"A mi papá lo abandonó el Estado y la Justicia", dijo la hija del vecino que murió tras recibir un disparo

Jorge recibió un disparo cuando perseguía a dos delincuentes que habían asaltado una despensa, en Roca. Estuvo 16 meses en una silla de ruedas y falleció la semana pasada, en Mendoza.

Ángeles (21) todavía tiene un nudo en la garganta. Hace pocos días junto a su hermano Enzo (23) y el resto de su familia, enterraron a su padre, Jorge Ariel Arnedillo (48), quien estuvo 16 meses postrado en una silla de ruedas tras recibir una “lluvia” de disparos de parte de dos delincuentes que habían asaltado un comercio.

La joven decidió contar por primera el drama que vivió el 8 de marzo del año pasado, cuando junto a su papá llegaron a una despensa ubicada en barrio San Cayetano. Fue esa noche de domingo que la tragedia los golpeó de lleno y la dejó sin uno de sus pilares fundamentales.

“Yo también iba en el vehículo”, contó Ángeles, quien recordó que cuando llegaron a la despensa La Negrita, que está ubicada en calle Grierson, entre Surinam y Colombia, el dueño del local les pidió ayudar porque los dos sujetos que estaban saliendo en una moto lo habían asaltado.

Jorge tenía 48 años y era propietario de un comercio que estaba ubicado en calle Tucumán casi España, en Roca. (foto: gentileza)

“Mi papá era de sangre caliente. Se volvía loco con las injusticias”, comentó la joven. Y será por eso que esa noche decidió acelerar su Renault Sandero y perseguir a los delincuentes quienes ya habían retomado la calle Jujuy en dirección a la zona norte.

En un momento, comentó la joven, su papá se dio cuenta que era inútil seguir con la persecución, tal vez temeroso porque a su lado viajaba ella. Y por eso bajó la velocidad del auto y decidió regresar al punto de partida.

Pero fue allí que los delincuentes aparecieron en escena: tenían la moto cruzada en una de las calles y apenas las luces del auto los encandilaron, comenzaron a disparar sin ningún tipo de compasión.
“Agachate hija, me dijo mi papá”, contó la joven. Y allí los impactos de los proyectiles comenzaron a perforar la chapa del automóvil.

La joven se agazapó mientras los delincuentes descargaban el tambor de sus armas. “Uno de los proyectiles le daño la médula, y sentí enseguida que se le habían paralizado las piernas. Igualmente trató de guiar el auto para protegerme”, recordó.

Luego, los minutos fueron interminables; los delincuentes escaparon, las sirenas de la policía, la ambulancia que tardó mucho tiempo en llegar, las preguntas, la angustia y la falta de respuestas.

Desde ese momento nada fue lo mismo. Luego vino el diagnóstico y la confirmación de que Jorge pasaría el resto de su vida en una silla de ruedas. “Por ese entonces comenzaba la pandemia y siento que a partir de ese momento todos nos abandonaron”, dijo la joven.

Siempre era más de lo mismo y nos decían en el hospital que tome tal cosa y nos mandaban a casa. Y no teníamos los medios para llevarlo a un privado”, recordó.

Desde ese momento, todos se olvidaron de Jorge. “El señor del almacén nunca más supimos de él; esperábamos un gesto, algo. Todos se desentendieron”, comentó angustiada.

Incluso, este vecino falleció sin poder recibir la pensión que por ley le correspondía y debía darle Anses por los años de aporte. “Estuvo un año y medio esperando y nunca llegó. Eso hubiera facilitado los servicios médicos y los medicamentos. Nos ayudábamos como podíamos pero mi papá se fue muriendo de a poco”, recordó la joven.

¿Y los ladrones?
“Intenté hacer un reconocimiento pero me mostraron mil fotos y no pude reconocer a ninguno. Ahora, más a fondo podremos investigar más y saber cómo está la causa”, explicó.

Uno de los delincuentes había sido captado por las cámaras de seguridad el día del asalto. (foto: gentileza)


La joven aseguró que todo resultó muy injusto; todo lo contrario de lo que pretendía siempre Jorge. “Se llevaron la vida de mi papá y seguramente siguen sueltos”, concluyó.


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