Adicciones y recursos en la región durante la pandemia

El Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas llega hoy en un momento en que las personas se ven sometidas a un estrés individual y social sin precedentes. Es crucial buscar ayuda para poner en palabras el malestar.





Las acciones que se hacen desde la provincia de Neuquén orientan al abordaje integral de los cuidados de salud mental y adicciones, en una red que vincula entre sus dispositivos a los Centros de Día, junto a una red con los hospitales y centros de salud.


Los Centros de Día son espacios que tienen como objetivo principal promover y potenciar la autonomía y la inclusión comunitaria. Cuentan con equipos multidisciplinarios integrados por psicólogos, trabajadores sociales, acompañante terapéutico, enfermeros y psiquiatras.


“Los centros de día trabajan con las derivaciones. No se hace tratamiento individual. Es un equipo que recepciona al paciente y hace la parte grupal, comunitaria, talleres, y trabaja con las familias”, informó Laura Soto, directora del área de Salud Mental y Adicciones de la provincia.


En la provincia hay nueve Centros de Día. Tres se encuentran en la zona Metropolitana de la ciudad de Neuquén. En todos ellos hay tanto adultos hombres como mujeres.
Se crearon en el marco de la modificación de la Ley Nacional de Salud Mental N°26657 y constituyen un efector de segundo nivel de atención, que brinda atención terapéutica especializada ambulatoria a personas con padecimiento mental y/o con consumo problemático de sustancias.

“Se incorporó la atención remota (del paciente y su familia). Además se realiza la atención domiciliaria de pacientes que lo requieran”.

Laura Soto, directora de Salud Mental y Adicciones de Neuquén.


“Es como la bisagra del paciente de salud mental entre el sistema de salud y la comunidad”, observó Soto. Explicó que generalmente se deriva a los Centros de Día los padecimientos más crónicos. “La idea es que sea un dispositivo integral de salud mental y adicciones posterior a una internación o acompañando al tratamiento ambulatorio del primer nivel de atención”, señaló.


Una de las características de estos espacios son los talleres. Pueden ser dentro de la institución o por fuera en articulación con alguna organización. Se han hecho talleres de música, educación física, costura, manualidades. Además hay espacios comunitarios como la huerta, salidas organizadas desde la institución y se puede participar de grupos terapéuticos y espacios multifamiliares. A lo que se suman acciones coordinadas con los centros de salud y hospitales de referencia, municipios, obras sociales, entre otros.

Las cifras

73%
de adultos, en un estudio sobre todo el país, realizado por la Universidad de Córdoba afirmó haber consumido psicoactivos en la cuarentena.
10%
de personas que no consumían sustancias empezaron a hacerlo en el mismo período.

9 centros

de día hay en toda la provincia de Neuquén, tres de ellos situados en el área metropolitana.


Más allá de lo colectivo, desde estos dispositivos también se efectúan seguimientos individuales. También asesoramiento y acompañamiento para gestionar trámites administrativos, salidas de socialización y ocio fuera de la institución.
La funcionaria indicó que en el contexto de pandemia, de acuerdo a lo estipulado por autoridades sanitarias, en el marco de la ley de emergencia sanitaria, se restringieron las actividades grupales y los espacios de talleres.


Una parte fundamental y uno de los ejes es la intersectorialidad. “Si una persona necesita capacitación se recurre a Educación. A Desarrollo Social si se requiere aportes económicos, para alquiler, cuidadores domiciliarios, por ejemplo. Y también se trabaja con profesores de Educación Física. Es una articulación con todos los ministerios”, explicó Laura Soto.
El alta depende de si alcanzan o no un nivel de autonomía e inclusión social.
“Los tratamientos individuales se hacen en los centros de salud o en los hospitales”, aclaró Laura Soto.

Opinión: "Que no se sientan solos"


Por Mabel Dell Orfano
Directora Apasa Río Negro
(Agencia para la Prevención y Asistencia del Abuso de Sustancias y de las Adicciones)

En este contexto de pandemia covid-19 donde el distanciamiento social es la principal medida preventiva pero también es el mayor factor de riesgo psicológico, hay un aumento del nivel de estrés a niveles sin precedentes, con mucha gente tratando de combatir la angustia, la soledad y la incertidumbre, entre tantos otros malestares.Si pensamos sobre cuáles son las causas por las que una persona consume drogas, comenzando por el alcohol, tabaco, psicofármacos y siguiendo con las ilegales como marihuana, cocaína, etc., figuran, entre otras:
• Para adaptarse al ambiente, para evadirse o relajarse, para disipar el aburrimiento, para experimentar.
Reflexionando en adicciones y pandemia, podemos hablar de varios aspectos:
• Inicio del consumo durante la pandemia. Si bien una persona no se hace “adicta” durante la cuarentena, se sabe que las sustancias psicoactivas tienen la característica de generar sensaciones de bienestar y que con la continuidad del consumo se producen cambios neuronales, como la tolerancia y este aprendizaje en el comportamiento puede ser difícil de abandonar. Ser prudentes en el consumo de sustancias es la mejor decisión.
• Las personas que son usuarias de drogas o que padecen una adicción u otras enfermedades mentales constituyen una población de mayor vulnerabilidad, no solo por los malestares de la situación de encierro o la falta de la sustancia, sino también por la disminución de las defensas del sistema inmunológico y los efectos nocivos de la misma sustancia en el cuerpo.
Durante la pandemia pueden aparecer mayores padecimientos físicos y psíquicos por el síndrome de abstinencia dadas las dificultades para conseguir la droga o sustancia.
El riesgo o causa de contagio de covid-19 relacionados al consumo de drogas no es difícil de imaginar, como compartir un cigarrillo de tabaco o un porro. No es extraño ver personas en alguna esquina compartiendo “una birra”. También está la utilización de instrumentos para aspirar cocaína como billetes o el propio delivery.
Algunas pautas para la población de mayor vulnerabilidad como usuaria de drogas.
• Intentar aprender de todo esto. La angustia se combate “hablando”. Bajando el consumo se puede lograr la serenidad, con mayor claridad para actuar sin ponerse en riesgos. Puede ser la oportunidad de “dejar de consumir lo que me hace daño”.
• Identificar las emociones o sea registrar lo que nos pasa en el cuerpo. Muchas veces hay una sensación de malestar y el consumo llega enseguida para tapar ese malestar y en realidad no sé si ese malestar tiene que ver con la rabia o con tristeza. “Qué es lo que me pasa, qué es lo que siento”.
Es importante que el familiar no castigue ni juzgue pues la persona con una adicción padece también de una debilidad de voluntad y no puede lograr lo que en el fondo desea, que es no dejarse manejar por las emociones o por el deseo de consumir.
Durante el aislamiento se han habilitado muchas líneas telefónicas provinciales como también nacionales y puede ser una oportunidad de pedir ayuda a un profesional u operador, tanto para los usuarios como los familiares. El objetivo es que nadie se sienta solo.

Un enfoque ambulatorio intensivo y de puertas abiertas en un centro cipoleño
Por, Mónica Jofré, mjofre@rionegro.com.ar

El fantasma de la internación es al que se han propuesto derrotar en un centro de rehabilitación en Cipolletti que brinda el servicio de hospital de día y es, hasta el momento, el único existente en Río Negro y un espacio de derivación que no todos los profesionales de la salud mental conocen.


“Es un centro privado de recuperación en salud mental pero no es puro de adicciones”, dice la licenciada en Servicio Social, Marisa Diletti, que dirige la institución desde que abrió, hace ocho años, junto al psiquiatra Carlos Torres y la artista plástica Ada Petrelli. “Hacemos un modelo de rehabilitación que lo adaptamos al paciente con adicciones si es posible”.
Consiste en un tratamiento ambulatorio y multidisciplinario intensivo con hospital de día. Los pacientes concurren de lunes a viernes, de 9 a 15. Desayunan y almuerzan en el lugar.


“Es el único que existe en todo Río Negro –dice Marisa–. Con la ley de salud mental rionegrina no puede haber internaciones ya que solo están permitidas cuando está en riesgo el paciente. Somos profesionales de La Plata y de Neuquén que siempre trabajamos en estos dispositivos pero tratábamos gente de la provincia. Por eso quisimos abrir este centro en Cipolletti”.

“Tratamos de que la adicción, el consumo, no sea su objetivo de vida, que pase a un segundo plano, que pueda trabajar, mantenerse en la normalidad”.  

Marisa Diletti, asistente social de Sensus.


P- ¿Cómo es el proceso con un paciente que llega por primera vez?
R- Llega por derivación de algún profesional, psicólogo o psiquiatra; también hay mucha demanda espontánea, la familia llama en general cuando está en un proceso agudo de la enfermedad. Con Torres, que es el psiquiatra, hacemos una admisión para ver si es perfil para nosotros”.
“Trabajamos desde la línea conductual, lo que es sicoterapia; y también el psiquiatra a nivel conductual, no es totalmente el tratamiento farmacológico. Por eso le explicamos en la admisión que necesitamos el compromiso del paciente y la familia para llevar adelante el proceso. Lo que hacemos es brindar a la persona hábitos y habilidades para que vuelva a reinsertarse en la sociedad. Esa es la meta. La cotidianidad nos permite conocernos, ir trabajando fino todo el comportamiento en la estructura del paciente, más allá del síntoma que presenta cuando viene”.


Son pocos, no más de 12 o 15, que se suman a una rutina armada, un encuadre que implica terapia individual y grupal con el paciente y talleres guiados de música, plástica, de rehabilitación neurocognitiva, de gimnasia; y usar los recursos la de comunidad: acá en Cipolletti la ciclovía, caminatas, la isla Jordán, siempre tratando de externar al paciente, no de encerrarlo en el taller de la clínica (ahora por la cuarentena, no)”.


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