Acompañantes terapéuticos siguen denunciando precarización laboral

Son trabajadores dependientes de la subsecretaría de Desarrollo Social. Reclaman que se regularice su situación laboral porque están en situación de subsidiados.



Trabajadores precarizados de la subsecretaría de Desarrollo Social se movilizaron frente a Casa de Gobierno. (Gentileza)

Trabajadores precarizados de la subsecretaría de Desarrollo Social se movilizaron frente a Casa de Gobierno. (Gentileza)

Trabajadores dependientes de la Subsecretaría de Desarrollo Social de Neuquén protestaron una vez más frente a Casa de Gobierno para visibilizar la precarización laboral que atraviesan.

Denuncian que el Ministerio de Trabajo, Desarrollo Social y Seguridad, cartera que encabeza el intendente electo Mariano Gaido y de la cual depende la Subsecretaría, tiene a más de 200 empleados en condición irregular. Aseguraron que el ministro les prometió una reunión durante esta semana, al reincorporarse en sus funciones.

Jonathan Rivero, uno de los voceros, explicó que la cantidad de trabajadoras es estimativa porque hay muchos acompañantes terapéuticos domiciliarios en toda la provincia que no están organizados.

Según señaló Rivero, algunos son acompañantes terapéuticos, domiciliarios o asentados en hogares de menores judicializados, que se encuentran en condición de subsidiados, aunque cumplen con un diagrama y trabajan 8 horas como un empleado de planta. “Dentro del Hogar Misericordia hay 35 compañeros que están de forma irregular y sólo tres que están en planta permanente. Todos hacemos las mismas tareas”, enfatizó. La diferencia, dijo el vocero, es que los primeros cobran un subsidio de $9.600 y, los segundos, un salario de más de $35.000.

Agregó que para ingresar a trabajar dentro del ministerio tuvieron que presentar currículums y antecedentes penales, como cualquier empleado, y, además, rendir un examen psicológico. “Somos un recurso humano que está capacitado y que tiene experiencia”, indicó Patricia García, una de las trabajadoras afectadas.

Afirman que la solución que les dan desde el Gobierno es que se presenten a un concurso de suplentes. Sin embargo, no todos los empleados en situación irregular están en condiciones de postularse. La ley 3077, que regula su convenio, establece edades límites: hasta 35 años para las mujeres y 40 para los hombres. Ante ello, los empleados cuestionaron que para estar en planta permanente, si superan esa edad, “no les sirven” pero mientras no estén regularizados “no hay problema”. Manifestaron, también, tener cierta desconfianza hacia los concursos porque “quienes entran son gente afín al gobierno”.

Los empleados proponen que se haga una excepción con aquellos que llevan años trabajando, ya que tienen la experiencia necesaria para desempeñarse en sus funciones. “Los chicos ya nos conocen, sabemos como calmarlos. Las autoridades no tienen la menor idea de lo que se vive en los hogares”, resaltó Rivero.

Gaido vuelve a sus funciones, tras tomarse licencia política y haber ganados las elecciones municipales, y prometió reunirse con los trabajadores a lo largo de esta semana, aunque no precisó fechas, indicaron.


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