“Argentinos, ¿qué nos está pasando?”

Redacción

Por Redacción

No puedo menos que comenzar haciendo una pregunta que simplemente encierra una incógnita cuya estructura básica es ciertamente difícil de explicar: ¿qué es lo que está pasando en nuestra sociedad que impide ver la realidad de lo que nos está ocurriendo a la mayoría de los argentinos que, ante hechos inaceptables moral y cívicamente, preferimos mirar hacia otro lado y caer en el “dejar hacer” de la indiferencia? Me estoy refiriendo a la opaca pasividad demostrada frente a situaciones que no hablan de un país democrático, sino de una mal habida y absoluta concentración del poder político. Para demostrar brevemente esta situación bastaría con citar algunos ejemplos. En primer lugar, destaco la falta de independencia de los poderes públicos, base innegable de un sentido verdaderamente democrático. Me refiero fundamentalmente al Poder Judicial. Sabemos que se han realizado nombramientos de jueces amparados por leyes inconstitucionales tácitamente aprobadas antes de su presentación en el Senado. Esta actitud del gobierno habla a las claras de una desmedida ambición y un manejo discrecional del poder absoluto, apoyado por un séquito de adictos nada incondicionales que aplauden vigorosamente sin medir a conciencia las consecuencias que a corto o largo plazo darán cuenta del costo de semejante actitud. Como ejemplo de este manejo discrecional cabe preguntarse: ¿qué pasó con el fiscal Alberto Nisman, cuatro días antes de presentar un informe sobre el resultado de una investigación acerca del comunicado firmado entre Irán y Argentina aludiendo a la causa AMIA (el peor atentado terrorista sufrido en el país) que de alguna manera dejaba mal parados a la presidenta Cristina Fernández, al canciller Timerman y a otros funcionarios del gobierno? Apareció muerto, dejando dudas acerca de la causa de su deceso: ¿suicidio inducido o asesinato? Otro ejemplo patético fue la separación del cargo del fiscal Casanello, que investigaba el delito de lavado de dinero y otras causas. El hecho generó la indignación de muchos ante esta injusticia que logró movilizar a la gente en su apoyo. Por esto, obligadamente, tras esa situación el fiscal fue restablecido en su cargo. También cabe recordar la separación de sus cargos del juez Claudio Bonadio, dedicado a la investigación del posible delito de lavado de dinero y de enriquecimiento ilícito en la administración de los hoteles de la familia Kirchner en la provincia de Santa Cruz (causa Hotesur). Este funcionario judicial fue reemplazado por el juez Daniel Rafecas, supuestamente adicto al gobierno por las trabas impuestas a otras investigaciones. Por su parte, el juez Bonadio reconoció la falsedad de los fundamentos de su apartamiento del caso y, sospechando esto como una intriga más del gobierno, pronunció una frase que dejaba en absoluta evidencia que en nuestro país se traban todas las investigaciones que aluden a delitos de corrupción de funcionarios públicos: “Si aparezco suicidado busquen al asesino, porque no es mi estilo”. ¡Argentinos! Despertemos a esta realidad que nos abruma y no tengamos miedo de pedir justicia, veracidad y transparencia en toda instancia y en todo momento. Hagamos nuestra la responsabilidad de mantener la estabilidad de una auténtica democracia, libre de intrigas, de mentiras y corrupción, que no sólo no acompañan la legitimidad institucional del país sino que también –y fundamentalmente– conspiran contra la integridad ética y el desarrollo personal de nuestros jóvenes, además de la tranquilidad, bienestar y felicidad de todos los argentinos. Hilda Pérez de Terk, DNI 2.732.558 Neuquén

Hilda Pérez de Terk, DNI 2.732.558 Neuquén


No puedo menos que comenzar haciendo una pregunta que simplemente encierra una incógnita cuya estructura básica es ciertamente difícil de explicar: ¿qué es lo que está pasando en nuestra sociedad que impide ver la realidad de lo que nos está ocurriendo a la mayoría de los argentinos que, ante hechos inaceptables moral y cívicamente, preferimos mirar hacia otro lado y caer en el “dejar hacer” de la indiferencia? Me estoy refiriendo a la opaca pasividad demostrada frente a situaciones que no hablan de un país democrático, sino de una mal habida y absoluta concentración del poder político. Para demostrar brevemente esta situación bastaría con citar algunos ejemplos. En primer lugar, destaco la falta de independencia de los poderes públicos, base innegable de un sentido verdaderamente democrático. Me refiero fundamentalmente al Poder Judicial. Sabemos que se han realizado nombramientos de jueces amparados por leyes inconstitucionales tácitamente aprobadas antes de su presentación en el Senado. Esta actitud del gobierno habla a las claras de una desmedida ambición y un manejo discrecional del poder absoluto, apoyado por un séquito de adictos nada incondicionales que aplauden vigorosamente sin medir a conciencia las consecuencias que a corto o largo plazo darán cuenta del costo de semejante actitud. Como ejemplo de este manejo discrecional cabe preguntarse: ¿qué pasó con el fiscal Alberto Nisman, cuatro días antes de presentar un informe sobre el resultado de una investigación acerca del comunicado firmado entre Irán y Argentina aludiendo a la causa AMIA (el peor atentado terrorista sufrido en el país) que de alguna manera dejaba mal parados a la presidenta Cristina Fernández, al canciller Timerman y a otros funcionarios del gobierno? Apareció muerto, dejando dudas acerca de la causa de su deceso: ¿suicidio inducido o asesinato? Otro ejemplo patético fue la separación del cargo del fiscal Casanello, que investigaba el delito de lavado de dinero y otras causas. El hecho generó la indignación de muchos ante esta injusticia que logró movilizar a la gente en su apoyo. Por esto, obligadamente, tras esa situación el fiscal fue restablecido en su cargo. También cabe recordar la separación de sus cargos del juez Claudio Bonadio, dedicado a la investigación del posible delito de lavado de dinero y de enriquecimiento ilícito en la administración de los hoteles de la familia Kirchner en la provincia de Santa Cruz (causa Hotesur). Este funcionario judicial fue reemplazado por el juez Daniel Rafecas, supuestamente adicto al gobierno por las trabas impuestas a otras investigaciones. Por su parte, el juez Bonadio reconoció la falsedad de los fundamentos de su apartamiento del caso y, sospechando esto como una intriga más del gobierno, pronunció una frase que dejaba en absoluta evidencia que en nuestro país se traban todas las investigaciones que aluden a delitos de corrupción de funcionarios públicos: “Si aparezco suicidado busquen al asesino, porque no es mi estilo”. ¡Argentinos! Despertemos a esta realidad que nos abruma y no tengamos miedo de pedir justicia, veracidad y transparencia en toda instancia y en todo momento. Hagamos nuestra la responsabilidad de mantener la estabilidad de una auténtica democracia, libre de intrigas, de mentiras y corrupción, que no sólo no acompañan la legitimidad institucional del país sino que también –y fundamentalmente– conspiran contra la integridad ética y el desarrollo personal de nuestros jóvenes, además de la tranquilidad, bienestar y felicidad de todos los argentinos. Hilda Pérez de Terk, DNI 2.732.558 Neuquén

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