La casa de Isabel Macedo en Salta: estilo colonial, patio español con fuente y un enorme parque
Muros de piedra, galerías, pisos de laja, madera y una fuente que domina el patio de entrada. La casa de Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey, ubicada en San Lorenzo, recupera elementos de la arquitectura tradicional del norte argentino y los combina con interiores contemporáneos.
A unos 10 kilómetros de la ciudad de Salta, en un paisaje atravesado por la vegetación de las yungas y las quebradas, se encuentra la casa donde viven Isabel Macedo y Juan Manuel Urtubey. La propiedad se destaca por una arquitectura que dialoga directamente con el entorno y recupera recursos característicos de las antiguas casonas coloniales.

Según publicó Los Andes, uno de los espacios que mejor define el proyecto aparece incluso antes de ingresar a la vivienda: un patio de inspiración española, protegido por un muro de piedra, con piso empedrado y una fuente como pieza central.
Más que un elemento puramente decorativo, este espacio funciona como transición entre el exterior y la casa y anticipa una de las ideas que se repite en toda la propiedad: hacer que arquitectura y naturaleza formen parte de un mismo conjunto.
Un patio español que organiza el acceso
El ingreso tiene una marcada impronta colonial. La piedra, el hierro trabajado y la fuente construyen una estética que remite a las tradicionales viviendas españolas y a su posterior adaptación en la arquitectura del norte argentino.
Una puerta de hierro completa el acceso y marca el paso hacia los sectores interiores.
El patio ocupa un rol central en la arquitectura colonial: históricamente, estos espacios permitieron organizar las habitaciones a su alrededor y aportar iluminación y ventilación natural. En esta vivienda, esa tradición se reinterpreta como un espacio de recepción y contemplación.
Galerías para borrar el límite entre la casa y el parque
Otro de los elementos protagonistas es la galería con piso de laja que se extiende hacia el jardín.
Su función va más allá de generar un espacio semicubierto: actúa como una transición entre los ambientes interiores y el parque y permite mantener una relación visual permanente con el paisaje.
Las paredes blancas, la piedra y la madera construyen una base neutra que deja que el verde exterior tome protagonismo. La galería se transforma así en una extensión de los espacios sociales de la vivienda.
Madera, fibras naturales y textiles del Norte
En el interior continúa la búsqueda de una estética cálida y despojada. Muebles de madera, alfombras de yute y una paleta dominada por blancos y tonos neutros forman la base de la decoración.
A esos elementos se incorporan mantas y aguayos del norte argentino, que aportan color y textura sin romper con la identidad general de la casa.
La elección no es casual. La propia Macedo participó en la decoración de los ambientes y optó por materiales naturales y espacios sin demasiada sobrecarga visual, según también documentó Revista Deck.
Los grandes ventanales y las cortinas claras ayudan a potenciar el ingreso de luz natural y refuerzan la conexión con el exterior.
Una cocina blanca que cambia el lenguaje de la casa
La cocina marca una diferencia respecto del resto de la vivienda. Allí, la estética colonial cede lugar a un diseño mucho más contemporáneo.
El blanco domina muebles y superficies, mientras que las mesadas de mármol y los electrodomésticos metálicos aportan una impronta actual. Los ventanales vuelven a ser fundamentales para iluminar naturalmente el ambiente.
El contraste permite que la casa no quede atada a un único estilo: la arquitectura conserva una identidad tradicional mientras los interiores incorporan soluciones y lenguajes contemporáneos.
El parque y la pileta como extensión de la arquitectura
La vivienda se completa con un amplio parque rodeado de vegetación y una pileta, otro de los sectores que refuerzan el carácter de casa de campo.
Desde la galería, el paso hacia el jardín se produce prácticamente sin interrupciones. Esa continuidad hace que los espacios exteriores no aparezcan como un agregado, sino como parte de la organización general de la propiedad.
En una zona como San Lorenzo, donde el paisaje es uno de los grandes protagonistas, la casa aprovecha el entorno como un elemento más del diseño.
Patios, galerías, materiales naturales y grandes superficies abiertas hacia el verde resumen así una vivienda que recupera la tradición colonial del norte argentino sin renunciar a interiores actuales.
El resultado es una casa en la que la arquitectura no busca competir con el paisaje salteño, sino incorporarlo a la vida cotidiana.
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