“Amenaza”
Para que el país funcione con eficiencia debería estar dirigido por un equipo con integrantes comprobadamente solventes en lo técnico y en lo moral. Esto es tan obvio que llevó a los romanos, dos mil años atrás, a imponer un “cursus honorum” para seleccionar a los más capacitados para los cargos de mayor responsabilidad. Y por eso el amiguismo y el nepotismo fueron considerados enemigos de la “res publica”. En Argentina existe la superstición de que si un funcionario es abogado ya tiene la aptitud y la moralidad convenientes para el cargo que fuere. Pero si para el común de la gente esto es así, la realidad nos dice que ese título universitario es el que está más fácilmente al alcance de la mano. Si se tiene la determinación conveniente, hoy, con tantas opciones, es imposible no encontrar una universidad abierta a los mediocres. Hoy, universidad no significa necesariamente excelencia intelectual y rigor moral. La historia argentina, especialmente en el último medio siglo, está saturada de políticos que fueron abogados y no sería aventurado preguntarse si la innegable decadencia en la que estamos no tiene que ver con este hecho, pues esa profesión los prepara para analizar y calificar los actos en relación con la ley pero poco o nada para proyectar y planificar el futuro del país. Más que oradores necesitamos gente de acción, estadistas virtuosos y obsesionados por el bien común y que busquen en la política una forma de servir a todo el pueblo. Máximo Kirchner está analizando ocupar algún puesto de relevancia provincial o nacional, ostentando como antecedente académico un título de egresado de secundaria obtenido probablemente como el de Zulemita Menem, por portación de apellido, y acompañado en lo moral por informes de diversa procedencia que lo hacen referente de cuentas millonarias en bancos extranjeros y de inversiones inmobiliarias locales sospechadas por la Justicia. Como sabemos que con dinero y propaganda masiva se puede hacer pasar como genio político a cualquier individuo –los ejemplos sobran– la eventual candidatura de Máximo sería una amenaza para nuestro futuro, ya que las leyes y la Justicia no actúan como filtro para seleccionar a los aptos. Quien sólo conoce el funcionamiento de una inmobiliaria o de una ciudad o provincia pequeña, si llegara a niveles nacionales de mando recurriría a los métodos y formas que conoce y manejaría la Nación como si fuera La Rioja o Santa Cruz. Y no son lo mismo. Existen universidades para que algunos de sus mejores egresados, luego de haber demostrado su capacidad en el manejo de situaciones de creciente complejidad, puedan ocupar los puestos de máxima responsabilidad. Esa finalidad es una de las razones que justificaron su creación y difusión. En los países serios gobiernan los más inteligentes y honestos, y ya es hora de que los imitemos. El nepotismo es siempre una forma de corrupción, especialmente si su objetivo oculto es la búsqueda de fueros parlamentarios para escapar de la Justicia. Humberto Guglielmin, DNI 10.401.180 – Bahía Blanca
Humberto Guglielmin, DNI 10.401.180 – Bahía Blanca