Apuesta a su fábrica de pintura

Marcelo Zanga con un amigo y su hermano tienen una pyme de servicios de pintado de viviendas. Para presentar un producto más competitivo decidieron producir su propia materia prima. Desde hace dos años y medio ya elaboraron 2.700 litros de látex.



La mezcladora casera se instaló en un depósito que se encuentra en el fondo de la casa paterna. FOTO: juan José Thomes)

La mezcladora casera se instaló en un depósito que se encuentra en el fondo de la casa paterna. FOTO: juan José Thomes)

Emprender es un camino difícil y lleno de contratiempos, pero cuando las ganas están siempre aparece una buena idea para desarrollar. Si no es acá será en otro lado, pero aparece.

Marcelo Zanga intentó fabricar tanques de plástico industriales pero no lo logró. Desarrolló una empresa de servicios con su hermano y un amigo, y juntos se propusieron fabricar pintura. El primer intento falló, pero el segundo fue un éxito y hasta el momento llevan elaborados 2.700 litros de látex.

Desde hace cuatro años, Marcelo con Luciano Zanga y Luis Martínez armaron una pequeña pyme para prestar el servicio de pintura de casas y departamentos. Sus clientes casi exclusivos con dos grandes inmobiliarias de la ciudad. “Cada tanto sumamos algún trabajo particular”, aclaró el Marcelo.

“Hace dos años y medio se nos ocurrió que podíamos fabricar nuestra propia pintura. Nos pusimos a investigar, contacté a una persona que me vendió la fórmula para hacerlo y arrancamos”, contó el joven.

Fabricamos una máquina casera que nos costó 14.000 pesos menos de lo que se ofrecía en el mercado industrial".

Marcelo es empleado de un banco.

Pero el entusiasmo por el nuevo emprendimiento se puso a prueba. La mezcla de ingredientes no funcionó, la pintura se pudrió y hubo que salir a buscar otra fórmula. La consiguieron, pero la máquina que necesitaban excedía el presupuesto del que disponían los jóvenes emprendedores. No se amilanaron.

“Fabricamos una máquina casera que nos salió 14.000 pesos menos de lo que se ofrecía en el mercado. Probamos una nueva fórmula que está vez sí funcionó”, continuó Marcelo.

Así, en un pequeño depósito ubicado en el fondo de la casa paterna y con 30.000 pesos que les prestó el padre montaron su pequeña fábrica hace dos años y medio. En la actualidad fabrican solo para consumo de su empresa de servicios. La idea inicial era poder arrancar con un puesto de venta al público de pintura este año, “pero la crisis no nos ayudó. Tendremos que esperar hasta el año que viene”, agregó Marcelo.

“Hoy la cosa no está como para hacer una inversión muy grande como salir a la venta. Así que vamos a tener que esperar hasta el año que viene a ver qué pasa”, agregó el emprendedor.
Reconoce que ser emprendedor es “superdifícil” en estos tiempos. Pero no están dispuestos a renunciar.

Los poseedores de la fórmula

Los tres jóvenes, dueños de Leaquin, tienen una de las fórmulas menos conocidas por los “mortales comunes”.
Si bien es obvio que el “secreto clave” de una pintura exitosa no lo quisieron revelar, sí contaron los ingredientes que se necesitan para producirla. Lleva aproximadamente un 60%de agua, el resto de los productos que se introducen vienen en polvo.
Se le incorpora carbonato de calcio que es lo que le da cuerpo a la pintura, titanio que es el que aporta el color blanco, talco chino y caolin que le da suavidad a la textura de la mezcla.
Posteriormente es necesario introducirle aditivos para que la pintura se conserve en buenas condiciones, se le suma un producto para acelerar el secado, bactericida para que no se pudra y resina. Por cada “tirada” se producen 140 litros de pintura.


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