Así es la increíble casita en el árbol de Bariloche que visitó Pampita: está a 29 escalones de altura

Pampita visitó Little Stag, la exclusiva casita en el árbol de Bariloche que combina arquitectura patagónica, naturaleza y una experiencia gastronómica a 29 escalones de altura.

Por Redacción

En Bariloche, una pequeña construcción escondida entre los árboles propone una manera diferente de experimentar el paisaje patagónico. Se trata de Little Stag, la exclusiva casita en el árbol que forma parte de Charming Residences & Suites, un complejo ubicado frente a Playa Bonita, sobre la costa del lago Nahuel Huapi.

El lugar volvió a llamar la atención en los últimos días después de recibir la visita de Pampita Ardohain, quien conoció la particular propuesta durante su paso por Bariloche y compartió la experiencia en sus redes sociales. La modelo y conductora disfrutó de la cena en la casita suspendida entre los árboles, poniendo nuevamente en escena uno de los rincones más singulares del complejo patagónico.

La propuesta combina arquitectura, naturaleza y gastronomía en un espacio al que se llega después de subir 29 escalones. Arriba espera un ambiente pequeño, cálido y deliberadamente íntimo, pensado para sentarse a comer prácticamente entre las copas de los árboles.

No se trata simplemente de un restaurante con buenas vistas. La propia arquitectura forma parte de la experiencia: la altura modifica la percepción del bosque, genera mayor aislamiento respecto del resto del complejo y recupera aquella fantasía infantil de tener un refugio suspendido entre los árboles.

Little Stag pertenece al universo gastronómico de Stag, el restaurante de Charming, y propone un menú de cuatro pasos con productos y sabores vinculados con la Patagonia.

Pampita conoció la exclusiva casita en el árbol de Bariloche


Pampita estuvo hace pocos días en Little Stag y mostró parte de la experiencia en sus redes sociales. La visita permitió descubrir desde adentro cómo es cenar en este pequeño refugio elevado en medio del paisaje de Bariloche.

La conductora destacó la combinación entre gastronomía, naturaleza y el particular entorno patagónico, tres elementos que definen la propuesta. La experiencia incluye un menú de cuatro pasos servido dentro de la casita, con una capacidad reducida que preserva el carácter íntimo del lugar.

Su paso por allí volvió a poner el foco sobre una construcción que se diferencia de los restaurantes tradicionales de Bariloche por convertir la arquitectura y el paisaje en parte central de la experiencia gastronómica.

Una casita en el árbol escondida en uno de los paisajes más buscados de Bariloche


El entorno explica buena parte del atractivo. Charming se encuentra en el kilómetro 7,5 de la avenida Bustillo, sobre un acantilado rocoso frente a Playa Bonita.

La arquitectura general del complejo utiliza madera y piedra como materiales protagonistas, una elección habitual en la Patagonia pero que aquí también funciona como recurso para integrar los edificios al bosque y al relieve natural.

Desde las suites, residencias y áreas comunes se abren visuales hacia el lago Nahuel Huapi y las montañas, mientras que chimeneas y estufas a leña refuerzan la estética de refugio de montaña.

En ese escenario aparece Little Stag: una construcción de escala mínima que busca tener el menor protagonismo posible frente al paisaje. La experiencia cambia justamente porque el visitante abandona por unas horas los espacios tradicionales de un restaurante para subir hasta un refugio entre los árboles.

Little Stag: 29 escalones para llegar a una mesa entre los árboles


El acceso es parte de la propuesta. Para alcanzar la casita hay que subir 29 escalones, un recorrido que separa progresivamente al visitante del nivel del suelo y lo acerca a las copas de los árboles.

Una vez arriba, el interior apuesta por una ambientación cálida y acogedora, acorde con la arquitectura de montaña que caracteriza al complejo.

La escala reducida es fundamental: Little Stag admite un mínimo de dos y un máximo de ocho personas, por lo que la experiencia se mantiene alejada de la dinámica de un gran salón gastronómico.

Desde el punto de vista del diseño, el atractivo está precisamente en esa combinación de pequeña escala, altura, madera y paisaje. La casita funciona casi como un mirador habitable: el entorno deja de ser únicamente una vista y pasa a envolver el espacio.

Diseño patagónico: cuando el paisaje también forma parte de la arquitectura


Una de las características más interesantes del proyecto es la forma en que la arquitectura intenta acercarse a la naturaleza sin competir con ella.

En Bariloche, donde el bosque, las pendientes y el lago condicionan buena parte de las construcciones, la orientación de los ambientes y las visuales puede resultar tan importante como los materiales utilizados.

Charming está construido sobre un peñón boscoso junto al Nahuel Huapi, y su restaurante principal, Stag, se presenta prácticamente suspendido sobre ese relieve, con vistas hacia el lago, Playa Bonita y la Cordillera de los Andes.

Little Stag lleva esa relación un paso más allá. En lugar de mirar el bosque desde una ventana, propone literalmente ingresar en él y elevarse entre los árboles.

Gastronomía patagónica en cuatro pasos


La experiencia no termina en la arquitectura. Little Stag ofrece un menú de cuatro pasos, con diferentes alternativas y una marcada presencia de productos regionales.

La propuesta incorpora cordero, trucha, hongos, frutos rojos y otros sabores asociados con la Patagonia, reinterpretados desde una cocina contemporánea.

Así, la intención es que el paisaje que rodea la mesa también encuentre una expresión en los platos, reforzando la relación entre territorio y gastronomía.

Una experiencia diferente para sumar a un viaje a Bariloche


Little Stag refleja una tendencia cada vez más presente en los destinos de naturaleza: experiencias que combinan arquitectura singular, paisaje y gastronomía en un mismo lugar.

La casita tiene función gastronómica y la experiencia requiere reserva previa. Su capacidad limitada permite conservar la intimidad que define la propuesta.

El complejo suma además acceso a Playa Bonita y diferentes actividades vinculadas con el paisaje y el bienestar.

Pero quizás el mayor atractivo de esta pequeña construcción esté precisamente en la sencillez de la idea: subir 29 escalones, entrar en una casita entre los árboles y sentarse a comer mientras el bosque y el paisaje del Nahuel Huapi se convierten en parte del diseño.

Ahora, tras la visita de Pampita, este particular refugio vuelve a despertar curiosidad y confirma que, en un destino donde las vistas suelen ser protagonistas, también es posible diseñar una experiencia que invite a meterse literalmente dentro del paisaje.


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