“Amadeus”, un intenso duelo actoral
Oscar Martínez y Rodrigo De La Serna se lucen en una nueva versión de la obra de Peter Shaffer
Para viajeros
Hay buenas obras de teatro en la Ciudad de Buenos Aires, algunas sobresalientes, pocas superlativas. Y en este último rubro están “Amadeus” -de Peter Shaffer- y los trabajos del director Javier Daulte, los actores Oscar Martínez, Rodrigo De La Serna y Verónica Pelaccini, en particular, y de Alberto Negrín, diseñador de una escenografía tan magnífica como sorprendente.
El dueto-duelo entre Martínez como Antonio Salieri -influyente maestro de capilla de la corte imperial vienesa de la segunda mitad del siglo XVIII- y De La Serna, Mozart, es de esos inolvidables, que conmueven, producen goce, permiten apreciar un punto elevado de la capacidad creadora, muy lejos de la medianía y la rutina. Su entrega, su expresividad, su composición, no tienen baches y evidencian el reconocido talento y la dignidad actoral de ambos. La Pelaccini interpretada una bella Contance Weber, es sensual, frágil, sensible, amante apasionada mujer de Amadeus.
Daulte no sólo ha sabido armar y dirigir una puesta -partitura, mejor- con tempos precisos, climas cuidados, coloraturas delicadas, ritmo atrayente; propone un teatro que indaga -siempre- en la condición humana y abre -siempre, otra vez- interrogantes necesarios en el espectador.
Negrín, creó el ámbito, la arquitectura coherente donde todo eso ocurre, el interior de un instrumento armónico que funciona perfecto como mecanismo de relojería. En el que cada pieza, los actores Gerardo Chendo y Guido Botto Fiora (Venticelli), Jorge Priano (Emperador Joseph II), Juan Carrasco (Rosenberg), León Bara (Van Switten), Diego Jaraz (Von Strack), Paula Trucchi (Teresa Salieri) y Ana Fontan (Katherina Cavalieri), también suenan de maravillas.
¿La sala? Metropolitan Citi, Corrientes 1343, hasta mediados de marzo.
“Amadeus” se estrenó en el 79 en el Royal National Theatre de Londres dirigida por sir Peter Hall, y en Broadway en 1980. La versión para cine, de Milos Forman, es del 84 y recibió ocho premios Oscar incluyendo Mejor Película.
En Buenos Aires, se vio por primera vez un año antes en el Teatro Liceo bajo dirección de Cecilio Madanes, con Carlos Muñoz, Leonor Manso y Oscar Martínez como Mozart. Precisamente, treinta años después, Martínez regresó al mismo texto para asumir el rol de Salieri.
La historia entonces, comienza en 1823 cuando éste, anciano, amargado, aterrado por los recuerdos, intenta cortarse el cuello mientras ruega clemencia por haber asesinado a Mozart en 1791… Más que una obra, toda una celebración.
Eduardo Rouillet