Ahora Macri va por la heroica
Como dos semanas atrás la decisión de la doctora, la apuesta de Massa refleja debilidad. Su acercamiento al kirchnerismo acentúa la polarización y termina con la tercera vía. Si uno de los polos termina por atraer a Massa, no hay que descartar algo parecido en el otro extremo.
Todas aún son incógnitas. Puede decirse sin embargo que un acuerdo de Sergio Massa con el kirchnerismo, cualquiera sea su formato, acentúa la polarización y, lo que es igual, desmorona el armado de una tercera vía que altere la mecánica binaria con que se mueve la política argentina. Lo admitió Miguel Pichetto con cierta pesadumbre, cuando hablaba en un canal de TV sobre la ruptura con Roberto Lavagna, pero aplica tanto mejor al giro de Massa. “Alternativa Federal está más débil”.
¿Qué llevó a Massa a virtualmente romper un compromiso sellado 48 horas antes con el peronismo federal para abrir las puertas a una coalición con Cristina Kirchner? Como dos semanas atrás la decisión de la doctora, la suya es una apuesta que refleja debilidad.
El acercamiento de Massa al kirchnerismo reconoce sin embargo una secuencia más extensa. Comenzó durante el largo silencio táctico con el que el líder del Frente Renovador buscó recomponer la caída de su imagen en las encuestas y frenar el drenaje de dirigentes de su espacio. Alberto Fernández, Felipe Solá y el intendente de Tigre Julio Zamora son solo algunas de ellas. El lento giro de Massa tuvo su expresión en distintos acuerdos con el bloque kirchnerista en Diputados para impulsar proyectos que comprometían los planes del macrismo. El freno a los aumentos en las tarifas de los servicios públicos, un año atrás, fue una de las iniciativas de mayor impacto, a la que se sumó también el bloque de diputados de Argentina Federal, que responde a los gobernadores. Aquello fue en realidad una convergencia de todo el peronismo en el Congreso. El Senado lo hizo ley y obligó a Macri a vetarla. El presidente recordó días atrás que Pichetto terminó por reconocerle que aprobar aquel proyecto había sido un error. A la luz de la jugada de Massa, ese error adquiere hoy una segunda significación.
Desde entonces, Massa no volvió a mencionar la expresión “ancha avenida del medio” con la que buscó sin éxito superar la grieta en 2015 y 2017 y se enfocó en una oposición frontal a Macri. El último largo año Massa trazó su estrategia bajo el supuesto de que la senadora no sería candidata a presidente. Y su búsqueda se orientó a la captura de los votos del kirchnerismo. Su pronóstico fue un acierto a medias. La candidatura de Alberto Fernández lo obligó a nuevos cálculos. ¿Cree ahora Massa que la doctora también se bajará de la fórmula?
La movida de Massa es sin embargo también resultado de una fuerte presión de sus intendentes -y de su dirigencia bonaerense- para que ensaye algún tipo de acuerdo con el kirchnerismo que les asegure conservar sus distritos. Más abajo todavía, dos de cada tres votantes de Massa están más cerca de Kirchner que de Macri, según coinciden los análisis de opinión. Esa relación era inversa cuatro años atrás.
De la decisión que adopte Massa dependerá la última reconfiguración en el escenario electoral. Si como parece, uno de los polos terminará por atraerlo, no hay que descartar que algo parecido ocurra en el otro extremo del espectro. Ese razonamiento es el que alienta las teorías sobre un acuerdo entre Macri y un sector del peronismo federal, negado con insistencia por Pichetto y Urtubey.
Macri no sólo no descarta explorar ese acuerdo: en estas horas se le presenta como una necesidad. No está claro qué forma podría tener un entendimiento con el peronismo federal, cómo podría ser articulado o en qué instancia del calendario. Pero está en la cabeza del presidente, según lo reconoció días atrás en un encuentro reservado. El tiempo apremia. La propia dinámica de la polarización puede llevar a que el voto pensado para definir un balotaje se exprese en la primera vuelta. Incluso en las primarias.
Macri se ha resignado a que cuenta con pocas herramientas para el desafío que tiene por delante. Descuenta que la economía no va a dar señales de reactivación sino después de las elecciones. Dólar e inflación son las claves en las que está cifrada su reelección. Frente a un peronismo unido, ahora va por la heroica.
Como dos semanas atrás la decisión de la doctora, la apuesta de Massa refleja debilidad. Su acercamiento al kirchnerismo acentúa la polarización y termina con la tercera vía. Si uno de los polos termina por atraer a Massa, no hay que descartar algo parecido en el otro extremo.
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