro a las universidades nacionales y para el 2018 se previó una partida de 95.000 millones. Para este año la Universidad Nacional del Comahue tiene presupuestado un aporte de $ 2.068.964.529.
Es por estas cifras que les explico a los alumnos que la universidad no es gratuita, es no arancelada, algo muy diferente. Ante esta realidad los insto a que sean responsables y valoren el esfuerzo de sus padres y del conjunto de la sociedad que les ha permitido ser parte del escaso 4% de la población que llega a esta instancia de capacitación superior.
Acto seguido les explico que sólo es gratuita para los extranjeros. Digo esto sabiendo que me estarán leyendo estudiantes chilenos, bolivianos o colombianos. Ni ellos, ni sus padres, han pagado nada, lo cual a mi criterio es sumamente inequitativo.
A propósito de equidad, hace poco María Eugenia Vidal se preguntaba si era equitativo destinar un porcentaje importante del presupuesto educativo de la provincia a la creación de universidades, teniendo en cuenta que “nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad”.
Su afirmación no fue acertada. Lo que sí es cierto es que la mayoría de los alumnos de hogares humildes que ingresan a las universidades no logran finalizar sus estudios.
Pero no es cerrando universidades como se soluciona esta injusticia, sino generando políticas de verdadera inclusión.
Lo que ocurre con los sectores sociales desfavorecidos es un proceso de inclusión excluyente. Los que ingresan a la universidad, gracias a la gratuidad y el ingreso irrestricto, son los mismos que por otro lado sufren el mayor porcentaje de abandono estudiantil.
Para el profesor Vincent Tinto, la presunta puerta abierta a la educación superior, en el caso de los sectores de escasos recursos, es “una puerta giratoria”. Como profesor de primer año soy testigo de este proceso de exclusión.
Si buscamos detener la puerta giratoria del actual proceso de inclusión excluyente, no lo lograremos solamente con el ingreso irrestricto y la gratuidad. Por sí solas estas oportunidades no garantizan el éxito del paso por la universidad.
Para ello es necesario establecer, entre muchas otras medidas, un sistema de becas que permitan a estos alumnos poder cubrir los costos totales asociados a la educación superior, montos por lejos superiores a las becas actuales.
Estas becas también deben estar disponibles para estimular el ingreso y la permanencia en la universidad de los mejores promedios, independientemente de la condición socioeconómica del postulante y sólo en las disciplinas de formación que el Estado considere prioritarias.
Desigualdades
En la UNC egresan 15 de cada 100 ingresantes, una de las cifras más bajas del país. Más allá de este magro resultado, 810 médicos se han formado desde la primera promoción en el 2003. En lo que respecta a la capacitación de posgrado, la provincia de Río Negro financia anualmente la formación rentada de decenas de profesionales, mediante residencias médicas en 18 disciplinas.
A pesar de estas cifras, enormes sectores de la provincia están despoblados de médicos y carentes totalmente de especialistas.
Paradójicamente, cuanto más se forme ese profesional más lejos estará de ver en persona a los que lo financiaron desde esas remotas localidades.
Anestesistas, caso testigo
Un caso especial es la residencia provincial de anestesia. Está financiada por la Provincia y paradójicamente los anestesistas egresados no atienden en los hospitales que los formaron. Se accede de esta forma a un título de especialista gratuitamente y como un bien público, para hacer luego de él un uso privado.
A ambas instancias de formación se accede y se egresa sin la necesidad de retribuir económicamente o con trabajo por esa capacitación.
Si uno adoptara una mirada economicista resultaría más rentable para el país “importar” médicos venezolanos, como se ha hecho este mes ante la emergencia sanitaria.
Sabemos que egresados de nuestra facultad se dedican a especialidades como Medicina Ortomolecular, Cirugía Plástica Estética, Regeneración Celular, o simplemente a la que sea mejor paga, siendo estas especialidades lejanas a las necesidades de Salud de la población más humilde. Por supuesto que peor aún es lo que ocurre con la formación gratuita de abogados, contadores, escribanos, farmacéuticos y tantas otras profesiones liberales inaccesibles a la gran masa del pueblo sin el pago previo.
Esta realidad desvirtúa el discurso de la “rentabilidad social de la educación”, base ideológica para financiar la educación superior como un bien público.
Es necesario discutir una relación más equitativa en base a las necesidades sanitarias de los habitantes del territorio regional y no a las preferencias de formación de los médicos recién graduados.
Para lograr una mayor equidad se impone discutir otras vías de aportes a la educación superior para retribución por la formación de grado y posgrado recibida del Estado. Esta podría ser de distintos tipos:
• Fijar un sistema de aranceles mínimos y becas suficientes.
• Determinar un gravamen anual a cada egresado, un tiempo después de su matriculación y por el tiempo que dure la misma.
• Establecer convenios de reciprocidad con los egresados de las residencias médicas, ya sean contratos de prestación de servicios temporales en alguna zona determinada según las necesidades sanitarias de la región o en su defecto pago de aranceles compensatorios por la formación durante igual lapso de tiempo.
• Aportes económicos provinciales.
• Aportes municipales en forma de becas a los alumnos de sus localidades.
• Aportes de los establecimientos sanatoriales privados, sector que se nutre de nuestros egresados y donde en definitiva trabajarán los mismos.
*Médico, máster en Salud y Sociedad de la Flacso, doctor en Medicina de la UNLP y docente de la Universidad del Comahue .
Es necesaria una relación equitativa entre bien público y uso privado, que sea en base a las necesidades sanitarias de los habitantes de la región y no a las preferencias de formación de los médicos recién graduados.
Datos
- Es necesaria una relación equitativa entre bien público y uso privado, que sea en base a las necesidades sanitarias de los habitantes de la región y no a las preferencias de formación de los médicos recién graduados.
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