Un solitario refugio de madera desafía el viento y la nieve en un remoto paraíso de la Patagonia
Una obra de arquitectura autosuficiente elevada sobre pilotes que protege el suelo natural y se funde de manera sostenible con el paisaje chileno.

La Patagonia ss sinónimo de inmensidad, territorios vírgenes y postales donde la naturaleza dicta las reglas. En este escenario de baja densidad y aislamiento absoluto, la Casa Monreal emerge en el paisaje del sur de Chile como un elemento solitario y remoto. Ubicada a las orillas de un lago y custodiada por montañas, la localización de este refugio determinó su destino desde el primer boceto. Así lo explica el estudio SAA Arquitectura + Territorio en la memoria descriptiva.

Construir en estas latitudes implicó un doble desafío: dar vida a una estructura completamente off-grid (autosuficiente y desconectada de las redes de servicios) y diseñar una logística capaz de superar accesos complejos, un abastecimiento de materiales limitado y ventanas de buen tiempo extremadamente acotadas.
El respeto por el suelo: flotar sobre la naturaleza
El concepto central del proyecto fue la mínima intervención. Con la firme voluntad de mantener el estado natural del terreno, el equipo de diseño decidió no realizar escarpes ni movimientos de tierra que pudieran romper la delgada y frágil capa vegetal del lugar.

Para lograrlo, la casa se plantea sobre un sistema de pilares, diagonales y vigas de madera. Esta estructura compone dos plataformas horizontales elevadas que no solo protegen el suelo, sino que regalan vistas limpias hacia el norte, orientadas directamente hacia el lago y las montañas.
Arquitectura climática: capturar el invierno y frenar el verano
La distribución interior responde de forma inteligente al clima patagónico. Los espacios comunes y el dormitorio principal se organizaron con orientación norte para aprovechar las vistas y la calidez del sol. Hacia el sur, «a espaldas» del lago, se resguardan los dormitorios secundarios y las zonas húmedas.
El verdadero secreto del confort térmico de la casa está en su cubierta. El ángulo de la techumbre fue cuidadosamente calculado para capturar la luz solar en su totalidad durante el crudo invierno. En contraste, durante el verano, ese mismo ángulo actúa como un escudo, obstruyendo el paso directo de la luz en las horas de radiación más intensa.
Lenga local: la belleza de la madera rústica y ventilada
Fiel a su entorno, la estructura cobra vida a través de la madera de lenga de origen local. Un sistema complejo de elementos superpuestos —compuesto por pilares y diagonales de 6″x6″, un envigado maestro de 2″x10″ (x3) y vigas secundarias de 2″x8″— expresa la identidad pura de la construcción maderera de la zona: gruesa, maciza, aserrada y no cepillada.
Para garantizar la durabilidad del material ante el clima extremo, se priorizó que los elementos se mantuvieran siempre ventilados y expuestos a la luz y al viento. Protegida con un producto repelente al agua, la madera se muestra con orgullo en todas las fachadas, consolidando a la Casa Monreal como un testimonio de que la arquitectura contemporánea puede habitar el fin del mundo sin dejar huella.
Ficha técnica
- Estudio: SAA Arquitectura + Territorios
- Área: 128 m²
- Año: 2023
- Fotografías: Cristóbal Correa
Contacto: https://www.saarquitectos.cl/

La Patagonia ss sinónimo de inmensidad, territorios vírgenes y postales donde la naturaleza dicta las reglas. En este escenario de baja densidad y aislamiento absoluto, la Casa Monreal emerge en el paisaje del sur de Chile como un elemento solitario y remoto. Ubicada a las orillas de un lago y custodiada por montañas, la localización de este refugio determinó su destino desde el primer boceto. Así lo explica el estudio SAA Arquitectura + Territorio en la memoria descriptiva.
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