Adopciones: 140 familias esperan pero sólo se dieron cinco en un año

En Río Negro el camino es lento y las estadísticas oficiales muestran que muchas expectativas chocan contra la realidad. Una mirada sobre el lado B del sistema, donde el dinero también juega.



En Río Negro hay 140 familias esperando un llamado para empezar una nueva vida. El cambio de paradigma que intenta abrirse paso en la provincia indica que ese llamado será porque un niño los eligió a ellos y no al revés, como ocurrió históricamente. Pero los tiempos y los costos del proceso, hoy parecen no ajustarse sólo al interés superior del niño.

¿Los niños que pasan sus días en los centros de atención integral pueden tener expectativas de un rápido camino hacia una familia? ¿Todavía se levantan barreras que dificultan la unión entre quienes quieren ser padres y los que buscan un hogar que los reciba? ¿Quién levanta esas barreras?

Tomar contacto con distintos protagonistas del sistema conduce a una primera conclusión: el amor y el deseo pueden ser infinitos, pero antes de recorrer la senda de la adopción hay que estar preparado para enfrentar ansiedades, prejuicios y hasta necesidades económicas, de las que poco se habla públicamente.

Las estadísticas oficiales revelan parte de ese “lado B”, en el que confluyen déficits del Estado y conductas individuales, dificultando más el cumplimiento del objetivo central: darle una familia a los niños, niñas o adolescentes que no pueden ser cuidados por su familia de origen.

Durante el 2018 se dieron sólo cinco adopciones en la provincia. También 27 “guardas con fines adoptivos”, que están transitando el período que marca la normativa, con seguimiento de los equipos técnicos y que, si todo marcha bien, terminarán en adopciones.
Y actualmente, de acuerdo a los datos brindados por la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, son sólo 10 los adolescentes en condición de adoptabilidad.

Las cifras contrastan con los datos del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Ruagfa), que tiene a 188 familias inscriptas en Río Negro. Cuando se habla de familia puede ser de una o de dos personas.

De esas 188 familias, 140 están a la espera y 48 están “Transitoriamente no disponibles” (TND), ya sea porque transitan una guarda con fines adoptivos o porque voluntariamente pusieron en un impasse su disponibilidad.
Ahora bien, el Registro contiene un ítem donde cada familia dice hasta qué edad de los niños aceptaría adoptar.

Allí se revela que de las 188, apenas dos aceptarían niños o niñas de 13 y 14 años y cinco familias incorporarían a quienes tienen 11 y 12 años. Para quienes tienen entre 9 y 10 años la disponibilidad crece, pero hasta 20 familias.
En tanto, dos tercios de las familias sólo aceptarían adoptar niños y niñas de hasta 5 años. Los registros oficiales también muestran que 127 familias (el 67,5%) aceptan grupos de niños, mientras que 61 sólo aceptan un niño.
Y finalmente, una pregunta incómoda para la mayoría. ¿Aceptaría a un niño o niña que tuviera alguna discapacidad o enfermedad de complejidad? Sólo el 13% los recibiría y el 85% no aceptaría.

Los tiempos

Esas preferencias individuales o de pareja son respetables, pero también revelan un alto grado de idealización, que en la mayoría de los casos deriva en una larga espera para concretar una vinculación.

El tiempo de espera varía de acuerdo a las expectativas de cada familia. Hay parejas inscriptas hace diez años y otros que iniciaron vinculación a los seis meses y ya están con el trámite de adopción, pero porque aceptaron adolescentes”

Gabriel Mozzoni, responsable del Ruagfa en la Segunda Circunscripción.

Otro aspecto que muchos no tienen en cuenta es que el ingreso al Registro es simple, pero no breve.


A diferencia de otros distritos del país, en Río Negro se puede iniciar el trámite en cualquier época del año y sólo requiere de una presentación inicial de certificado de trabajo, certificado de salud del hospital y el DNI.
Luego, entre entrevistas, pericias -una psicológica y otra social- y la obligatoriedad de asistir a una de las dos jornadas anuales sobre adopción que se realizan en cada región (en Roca será mañana lunes), el tiempo transcurrido va desde los seis a los ocho meses. Y recién allí, si todo va bien, empieza la espera formal por una vinculación.


Es en ese momento se ingresa a una fase con nuevos desafíos, porque nadie tiene garantizados los plazos para una convocatoria y todos los años hay que ratificar la intención de continuar en el Registro.


En tanto, quienes logran avanzar hacia una guarda empiezan a vivir otras necesidades, entre ellas una muy importante: para concretar la adopción hay que llevar adelante un juicio que costará como mínimo 40 mil pesos si se decide hacer con un abogado particular. En diálogo con padres en guarda, comentaron que pasaron la espera, la prueba de que ese hijo los quiera y cuando pensaron que ya todo estaba, llega la etapa del juicio.


En la primer entrevista con la abogada se enteraron que los honorarios establecidos por el Colegio de Abogados son de 20 JUS. Hoy el valor del JUS es de $1.895 y aumenta casi todos los meses, ya que es el 1% del salario de un Juez de primera instancia. A eso, hay que sumarle Tasas que hay que pagar en la justicia: sellados, timbrados, cosas menores, como recibo de sueldo, documentos certificados.

Como mínimo se irán 40 mil pesos. No se entiende que pongan un costo a un proceso de adopción. Desde el primer día que nos anotamos, todo se sostiene en el bien superior del niño. El interés es que el niño consiga una mejor vida entonces no tiene sentido que lo graven, porque se lo estás cobrando al niño, que ya es parte de mi familia”,

Un padre en guarda


Ellos acuerdan que es importante que el Estado obligue a que lo alimenten bien, le den los mejores estudios, pero les parece arbitraria la exigencia de que le pague a un privado para concluir un proceso que la justicia viene trabajando hace años.

“Decime que lo aporte al hogar pero que no vaya a beneficio de un privado. Es formalizar lo que ya está dado de hecho. Me piden certificados de antecedentes y tengo un nene en casa, no tienen sentido y entonces pienso que es mentira que es por el bien del niño”, concluye.

“La Justicia a veces prioriza lo sanguíneo”

En diálogo con algunas familias que están en proceso de adopción, Río Negro relevó que los procesos son diferentes pero tienen en común una espera de más años de los deseados.

“Casi todos somos primerizos. Te dan un formulario en el que tenés que elegir edad del niño, si aceptás un nene con enfermedad. Y elegís lo que elige cualquier padre, un bebé sano”

Es un proceso que van asimilando pero sostienen que creen que falta más trabajo desde el Estado con las familias. Si bien los convocan a charlas en el Poder Judicial, según su mirada son encuentros que no les abren el panorama, sino que dejan un solo mensaje.
“Son un poco vacías. Con lo que me iba de esas charlas era que tenía que subir la edad porque no hay bebés. Pero creo que falta más trabajo con los padres”, dice uno de ellos.


A medida que pasa el tiempo, cuando el proceso demora, los padres crecen y van dejando de pensar en un bebé.
Ahí descubren que el niño pasó años en un hogar y se preguntan que pasó en tanto tiempo. “A los niños con problemáticas sociales primero tratan de revincularlos. Entonces ¿hasta qué punto la familia es sangre y hasta cual es vínculo?”
Las familias aseguran que sienten que la ley muchas veces se basa en lo sanguíneo. Así, gasta todas las instancias mientras el nene crece y se cae de las pretensiones de todos los adoptantes.

“Son chicos muy institucionalizados y te preguntas que hicieron tanto tiempo y hasta te sentís culpable por no anotarte desde antes con más edad”.



Las familias sostienen que el proceso es largo, que se sintieron acompañados por la Justicia y que la felicidad final es inmensa sin importar la edad. “La verdad es que al principio pensaba si podía, y ahora decís ¿Cómo no voy a poder? Si él puede con todo”.


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