Armenia en Europa

Por Redacción

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló recientemente en un caso controvertido y polémico. Lo hizo a favor de un político turco que en el 2005, estando en Suiza, negó en el marco de una conferencia de prensa la veracidad del genocidio armenio. Dogu Perinçek, líder de la formación estalinista y supremacista turca (en la foto), aseguró entonces que las masacres perpetradas contra la población armenia no fueron un intento premeditado de cometer una limpieza étnica. Perinçek fue demandado y un tribunal suizo lo condenó en el 2007 por considerar que sus afirmaciones habían consistido en un acto de tendencia racista y que acusar a los armenios de falsificar la historia implicaba una grave forma de discriminación racial. Agotada la vía ordinaria, Perinçek apeló al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en junio del 2008. Sostuvo que se había socavado su derecho a la libertad de expresión. A su vez, el gobierno de Turquía se suscribió como tercera parte, cuestionando también la autenticidad del genocidio armenio. Vale recordar que, además de Suiza, Chipre, Eslovaquia y Grecia prohíben negar el genocidio armenio. Los cuatro países se encuentran sometidos a la jurisdicción del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo. En el 2012 el Senado de Francia aprobó una ley similar, lo cual trajo aparejada una fuerte tensión diplomática con Turquía. Sin embargo, poco tiempo después su Tribunal Constitucional la dejó sin efecto. La cuestión que subyace a la tramitación judicial gira en torno al histórico negacionismo turco, en tanto modo de conservar y continuar los efectos de la destrucción simbólica propia de los genocidios. Esta maniobra se dirige a escamotear la existencia pasada de los muertos a través de la negación presente y persistente de los crímenes cometidos, lo cual les impide a los sobrevivientes realizar un duelo y simbolizar la muerte. Según la sentencia, el derecho a la libertad de expresión enunciado en el artículo 10 de la Convención Europea de los Derechos Humanos ampara el afirmar que “el genocidio armenio es una gran mentira internacional”. En todo caso, se afirmó que los comentarios de Perinçek atendían a un asunto de interés público y no supusieron una llamada al odio o a la intolerancia, pues el contexto en que se realizaron no estaba marcado por tensiones particulares o matices históricos especiales en Suiza. El Tribunal concluyó que los comentarios no pueden ser vistos como un prejuicio a la dignidad de los miembros de la comunidad armenia hasta el punto de requerir una respuesta de la ley criminal Suiza. No es la primera vez que el Tribunal Europeo dicta sentencias en casos vinculados con Turquía y el genocidio armenio. Lo hizo en el 2010, cuando falló a favor de la académica Norma Cox por considerar que se había socavado su libertad de expresión tras prohibírsele entrar en Turquía luego de realizar varios comentarios sobre las cuestiones armenia y kurda. Más tarde, en el 2011, también consideró que se había violado la libertad de expresión a partir de una condena impuesta al historiador Taner Akçam, favorable a la versión del genocidio armenio, a la cual ese país estimó como un “insulto a la turquicidad”. Quizá el más emblemático de los casos fue el de Dink contra Turquía, relativo al periodista turco armenio Hrant Dink, enjuiciado por sus opiniones en el 2004 y asesinado en el 2007 a tiros frente al periódico “Agos”. Entonces el Tribunal consideró que Turquía era culpable de violar el derecho a la vida, el deber de investigación efectiva, la libertad de expresión y el derecho a un remedio efectivo importante. En el caso Dogu Perinçek, al menos, juega a favor de los demandantes el voto de siete jueces, incluido el presidente del Tribunal, que sostuvieron “que las masacres y deportaciones sufridas por el pueblo armenio constituyeron genocidio, es evidente. El genocidio armenio es un hecho histórico establecido claramente. Negarlo es negar lo obvio”. (*) Catedrático Unesco. Profesor en la UNRN

Opiniones

Martín Lozada – (Catedrático Unesco. Profesor en la UNRN) Especial para “Río Negro”