Arabela en el espejo de Weretilneck



PANORAMA RIONEGRINO

Arabela Carreras no es la continuación natural de Alberto Weretilneck. Él la eligió como su sucesora y le hizo ganar las elecciones; ella mantuvo a todos los miembros del gabinete (salvo a uno, Alberto Diomedi) que no iban a asumir en cargos legislativos. Y sin embargo, en 47 días de gobierno moldeó un perfil propio tan fuerte que provocó la eyección de un ministro, el de Economía, nada menos.


Después de 16 años ininterrumpidos en el gobierno (ocho como intendente y otro tanto en la Gobernación), Weretilneck descansa. Sin actividad en el Senado, participa de aniversarios de ciudades, acompaña a Carreras, va a la cancha y planifica un año en el que alternará entre Buenos Aires, Viedma y Cipolletti.


La gobernadora y el ministro Agustín Domingo se conocen. Los dos son de Bariloche, pero nunca tuvieron una relación cercana. A Carreras siempre le pareció exagerada esa convicción de que era una persona indispensable para administrar el esquema de deuda y financiamiento que se armó en los últimos años de Weretilneck.


De hecho, cuando no lo vio a Domingo sino a Luis Vaisberg sentado en la mesa del gabinete pensó que, si era lo mismo uno u otro, ella prefería al que podía ver cotidianamente. “Ni él le puso ganas ni ella cedió”, resumió un integrante del equipo de gobierno.


Weretilneck daba el marco político general en cada tema y los ministros decidían. No es el estilo de la gobernadora. Por eso se ofuscó tanto cuando se enteró por Río Negro que el Departamento Provincial de Aguas (DPA) había dado permiso a la minera Patagonia Gold para utilizar agua subterránea en el yacimiento Calcatreu, al sur de Jacobacci, donde la empresa iniciará una nueva campaña en procura de plata y oro.
Carreras no se lo recriminó a Fernando Curetti, titular del DPA, sino a su jefe, el ministro de Obras Públicas, Carlos Valeri, que también es de Bariloche.


La gobernadora tiene problemas más complejos: debe cerrar un acuerdo salarial con el sindicato docente y resolver el vencimiento de 4.300 millones de pesos de deuda en abril.
El regreso de la paritaria docente nacional dará un marco. Temen en el gobierno rionegrino que se trate de un piso demasiado alto, aunque Carreras sabe que los gobernadores peronistas de provincias con salarios más bajos que los rionegrinos no van a permitir que Nación defina su nivel de gastos con liviandad.

Vencimientos
En todo el 2020 la provincia afrontará vencimiento de deudas por 8.300 millones de pesos, incluidos los intereses de los bonos en dólares del plan Castello, cuya cotización se estimó en 67 pesos. Los datos figuran en el portal del Ministerio de Economía en internet.


La relación entre la gobernadora y el ministro de Economía, Agustín Domingo, no duró ni un verano. “Ni él le puso ganas ni ella cedió”, resumió alguien que integra el gobierno.



Entre los papeles de deuda cuyo capital vence este año hay bonos y letras del Tesoro. La idea es armar un nuevo esquema de financiamiento para reemplazar el que se extingue. Si es verdad que Domingo armó un equipo compacto (uno de los argumentos que tuvo cuando le recriminaron que no se había mudado a Viedma), la asunción de Vaisberg, en febrero, no representará un gran cambio.


Falta mucho, pero el 2023 será el inicio de un período complicado en materia de deuda pública para la provincia. En diciembre de ese año comienza a vencer el capital (en dólares) del plan Castello: la previsión para los servicios de deuda es para entonces de casi 13.000 millones de pesos.
Serán dos años complicados los que le toquen al gobierno que se inicie en diciembre de 2023.


En Viedma temen que la paritaria docente nacional complique el acuerdo con Unter, pero razonan que, como con las deudas provinciales, Nación no perjudicará a sus gobernadores.



Consuelo de tontos: Río Negro no es la única provincia endeudada ni la más comprometida en función de sus ingresos y gastos corrientes. Tampoco tiene deuda a corto plazo en dólares, como Buenos Aires.
Todos esperan que Nación vuelva a asistir a los gobernadores, una vez que termine de acomodarse frente a los acreedores. Y entonces el futuro estará más claro.


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