Ante una nueva etapa

Por Redacción

Luego del borrón que nos entregaron las PASO de agosto pasado, las elecciones de hoy nos proporcionarán una copia en limpio del gran “relato” nacional que, bien que mal, es muy diferente del imaginado hasta hace muy poco por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Si bien es de suponer que habrá algunas modificaciones, se prevé que los resultados confirmen que el oficialismo despilfarró la mitad del capital inmenso que le dio la ciudadanía dos años antes pero que, así y todo, sigue contando con más votos que cualquier otra agrupación, aunque sólo fuera porque los instintos sectarios de nuestros políticos les han impedido formar partidos de base tan amplia como los de países como Uruguay y Chile. Lo que Sigmund Freud llamaba el “narcisismo de las pequeñas diferencias” ha contribuido mucho al atraso del país, al impedir que reúnan fuerzas políticos que coinciden en casi todo. Luego de la derrota que sufrió en las elecciones legislativas del 2009, el kirchnerismo, ayudado por la economía, logró recuperarse, pero no parece del todo probable que consiga hacerlo nuevamente en los dos años que nos separan de la fecha prevista para las elecciones presidenciales próximas. Por el contrario, corre el riesgo de verse abandonado por muchos oficialistas actuales deseosos de acercarse al siguiente movimiento “hegemónico”. Que éste sea el caso no puede ser motivo de satisfacción ni siquiera para quienes comparten la opinión del socialista santafesino Hermes Binner de que ha llegado a su fin un “tiempo político” que “sigue haciendo daño”. Distan de ser promisorias las perspectivas frente a una sociedad que en adelante tendrá un gobierno debilitado a cargo de “un modelo” que, como aseveró Binner al cerrar la campaña electoral de sus huestes en Rosario, se ve “absolutamente agotado”. Es natural, pues, que un clima de inquietud se haya difundido por todo el país. Como nos recordó lo difícil que le ha resultado al gobierno reemplazar pasajeramente a Cristina, el kirchnerismo depende de una sola persona. Lo mismo podría decirse de las fracciones peronistas que están aglutinándose en torno a Sergio Massa y, de forma menos explícita, Daniel Scioli; de ausentarse sus líderes respectivos, se desintegrarían. Por su parte, el PRO se parece demasiado al vehículo personal de Mauricio Macri. Aunque parecerían estar mejor estructurados la UCR y sus socios de la coalición centroizquierdista UNEN, aún distan de haberse consolidado. Todas estas agrupaciones esperan contar con dos años en los cuales prepararse para las elecciones programadas para la segunda mitad del 2015. En vista de los problemas que siempre obstaculizan los intentos de formar partidos o alianzas duraderas, los necesitarán. Sin embargo, a menos que tengamos mucha suerte, bien antes de diciembre del 2015 el país podría haberse precipitado en una crisis económica muy grave. Aun cuando el gobierno kirchnerista optara por tratar de reducir los subsidios, reconciliarse con los mercados financieros internacionales, combatir la inflación y así por el estilo, no le sería nada sencillo conservar la paz social, mientras que los distintos movimientos opositores podrían sentirse tentados a tratar de aprovechar la situación resultante. Las PASO sirvieron para trazar un nuevo mapa político, uno que es radicalmente distinto del anterior, pero hemos tenido que esperar para que las elecciones legislativas confirmaran que la realidad así reflejada es, en términos generales, auténtica, no meramente abstracta y por lo tanto opinable. Adaptarse al cambio drástico que se ha producido no será fácil para nadie. El gobierno no querrá reconocer que ya no cuenta con el apoyo de más del 50% de la ciudadanía; al fin y al cabo, el “relato” oficial se nutre del presupuesto de que el kirchnerismo es “popular y nacional” por antonomasia. Los dirigentes opositores han disfrutado aprovechando los muchos errores del gobierno, pero no podrán conformarse con un papel crítico y por lo tanto pasivo. Según el gobernador bonaerense Scioli, le corresponde al resto de la clase política nacional esforzarse por asegurar que la transición que ya está en marcha sea lo más tranquila, es decir, menos traumática, posible, pero puede que el gobierno se niegue a permitir que otros lo ayuden. En tal caso, el período que ya ha comenzado será sumamente conflictivo.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 5.124.965 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Vicedirector: Aleardo F. Laría Rajneri Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Domingo 27 de octubre de 2013


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