Aborto e Iglesia

Cipolletti

El Presidente de la Nación anuncio el envió al Congreso de un proyecto de ley sobre legalización del aborto, dando cumplimiento a lo sostenido en su campaña electoral. Ante la noticia, la Iglesia Católica, sectores evangélicos y otros grupos religiosos iniciaron una fuerte campaña a través de misas, declaraciones, mensajes, relatos y toda clase de denuestos en contra del proyecto motivado por una razón de salud pública y ante el requerimiento de un gran sector de la sociedad.

No puede sorprendernos la actitud opositora de la Iglesia Católica, pero su postura trasciende al tema del aborto y se enraíza en su viejo y nunca renunciado ideario de que Argentina tenga un gobierno confesional, en el que la religión coloque su impronta y juegue un rol importante en temas que la Iglesia considera de su competencia, como lo fue en el pasado colonial.

Esta posición de interferir en los asuntos de gobierno no es nueva y diferentes hechos lo prueban. Así podemos mencionar la oposición a la ley 1420 de enseñanza obligatoria, gratuita y laica; a la ley del Matrimonio Civil y a la creación del Registro Civil donde debían registrarse los nacimientos, defunciones y matrimonios que hasta ese momento se hacían en las parroquias; el enfrentamiento del Obispado de Córdoba por la Reforma Universitaria de 1918 que estableció la universidad laica, gratuita y cogobernada; la oposición al divorcio tanto con el establecido durante el gobierno de Perón, como con el promovido por Raúl Alfonsín y al matrimonio igualitario. Son diferentes jalones que muestran la actitud de la Iglesia Católica por imponer sus principios doctrinarios, en oposición a proyectos de gobiernos de diferentes signos ideológicos pero que actuaban en base a sus atributos de legalidad y por mandato de la sociedad.

Ante el proyecto de legalización del aborto es de esperar que los legisladores actúen en funciones de las reales necesidades sociales y no por ideas y principios que pertenecen al ámbito privado como es la religión. Además y para terminar definitivamente con estas posiciones fundamentalistas, es necesario dictar una ley que establezca y fije claramente que la República Argentina es un país laico, como resulta de las distintas modificaciones que en tal sentido se fueron dando desde la Constitución de 1853 a la fecha.

Carlos Segovia | 7.304.065


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