Viviendas más eficientes en Neuquén: cómo el etiquetado mejora el confort y reduce el consumo energético

Más que un trámite, una herramienta para transformar el hogar. La arquitecta Nadia Dietrich explica cómo conocer el comportamiento térmico de nuestras casas permite ahorrar costos, ganar bienestar y cuidar el ambiente en la provincia.

Por Observatorio de Etiquetado Energético y Sustentabilidad del Colegio de Arquitectos de la Provincia del Neuquén

Representación de las escalas de etiquetado de viviendas en dónde se denotan los progresos en eficiencia energética cuando las estas incorporan, progresivamente, mejoras de diseño y/o constructivas (etiquetas “D” o “C”), sistemas eficientes de climatización (etiquetas “C” o “B”) y energías renovables (etiqueta “A”). Imagen propiedad del Programa Nacional de Etiquetado de Vivienda (PRONEV)

En el marco del avance de la eficiencia energética en el sector residencial, la arquitecta Nadia Dietrich, una de las flamantes etiquetadoras formadas en el primer curso impartido en la provincia del Neuquén, comparte su mirada sobre el rol del etiquetado de viviendas como herramienta clave para mejorar el confort, reducir consumos y optimizar el diseño arquitectónico.


¿Qué es y para qué sirve etiquetar una casa?

El etiquetado de viviendas es una herramienta que clasifica el comportamiento de un hogar con relación al requerimiento de energía (similar a la que conocemos en los electrodomésticos), donde se identifica cuán eficiente es una vivienda: para mantener condiciones de confort interior, tanto en invierno como en verano; en la generación de agua caliente sanitaria (ACS) y en la demanda eléctrica subyacente a la iluminación. En Argentina se implementa a través del Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas (PRONEV).

Lejos de ser un proceso de estudio complejo, se trata de una herramienta concreta que brinda información valiosa para la toma de decisiones, tanto en la etapa del proyecto arquitectónico como en una vivienda ya construida, permitiendo evaluar posibles mejoras constructivas y en los sistemas de calefacción, refrigeración, ACS e iluminación.

En este sentido, conocer cómo responde una vivienda frente a las condiciones climáticas y del entorno urbano o rural, resulta fundamental para optimizar recursos y reducir el consumo energético.


Del diseño a la realidad: beneficios en el bolsillo y en el confort

Los beneficios son múltiples en distintos ámbitos. Desde lo ambiental, implica una disminución en el uso de energía y, por lo tanto, una menor emisión de gases contaminantes.

En términos económicos, permite reducir costos asociados a calefacción y refrigeración.

Desde la mirada arquitectónica, permite incorporar criterios de diseño vinculados a la orientación, la envolvente térmica, los materiales y los sistemas constructivos, entendiendo el comportamiento integral de la vivienda frente al clima.

Esto impacta directamente en la calidad de vida: una vivienda eficiente es más confortable, mantiene temperaturas estables y mejora la calidad del espacio que habitamos.


Pequeños cambios para grandes ahorros

Incorporar el etiquetado de viviendas no implica necesariamente realizar grandes inversiones, sino comenzar por entender el comportamiento de nuestros hogares.

A partir de allí, es posible implementar mejoras progresivas, accesibles y adaptadas a cada realidad.

Dichas mejoras son múltiples: reemplazo de los sistemas de climatización, cambios en las envolventes de las viviendas, incorporación de termotanques solares, son una muestra de lo posible.

Avanzar en esta dirección significa un cambio cultural en la forma en que habitamos, donde el confort, la eficiencia y el cuidado del ambiente pasan a ser parte de nuestras decisiones cotidianas.

Así, la arquitecta Nadia Dietrich aporta una reflexión que pone en valor el rol del etiquetado en la transformación del hábitat.

A partir de esta mirada profesional, resulta clave entender también el rol de las instituciones en la promoción y consolidación de estas herramientas.

En este sentido, el Colegio de Arquitectos de la Provincia del Neuquén viene desarrollando una agenda sostenida para impulsar la eficiencia energética en el ámbito de la arquitectura.

Una vivienda catalogada con una etiqueta “D” o superior confluye en ambientes saludables, agradables y confortables; con bajo costos energéticos y de mantenimiento. Imagen generada con IA

En este marco, el Colegio de Arquitectos de la Provincia del Neuquén (CAN) viene sosteniendo un fuerte compromiso con la temática desde el año 2020.

Este trabajo se ha materializado en la generación de instancias de capacitación para profesionales, la participación en el desarrollo de pruebas piloto de etiquetado de viviendas y el acompañamiento en la elaboración de la Ley de Eficiencia Energética, entre otras acciones.

Para avanzar en este camino, hemos trabajado de manera articulada con la Secretaría de Energía de la Nación, el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Río Negro (CARN), el Colegio de ingenieros de la Provincia del Neuquén (CIN), el Colegio Profesional de Técnicos de la Provincia del Neuquén (TEC) y la Subsecretaría de Cambio Climático de la Provincia del Neuquén; entendiendo que estos procesos requieren una construcción colectiva y sostenida en el tiempo.

Este enfoque conjunto, no sólo busca promover una mejor forma de concebir los edificios y las ciudades, sino también fortalecer una mirada integral que incorpore de manera transversal la dimensión ambiental.


El compromiso de los arquitectos neuquinos

Desde el Colegio de Arquitectos de la Provincia del Neuquén entendemos que el rol de los profesionales de la arquitectura es clave en este proceso de transformación, siendo agentes activos en la incorporación de criterios de eficiencia energética y sustentabilidad en cada proyecto. En este sentido, continuar impulsando estas iniciativas resulta fundamental para consolidar un cambio de paradigma en la manera en que diseñamos, construimos y habitamos nuestro entorno.

Contacto: Web: www.canqn.org.ar Correo electrónico: mdp-administracion@canqn.org.ar


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