“Abandono por cansancio”
¡Cuántos temas tendría hoy el Dante! Seguro que debería poner más círculos. ¿Qué pasa dentro de las oficinas públicas? ¡Ah, eso es peor! Preguntamos algo y pasamos a jugar. “¿Hay expediente aquí? No, en aquella ventanilla”. Y así se repite muchas veces. ¿Y quién mueve los expedientes de un lado a otro? ¿Los empleados? No, ¡jamás harían eso! Tampoco las respuestas están en esa esquina ni en la otra, ni en la de más allá. Son los malditos fantasmas, que aburridos se dedican a transferir expedientes, respuestas, leyes y decretos de una esquina a otra. Y están ocultos y se esconden en archivos y ahora han entrado en las computadoras. ¡Pobre de ellas! Fantasmas girando sobre los discos y cambiando la información de continuo. Y ¿qué se soluciona? Nada. Entonces se dice qué es el sistema. Y cada viaje a una oficina, pública o privatizada, es una pérdida de tiempo que nadie se lo repone a un pobre contribuyente. Y los fantasmas, ¡chochos! cuando uno cansado de tanto andar entre ventanillas, oficinas, etc. se cansa, viola algunos mandamientos, se acuerda de la pobre familia del funcionario, que nada tiene que ver y se va. Y usualmente abandona por cansancio. Pedro R. Scott Rosario – Argentina
Elvio Mendioroz Carmen de Patagones