Cinco errores que se cometen al construir en la Patagonia (y cómo evitarlos)

Para este diseñador insdustrial, nuestro columnista invitado esta semana, en la mayoría de las viviendas del Alto Valle se comete al menos uno de estos errores y ninguno se nota el día de la mudanza, pero se pagan después.

Por Mariano Serdoch

«Las aberturas son el punto más débil de la envolvente, y una carpintería eficiente y bien sellada cambia el confort de una casa más que casi cualquier otra decisión individua», dice el diseñador insdustrial.

El Alto Valle tiene un clima exigente: mucha amplitud térmica entre el día y la noche, viento, aire seco, inviernos fríos y veranos que cada vez castigan más. Sin embargo, buena parte de lo que se construye acá sigue respondiendo a criterios pensados para otro clima y otra época. No es mala fe: es costumbre. Y la costumbre, en construcción, se paga durante cincuenta años. Estos son los cinco errores que más se repiten en obra.


1. Decidir todo por el costo inicial

Es el error madre, del que derivan casi todos los demás. Una casa se construye una vez, pero se paga toda la vida: calefacción, refrigeración, mantenimiento, reparaciones. Cuando la única pregunta es “¿cuánto sale construirla?”, la respuesta suele ser una vivienda barata de levantar y cara de habitar. Comparado el costo total en el tiempo, muchos “ahorros” del presupuesto inicial terminan siendo la decisión más cara de toda la obra.


2. Recortar lo que no se ve

Cuando el presupuesto aprieta, lo primero que se recorta es lo invisible: la aislación de muros y techos. Es al revés. La envolvente (todo lo que separa el adentro del afuera) define cómo se va a comportar esa casa el resto de su vida. La energía más barata y más limpia es la que la casa nunca necesita consumir. Recortar aislación no es ahorrar: es firmar facturas más altas para siempre, a cambio de un alivio de unos meses.


3. Hacer buenos muros y regalar el calor por las ventanas

Se invierte en mampostería y después se colocan carpinterías de vidrio simple, mal instaladas, con filtraciones de aire por todos lados. La prueba es simple: un día de viento, acerque la mano al borde de la ventana. Si siente la corriente, por ahí se está yendo la calefacción que paga cada mes. Las aberturas son el punto más débil de la envolvente, y una carpintería eficiente y bien sellada cambia el confort de una casa más que casi cualquier otra decisión individual.


4. Desperdiciar el sol

En esta región el sol es calefacción gratuita en invierno y un problema serio en verano. Aun así, se siguen proyectando casas sin mirar por dónde entra: ventanales enormes al oeste que convierten el living en un horno en enero, y fachadas al norte desaprovechadas que podrían templar la casa sin gastar un peso en julio. Orientar bien, dimensionar los vidrios según la orientación y prever protecciones solares no cuesta más. Solo exige pensarlo antes de construir. Después, ya no tiene arreglo barato.


5. Diseñar casas que funcionan seis meses al año

Durante décadas el enemigo fue el frío, y las casas se pensaron solo para retener calor. El resultado: viviendas que se defienden en invierno y son invivibles en verano: se sobrecalientan, no ventilan de noche y obligan a resolver todo a fuerza de aire acondicionado. Una casa bien diseñada para este clima trabaja en los dos extremos: conserva el calor cuando hace frío y sabe sacárselo de encima cuando hace calor, aprovechando la amplitud térmica que tenemos en lugar de sufrirla.


El fondo de la cuestión

Ninguno de estos errores se resuelve con un material milagroso. Se resuelven con criterio: pensar la vivienda como un sistema completo (estructura, envolvente, aberturas, orientación, instalaciones) antes de poner el primer ladrillo. Hoy existen sistemas constructivos, herramientas de diseño y conocimiento local para hacerlo bien desde el principio, y ya no es una discusión ideológica sino de sentido común: una casa eficiente gasta menos, dura más y se vive mejor. La pregunta, en el Alto Valle, ya no es si conviene construir mejor. Es cuánto va a seguir costando construir igual.

Mariano Serdoch es diseñador industrial y dirige su estudio-taller en General Roca, Río Negro. Más información: estudiomeinhaus.com


Comentarios

Exit mobile version